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sábado, 3 de diciembre de 2022

ASS (55): Todos tus secretos están seguros

Un policía se ofrece a cubrir las espaldas de Julio.



Solo para relajarse, Julio emplea las últimas horas de ese martes para jugarse un partido de fulbito con algunos amigos de san Sebastián. Sabe que nunca es bueno irse a la cama de mal humor. Mete un par de goles y queda satisfecho. Termina el encuentro. Está sudoroso y más oxigenado.

“50 años y como si nada”, le comenta alguien”.

“¡Damián!”, se regocija Julio al voltear y ver al hombre en sus 30, algo cuerpón pero evidentemente fuera de forma, quien jugó en el equipo opuesto aquella noche. El short que se puso no disimula su redondo culo ni sus gruesotas piernas. “¿Cómo va la comisaría?”, le pregunta.

“Bien, aunque hay una nota que te quiero comentar”.

“Hablemos”, sonríe Julio.

“No aquí”.

En menos de diez minutos, ambos llegan al departamento de Damián, en el centro de san Sebastián.

“¿Agua, jugo, chela?”, ofrece el anfitrión.

“Agüita nada más… Aunque ahorita lo que extraño es la ducha de mi casa”.

“Si quieres, puedes ducharte aquí”, ofrece Damián. “Mi señora no está, por si acaso; recién esta noche regresa de Trujillo”.

Julio se lo piensa: ¿será buena idea ducharse en el departamento del policía? Por otro lado,le incomoda su cuerpo pegajoso debido al sudor.

“espero que no te asustes de verme calato”, bromea como sondeando al efectivo, quien se sonríe.

“No sería mala idea verte calato, así sé qué marcas ocultas tienes si debo identificar tu cadáver”.

“Pues… una vergota”, responde Julio.

Ambos ríen.

Pasan al dormitorio y se quitan toda la ropa.

“La fiscal le tomó declaración al mototaxista que se accidentó el lunes de mañanita y el pata  le dijo que había recogido al tal Paco en tu parcela. Tranquilo. Esto no es un interrogatorio ni quiero sacar provecho, capitán. Simplemente quiero anticiparme  a lo que la fiscal pueda hacer mañana porque quiere investigar la ruta”.

“Y habiendo tanto caso por resolver acá, ¿por qué la fiscal quiere investigar ese caso en particular?”

Damián ya se ha quedado desnudo del todo: su cuerpo tiene un fino tapiz de vellitos en el pecho y el culo; las piernas y en especial la zona púbica sí parecen un bosque sin podar. Julio también ya se ha quedado en cueros, mostrando su cuerpo atlético, aún en forma, y su largo pene dormido descansando sobre sus grandes huevos.

“Ni idea, capi… me dijeron algunos colegas que ella y el tal Paco son amigos pero no me consta”.

Damián entrega una toalla a Julio.

“Tú primero”.

“Y… ¿por qué no los dos juntos? Digo… como que seguimos conversando”.

Damián sonríe:

“Por mí no hay problema”

Revisa aquí qué le pasó a Paco.


 La ducha es estrecha, pero tiene algo que no tiene Julio en casa: agua caliente. Los dos disfrutan el baño con el inevitable roce de pieles como consecuencia. Julio trata de concentrarse en otra cosa para evitar que se le pare el pene; ya intuye en qué va a terminar esa vaina.

“¿Cómo crees que el tal Paco fue a dar a tu parcela?”

“Ni idea, Damián; yo no tengo confianza con él”.

“¿Y no tendrá confianza con el tal edú, que es tu amigo? Para nadie es secreto que Paco tira con todos los patas de San Sebastián y que Edú también ha sido medio promiscuo”.

Julio medio sonríe:

“¿Tú también te has cachado a Paco?”

Damián no se anda con complejos:

“sí, y casi me descubre la mujer. El huevón debe tener las paredes del ano muy débiles porque aguanta bien, disfruta, pero sangra como mierda”.

Esa confesión pone a Julio menos tenso:

“¿en serio sangra por el culo?”

“Pensé que lo había sacado de pito, pero recordé que cuando le sopeé el ano, noté que ya tenía su uso; entonces me dije que yo no le había ‘quitado la virginidad’”.

Ambos ríen.

“¿Qué hiciste?”, pregunta Julio simulando ignorancia.

“Caballero, a lavar la sábana a las doce de la noche y rogar que se secara para la mañana siguiente… pero, no me has respondido: ¿será que conocía al tal edú?”

“No sé… Edú ya no trabaja conmigo; se fue hace un par de semanas; no me dijo por qué, solo que se iba y desde entonces no sé nada de él”.

“Puta madre”, reacciona Damián. “Porque Edú era la mejor explicación de que Paco haya aparecido en tu parcela”.

“¿Seguro que no me estás jalando la lengua, Damián?”

El policía sonríe:

“Nada que ver; ya te dije: quiero minimizar impactos. Como tú pienso que el caso no da para tanto, pero no quiero que esto termine siendo un lío para ti”.

“¿Y por qué tu interés en que no me perjudique?”

Damián suspira, pone su mano en el pene de Julio y comienza a masajearlo.

“Porque no te lo mereces”, responde Damián con seguridad.

Ambos se miran directo a los ojos. Se sonríen. Julio se deja de cosas, estrecha al policía con un abrazo y le aproxima su boca. Se besan. Luego de eso, Damián se las ingenia para arrodillarse en la estrecha ducha y comienza a mamar la verga a Julio. Qué rico es chupar esos 18 centímetros que se vuelven a poner duros como roca.

¿es cierto que el culo de Paco sangra mucho cuandole meten pene?


Sin secarse, ambos se tiran a la cama. Se revuelcan. Julio besa el cuello, las tetillas, levanta las piernas a Damián y revisa entre las nalgas.

“Tampoco eres virgen, carajo”.

“¿Te jode?”

“No… me excita más”.

Julio se agacha y comienza a hacer un beso negro que arranca suspiros viriles a Damián, quien comienza a autocomplacerse masajeando su pinga gorda y venuda, unos 16 centímetros quizás, que elimina líquido preseminal en cantidad.

“¿Tienes condones?”, consulta Julio.

Damián abre como puede un cajón de su mesita de noche, le alcanza un paquetito a Julio, y con esa misma mano, trata de ordeñar un poco de su precum para untarlo en su ano.

Julio, con su pene ya forrado por el látex, comienza a penetrarlo. La entrada es sencilla. Damián sigue gimiendo y gruñendo virilmente mientras siente que se lo cachan por el culo.

Julio se apoya encima del policía y le hace el amor de una forma gentil. Ambos se besan en la boca. El ex futbolista no entiende por qué esta sesión de coito anal parece ser diferente a las otras que ha vivido, siempre como el activo. Así que solo disfruta.

A los cinco minutos cambian de pose: esta vez Damián cabalga a Julio. El policía también es cuidadoso para que su sobrepeso no mate toda la pasión, y se mueve rico, aparte que pone un rostro de arrecho, nada que ver con su gesto duro de policía.

“Tírame tu leche en la cara”, pide Damián.

“Todavía no las voy a dar”, sonríe julio.

“No importa”, suspira el policía, quien comienza a masturbarse cada vez más fuerte, más fuerte, más fuerte. “¡A la mierda!”, ruge. Su semen se dispara sobre el abdomen de Julio.

el ex futbolista siente que el ano de Damián comienza a oprimirle el pene, así que se lo saca y le cumple la fantasía. Se pajea y dispara todo su esperma en el rostro de Damián, quien se lo saborea.

Ambos vuelven a ducharse.

“espero que esto no trascienda de tu depa”, advierte Julio.

“Todos tus secretos están a salvo conmigo”, tranquiliza Damián. “A mí tampoco me conviene que se sepa que recibo pene como si nada”.

Julio sonríe:

“entonces… te contaré toda la historia…”

Y para terminar, te dejamos con una porno gay.


domingo, 7 de agosto de 2022

ASS (40): El sexo homosexual al poder

Cuando el porno gay se vuelve una alternativa para financiar a un político.



Este domingo, José Luis aún está metido en su cama a las 11 de la mañana. Eliezer, quien ha llegado a visitarlo urgente, sabe que debajo de la cobija, su amigo y ex compañero de juego está calato. Siempre le gustó dormir calato. Desde que se conocían jugando fútbol y les tocaba compartir cuarto, José Luis, el Pelu, solía dormir calato… igual que Eliezer adora dormir calato. Y ambos dormían calatos cuando tenían que compartir la cama por urgencia… o por deseo.

“entonces, la idea es dejar que ese tal Enrique y ese tal Flavio le den con todo al porno gay en Piura y a cambio nos financian la campaña… ¿entendí bien?”

“Exacto. Y ese tal Padre Alberto sería el nexo entre enrique y tú, así no te ves involucrado, y lo de su proyecto en San Sebastián me parece un argumento perfecto para incluir en tu campaña a la regional”.

“Y el hijo de Julio sería nuestro otro hilo conductor…”

Exacto, Pelu”.

“Y por eso cachaste con ese tal Flavio,con el hijo de Julio y con ese Padre Alberto”.

“Y anoche con Sandro, que debería postularla en San Sebastián”.

“Y también entiendo que Julio prefiere no mezclarse con Sandro”.

“En realidad a Julio le jode que Sandro sea un gay medio evidente, no una loca pero casi todo San Sebastián sabe que cahcha con patas”.

“Por cierto, eliezer, hace días que no cacho contigo”.

El moreno sonríe, va a la puerta, le pone seguro y comienza a calatearse. Cuando queda desnudo, se mete en las cobijas junto a José Luis. Le da un beso en la boca.

“Vamos a ganar estas elecciones”.

“¿el porno gay da tanta plata que ese enrique es capaz de poner billete a favor nuestro?”

“Necesitamos que nos inyecten fondos. Estos meses serán los más jodidos”.

“Ojalá que nada se cague, porque si alguien se entera que mis donantes son empresarios del porno gay, estoy jodido”.

Eliezer da otro beso en la boca a José Luis:

“Si eso pasa, entonces me dejo clavar tu pinga”.

José Luis sonríe, se acomoda. Eliezer se le acuesta encima y sigue besándolo mientras acaricia y deja que le acaricien todo su glorioso físico. Giran otra vez. Ahora José Luis descansa sobre el cuerpo de Eliezer, y de inmediato comienza a recorrerlo con sus besos: cuello, pectorales, tetillas, abdomen, vello púbico, pinga.

José Luis se detiene para acariciarla, ponerla más dura y metérsela a la boca para chuparla como solo él sabe hacerlo: hasta la garganta.

“Así, Pelu. Rico. Trágatela toda”.

Mientras José Luis mama pinga, acaricia los testículos de Eliezer con mucha delicadeza. Y con los años, la técnica se ha refinado. ¿Quién dijo que dos cuarentones no pueden disfrutar de un rico sexo gay con todas las de la ley?

“Sácame un condón de la gaveta”, pide José Luis.

Eliezer gira apenas, busca donde le dicen y entrega un paquetito plateado a su amigo, compañero y amante. José Luis extrae el forro de la fundita, se lo pone en la boca cuidando que sus labios no obstruyan el anillo enrollado, lo pone en el glande de Eliezer y lo va desenrollando con cuidado. El moreno se siente en la gloria.

“Pásame el lubricante”, pide José Luis.

Eliezer se lo entrega y su amigo lo unta generosamente sobre el pene erecto y luego se aplica otra cantidad generosa en su ano. Se sienta encima y se lo va engullendo con su culo. El resto será comenzar a rebotar poco a poco. Si hay alguien que conoce cómo estimular y estimularse con esa gruesa manguera de 23 centímetros sin escaldarse es el ex futbolista.

Ambos gozan. Las cobijas ahora andan desperdigadas por ahí y no hacen falta. El glorioso sexo anal combate cualquier baja temperatura.

Eliezer gira y le clava su gran pinga a José Luis en un perfecto piernas al hombro. Bombea. Ambos gimen y jadean como benditos. No importa si del otro lado de la puerta hay un sereno cuidando el acceso y ganándose con todo el ruido: su verga está más dura que metal

A continuación, Eliezer se cacha el culo de José Luis en pose de perrito y acomete firme pero cuidadoso el agujero que se ha expandido a toda su capacidad, mientras su pelvis choca lujuriosamente contra ese par de buenas nalgas. Y si algo tiene José Luis es que su ojete es bien aguantador, tan aguantador que la sesión sexual se prolonga por casi una hora.

“Las voy a dar”, anuncia José Luis.

Eliezer saca su pene, hace que su compañero se ponga boca arriba y lo ve pajearse hasta que ráfagas de su semen se disparan sobre su vientre y parte del pecho.

Eliezer también se masturba tan rápido como puede y contribuye a que la cantidad de leche cremosa dibuje más color blanco sobre el cuerpo trigueño del candidato a la gobernación regional.

“Qué rico”, suspira

“Mientras vamos a ducharnos, ¿te explico qué se me ocurre como plan para la campaña, aprovechando esa alianza con el productor porno gay y el cura gay?”

“Claro”, sonríe José Luis. “Solo espero que ganemos las elecciones”.

“Los gays y bisexuales son más del 60 por ciento de la población piurana, Pelu… todo está en orientar el mensaje de campaña hacia ellos”.

“¿De cuánta gente hablamos? ¿600 mil votantes potenciales que sienten placer metiendo pinga o abriendo el culo?”

“Más o menos, Pelu”.

“Con eso ganamos la elección de lejos”. José Luis sonríe con los ojos iluminados por la ambición.

Y para terminar,te dejamos con una porno gay. 

sábado, 31 de diciembre de 2022

ASS (59): el ‘remember’ de Damián y Sandro

A veces, los policías obtienen información sensible de la forma más inesperada; por ejemplo, tras hacer el amor.



A las 11 de la mañana, bajo el inclemente sol de San Sebastián, Sandro llega a su pensión montado en su bicicleta. Luce un gorro, lentes de sol, camiseta, malla y zapatillas. Se le aprecia en forma. Al aproximarse a la vereda, nota a alguien que mira hacia ambos lados de la pista; su figura le es familiar.

“¡Damiancito! ¡Dichosos los ojos!”

El policía reacciona y sonríe:

“¡Hola Sandrito! ¿Llegando de entrenar?”

“Más o menos… ¡¿y qué milagro tú sin tu moto?”

“Le está fallando el carburador y tuve que dejarla en el mecánico… estoy esperando mototaxi”.

“Ah, entonces estás ocupado”.

“No mucho, ¿por qué?”

Los dos varones suben las escaleras de la pensión.

“Bienvenido a tu primer hogar en San Sebastián”, adula Sandro.

“No ha cambiado mucho, quizás la pintura”, comenta Damián de manera aparentemente despreocupada.

Ambos suben las escaleras y entran al cuarto de Sandro.

“Mucho calor, ¿cierto?”, seduce el anfitrión.

“Si pretendes que me meta a la ducha contigo… la respuesta es sí”.

Sandro sonríe. No espera mucho tiempo y comienza a desnudarse por completo.

“No te pones calzón, ¿ah, vagabunda?”, bromea Damián al ver a sandro sacarse la malla bajo la que carece de ropa interior.

“Si pudiera andar calato sintiendo el asiento en la raja de mi culo, créeme que lo haría”.

Damián también se quita la ropa y se abraza con Sandro. Ambos se besan apasionadamente.

“¿Quién te chapa mejor: ella o yo?”

“ya, Sandrito, no comiences; ¿vamos a ducharnos?”

La pasión continúa bajo el agua. Damián no deja de acariciar las nalgas duras de su amante; mete su mano entre ellas. Logra introducir su dedo medio dentro del ano del ciclista.

“Vamos rápido, mi amor”, sonríe Sandro.

“Quiero meterte mi pinga como lo hacíamos antes”.

Sobre la cama, Sandro se acuesta boca abajo y levanta el culo. Damián se pone el condón, le abre las piernas, le zampa poco a poco su pene erecto.

“Ay, bebe. Despacio”.

Damián se acuesta encima y comienza a bombearle el ano con firmeza. Ambos gimen y jadean sinparar. No cambian de posición. Comienzan a sudar copiosamente.

“Ah, mierda. Me vengo”.

“Dame tu leche, mi amor. Así, dame tu leche, papi”.

Damián se incorpora, se saca el condón:

“Voltéate”.

Sandro gira

Damián casi ahorca a Sandro con sus piernas, le pone el pene en la boca:

“Chupa, mierda”.

En realidad, Damián bombea la boca de Sandro hasta que eyacula:

“Mierda,carajo… ¡la puta!”

Sandro se traga el semen. Damián se acuesta al lado aún desnudo.

“qué rico”, reacciona Sandro.

“No importa cuánto tiempo pase, siempre es un deleite cacharte ese culo”, replica Damián.

“Pero desde que te fuiste de aquí, parece que ya no tienes tiempo para mí”.

“Ese trabajo con la Fiscalía quita tiempo; encima mi señora, mi chibolo. Ya no es igual. Hasta me estoy poniendo panzón, carajo”.

“Pero sigues siendo lindo para mí”.

Damián sonríe, se incorpora y le clava un besito en los labios a Sandro.

“Gracias… Oí por ahí que vas a postular por San Sebastián”.

“Me invitaron. No pude resistir. Si me eligen, te llamo como mi seguridad personal. O mejor, como mi jefe de Seguridad Ciudadana”.

Damián sonríe:

“Con seguir siendo tu cacherazo me conformo”.

“¿y no estás cachando con nadie más? Pensé que tú y Paco… ya sabes… “

“¿Por ese trío que hicimos contigo? Bueno. No te negaré que caché con Paco una vez más, pero me jode que sangre como mierda. Tuve que lavar toda una ropa de cama una vez que lo hicimos”.

“Igual yo. Lástima lo que le pasó. Eso de irse a cachar en el campo, encima en la parcela de ese huevón de Julio”.

“¿Cómo sabes eso?”

“Ay, Dami. No me digas que no lo sabes siendo policía”.

“No. Fue un accidente, según entiendo, pero esos detalles, ni enterado. ¿Paco te dijo algo antes de eso?”

“No… digamos que… hay fuentes, señor poli”.

Damián sonríe otra vez, gira hacia Sandro, se acuesta encima suyo y lo besa de nuevo en la boca:

“quiero cacharte de nuevo… a pelo”

“¿estás sanito?”

“Totalmente. ¿Tú?”

“No sé. No me hice la prueba”.

Damián sonríe otra vez. Lo besa de nuevo apasionadamente en la boca para luego estimular el cuello, luego las tetillas. Toma el pene semierecto de Sandro, se lo mete a la boca y comienza a chuparlo diligentemente mientras con uno de sus dedos le masajea el orificio del ano.

“Ah, ah, Damiancito. Así, chúpamela rico, papi”.

El policía sigue haciendo lo que le piden por largo rato.

“Las voy a dar”, avisa Sandro.

Damián deja de mamar el pene, lo masturba y hace que toda la leche se dispare sobre el abdomen de su amigo.

“Ambos necesitamos otra ducha, creo”, sonríe el invitado.

Tras asearse de nuevo, Damián baja solo hacia la calle otra vez, toma sucelular y marca. Le contestan:

“Tiene que ser esta noche sí o sí. Este huevón sabe más de lo que dice…”

Y para terminar, te dejamos con una porno gay.  | Tuitéanos ahora

  

domingo, 12 de diciembre de 2021

ASS (7): Sexo en la ducha

Los consejos de Miguel incluyen cachar con él.


 

Los Ángeles de San Sebastián (AS en su forma corta) es un apostolado creado por el Padre Alberto para acoger a los y las jóvenes de la parroquia mediante el deporte y el arte, y así evitar que caigan en pandillaje, delincuencia o drogadicción. Sus principales actividades son una academia de danzas que funciona los sábados por las tardes y noches, partidos de fulbito y vóley mixto y un pequeño gimnasio habilitado en una casa abandonada atrás del local parroquial en todo el centro de la ciudad.

El coordinador es Miguel, un recién graduado de la Escuela de Bellas Artes quien además es el profesor de danzas. De más está decir que se trata de un chico de 25 años, alto, atlético, velludo, guapo. Las chicas se derriten por él, pero él no por ellas aunque siempre les caiga muy simpático.

“Me acuerdo vagamente de edú”, dice a Pedro resoplando. “Sí corría el rumor que tú y él cachaban pero solo entre las pasivas de San Sebastián”.

“Edú me dio a entender que era un rumor generalizado”.

“La verdad no… Si se lo oí a dos o tres que me caché, exagero”.

Pedro ayuda a Miguel limpiando un poco las máquinas y aparatos del gimnasio donde se lucen hermosas pinturas de ángeles desnudos en una especie de cielos de colores y al fondo un San Sebastián semidesnudo y musculado pero herido por saetas: puro surrealismo. A Pedro no le interesaba ir de museo ese domingo; necesitaba conversar con alguien, y esa conversación lo ha dejado perplejo.

“Y yo que me pasé seis años culpándome de que Edú se fue con Pierina por los rumores”.

“Bah, Pedro. En este pueblo de mierda murmuran de todos nosotros. Qué no dirán de mí porque pinto desnudos masculinos, pero me llega a la punta del mazo. Ya ni te digo por el hecho de enseñar danzas o peor de estar aquí en el gym”.

“Sí, pero tú ya no vives con tus viejos y ellos no te pagan los estudios, es distinto”.

“No, huevón. Todo es actitud. Si la gente habla que cachas con ese tal Edú, que hable, mierda. Tú sigue con la frente en alto, carajo. ¿Acaso crees que no rumoran sobre AS? Más bien, invita al tal Edú a la pichanga luego de la reu esta tarde”.

“¿quieres conocerlo?”

“¿Dices que se maneja una pinga grande como la mía?” Miguel sonríe.

“Digo que cachar con él me confunde”.

“¿Y qué tiene de especial cachar con él? ¿Acaso con nosotros no cachas bien y también te sientes especial?”

Pedro calla.

“Además, piensa que si los rumores decían que cachabas con él, ¿cómo es que tu viejo lo dejó entrar a tu casa y encima lo hace dormir contigo? No sé, huevón. Algo no encaja en esa historia”.

“¿Qué quieres decir, Miguel?”

“Sentido común, Pedro: si mi hijo cacha con su macho, ¿dejo dormir al macho con mi hijo? O tu viejo ahora es super mente abierta, o esos rumores simplemente nunca llegaron a sus oídos”.

Pedro se queda pensativo otra vez.

“Mejor vamos a ducharnos al toque”, invita Miguel sonriendo. “Ya deben estar por servir el almuerzo y quiero ahorrarme la cara de suegro del Padre David”.

En el baño de la casa, ambos chicos juntan sus cuerpos desnudos. El de Miguel, como ya se dijo, es digno de las pinturas que produce, un homenaje a su patrono artístico, Bounarotti. Pareciera la estatua desnuda del David pero de carne y hueso (y de vellos en pecho, culo, piernas y el del pubis debidamente recortado a juego), no de mármol, o quizás de mármol canela. A su lado, Pedro también es otro dios griego (pero lampiño).

Ambos se besan en la boca mientras sus manos se acarician sus anchas espaldas y sus bien trabajados culos untados en jabón.

“Chúpamela, Pedro”.

Miguel mira cómo su amigo se arrodilla en la ducha, toma el miembro bajo su recortado vello púbico y se lo mete a la boca con los ojos cerrados.

“Así, Pedrito. Así, pónmela dura”.

La erección no tarda en ocurrir: 18 centímetros de verga venuda y gruesa son succionados y lamidos.

“Los huevos, Pedro”.

Miguel siente que las manos de su amigo le acarician su culo peludo mientras siente también que una lengua cálida se pasea por sus rasurados testículos. Miguel no tiene palta en que las manos de Pedro se metan en toda la raja y que le masajeen el propio ano.

“Hazme beso negro”, pide.

Gira y pone su par de nalgas velludas en toda la cara del otro ‘ángel’, quien las abre y comienza a besar hasta chupar ese agujero de placer. Miguel gime.

“Así, Pedrito, chúpame bien mi orto”.

Al mismo tiempo, Miguel se pajea.

Pedro se pone de pie.

“Quiero cacharte ahora”.

“Métemela, papi”, pide el pintor y bailarín.

Pedro termina de poner dura su pinga y la va metiendo de a pocos.

“Así,papi. Así, hazme tuyo,mierda”.

Pedro comienza a moverse con dulzura, al punto que se prende de la espalda de Miguel y comienza a besarla, cosa que al pasivo le transmite una electricidad que pone más dura su verga.

“Las voy a dar,las voy a dar”.

“Lléname el culo con tu leche”.

Pedro suspira y eyacula gimiendo. Todo su blanco fluido se pierde en las entrañas de su amigo, quien sigue pajeándose.

“Sácalo despacio”, pide Miguel.

Pedro lo hace hasta desconectarse: su miembro sale semiflácido, medio magullado.

“Arrodíllate, quiero darte mi leche”.

Pedro obedece, Miguel pone su glande en la punta de la lengua que ya le ofrecen, se pajea duro, y en un par de minutos, dispara su esperma dentro de la boca de su amigo.

“Trágatela”.

Pedro siente este semen más agradable que el bebido más temprano en su casa.

“¿Viste, Pedrito? No hay razón para sentirte confundido”.

Cuando ambos salen del baño, se quedan de una pieza. El padre David, un tipo delgado (pero marcado), los mira… con cara de suegro:

“Solo venía a avisar a Miguel que lo estamos esperando para almorzar”.

 

Y para terminar,te dejamos con una porno. 

domingo, 3 de julio de 2022

ASS (35): La libido insaciable del candidato

El sexo con patas es una buena forma de dar y recibir favores políticos también.


 

Sobre una cama, un chico trigueño fornido y lampiño, no más de 20 años, mete pinga al culo de otro hombre de contextura normal aunque con piernas y culo musculosos, no más de 45 años, quien lo recibe en un cómodo misionero. Ambos gimen mientras la penetración es intensa sin llegar a lo brutal. El más joven levanta el rostro, frunce placenteramente el ceño y jadea profundo. Da unas cuantas embestidas más a ese culo y se detiene poco a poco.

“Ya la di”.

“Follas riquísimo”.

El joven se incorpora, saca su pene, se quita el condón y se baja de la cama.

“¿Dónde boto el forro?”

“En el water”, le dice el que aún sigue acostado. “Si quieres, dúchate”.

El chico sonríe y se va a la pieza ccontigua. El que sigue acostado y desnudo piensa que meter su pinga en ese culito redondo y aferrarse a esas piernas gruesas debe ser tan excitante como a ver estado bajo sus brazos también gruesos. Mejor se levanta y también se dirige a la ducha. Adentro el chico ya se está jabonando.

“Ahorita acabo, don José Luis”.

“Normal, podemos bañarnos juntos. ¿ya tiraste el condón donde te dije?”

“Sí, don José Luis. Disculpe más bien si le hice doler”.

“No,descuida. Recuerda que tienes que presentar tu expediente en un fólder pasado mañana directo a Salaverry y él se encarga de todo”.

El chico asiente. Minutos después, cuando ambos ya están vestidos, José Luis le entrega una tarjeta de presentación con su nombre. Se le acerca tocándole el bulto.

“Las paredes tienen oídos, así que no se lo comentes ni a tu almohada. Cuando te toque renovar contrato, volvemos a follar, ¿entendido?”

“Entendido, don José Luis. Tiene un culo riquísimo”.

El hombre más adulto sonríe y despide al muchacho. Apenas abandona el dormitorio, entra un hombre más bajo y guapo, cabello peinado a lo Elvis, delgado aunque evidentemente atlético, quizás 35 años aunque en realidad tiene cinco más. Se despide del chico que sale con la cabeza baja y cierra la puerta con seguro.

“?Tenemos nuevo sereno, Josélu?”

“Sí, querido Salaverry. Nada que hacer que estos chibolos heterocuriosos follan riquísimo”.

“Hablando de follar, llegó tu… bueno, tu gestor de campaña”.

José Luis sonríe sarcásticamente. Salaverry vuelve a abrir la puerta, llama a alguien y entra Eliezer.

“¡Pelu! Vine a la hora que me dijiste pero tu… edecán me dijo que estabas probando pinga”.

“José Luis, Eli. José Luis. ¿Cómo te fue por San Sebastián?”

“El alcalde, ni mierda; pero te conseguía Sandro y al capi”.

“No me digas que hiciste un trío con esos dos rechuchas”.

“Sí, pero mejor estuvo el trío con el capi y ese chibolo de administración de empresas, el hijo rebelde de ese empresario amigo tuyo, el de la fábrica de…”

“¿le metiste pene a Julio o a Flavio?”, se sorprende José Luis.

“Se la metimos al tal Flavio… Prometió votos si lo dejamos hacer porno gay”.

Salaverry se intriga:  “¿Porno gay en Piura? ¿Quién es el osado?”

“¿Recuerdas a ese chico que posó desnudo para esa expo en Bellas Artes?”

“Ah ya, el gogo atlético”, recuerda Salaverry. “¿Y cómo nos dará votos haciendo porno gay?”

“Pide inmunidad, que nadie lo joda, y a cambio mueve a sus seguidores para votar por Pelu”.

“Mientras no me pida follármelo en cámara, sí nos conviene”, reflexiona José Luis.

“Pero casi linchan a ese profesor por mostrar el pene flácido de ese chico”, objeta Salaverry.

José Luis se le acerca y le da un beso en la boca:

“Tampoco podemos despreciar la oferta, Aníbal: los LGTBIQ y demás están ganando espacio. Pelearse con ellos sería una estupidez política”.

“Pero el obispo, Josélu…”

“¿Acaso no son los gays quienes más follan con gente de su mismo sexo, querido Salaverry?”

“Y hay gays evangélicos, y budistas, y agnósticos, y ateos”, agrega Eliezer.

José Luis vuelve a besar en la boca a Salaverry. Hace una seña a Eliezer quien se acerca y también besa al edecán. Luego, los tres al mismo tiempo. Para ser todo formalito, Salaverry tiene unos labios y una lengua que se ajustan perfecto a la de sus otros dos compañeros. Mientras tanto, los tres se van sacando la ropa.

Ya desnudos y subidos en la cama, José Luis mama la gran verga de Eliezer mientras masturba la de Salaverry, recta, gorda, emanando mucho líquido preseminal, 18 centímetros destacando en medio de un cuerpo muy velludo. Al igual que Eliezer, el edecán no se corta o rasura el vello púbico, pero en relación a su armonioso cuerpo, tampoco se ve mal.

Puesto en posición de pollito tomando agua, Eliezer separa las grandes nalgas de José Luis y comienza a hacerle un beso negro mientras Salaverry entrega su pene erecto para que su jefe se lo mame todo. Luego,los dos subordinados se turnan para meter y bombear sus grandes penes dentro del ano de su jefe. El que no lo penetra por atrás, lo hace por la boca.

En ese trance, cuando a Salaverry le toca meter su pene al culo de José Luis, termina expulsando todo su semen allí dentro. Resopla, gime profundo, se aferra a las grandes nalgas de su jefe mientras deja que su orgasmo fluya. Eliezer lo mira sonriendo.

Ya relajados, los tres descansan desnudos en la cama.

“¿Dónde dices que harán ese show porno gay?”, pregunta José Luis fingiendo desinterés.

“Zona Industrial. ¿Quieres ir?”

“Aunque quiera, hoy me toca ser esposo modelo. ¿Y… Julio no pidió nada?”

“Darle chamba a su hijo. Parece que hay un roche con el cura de San Sebastián y el capi prefiere que trabaje para ti”.

“¿Qué roche tiene el cura de san Sebastián?”, curiosea Salaverry.

“Que es más cachero que todos nosotros juntos, o eso me insinuó”.

“Aguanta”, reacciona José Luis. “¿No es el hijo del capi que…?”

“Sí, Pelu. Creo que es el que te cachaste hace años”.

“Puta madre”.

“¿Por qué? ¿qué pasa?”, se extraña Salaverry.

“Q        ue cuando eso pasó, ese chibolo tenía… 14 años”. 

    

domingo, 27 de marzo de 2022

ASS (21): Un culo sangrante tras recibir pinga

La arrechura de Paco está a punto de desatar una tormenta.

 


Luego de hacer el corte de caja de ese miércoles, Pedro se cambia para entrenar un poco de piernas y culo. En el patio bajo techo solo están Alejo, dos alumnos más, y Paco junto a Miguel, aunque este último ya no entrenando sino conversando. Pedro se les acerca y arma su barra para iniciar sentadillas. Miguel se le acerca discretamente:

“¿Estás con ganas esta noche?”

“¿Por qué?”, sonríe el estudiante de contabilidad.

Cuando el AS está cerrado, Pedro entra a la ducha para asearse. Al interior, Alejo y Miguel flanquean a Paco. Se acarician mutuamente, aunque siendo más precisos, Paco les acaricia la verga y éstos le acarician las nalgas. Pedro se desnuda, cierra la puerta y entra al metro cuadrado de mayólica. Se asea bien y participa de lo que promete ser un gang-bang.

Paco se arrodilla y comienza a chupar los 18 centímetros de Alejo, los 18 de Miguel y los 15 de Pedro. Cuando acaba con este último, regresa donde Alejo y repite la secuencia.

A la hora del beso negro, a Paco se le ocurre un juego interesante; se pone en fila apoyado a la pared junto con Miguel y Pedro, se abren de piernas y primero se acarician las nalgas y luego se masajean sus anos. A continuación, Alejo se arrodilla y lame el cculo a Paco, luego a Miguel y finalmente a Pedro.

Cuando acaba, sorpresivamente ocupa el lugar al lado de Pedro, quien lo mira extrañado.

“¡¿Y qué? Es solo un beso negro, ¿no?”

Paco tiene cierta maesttría en usar su lengua en los agujeros de cada uno de los chicos. Y no solo eso, aprovecha una de sus manos para masajearles el pene y mantenerlo duro; de paso, acaricia las bolas. Cuando acaba, Miguel hace el mismo circuito, pero en lugar de pajear a sus compañeros, les da media vuelta y les chupa las vergas. Al terminar su turno, Pedro imita las maniobras de Miguel.

Al tocarle el turno a Alejo, comienza por meter su pene en el culo de Miguel y se mueve con ritmo y cuidado mientras Pedro y Paco siguen acariciándose sus culos; luego Alejo se la mete a Pedro mientras Miguel y Paco le acarician cada uno cada nalgota. Finalmente Alejo se la mete a Paco; pero antes, se coloca uno de los condones que éste ha traído:

“Despacio, papi

Mientras Alejo menea su verga dentro del ano de Paco, a su lado Miguel clava a Pedro. Tras algunos minutos, Miguel se pone otro condón y se la mete a Paco mientras Alejo se quita el forro y se la encaja a Pedro. Miguel sí se mueve hasta que siente su orgasmo venir.

“Dámela en mis nalgas”, pide Paco.

El semen de Miguel se dispara en esas dos blancas posaderas. Es el turno de Pedro, quien se coloca el último condón y penetra a Paco. Al mismo tiempo, Alejo penetra a Pedro mientras Miguel se baña bajo la ducha. Pedro tampoco dura mucho como cachero:

“También dámela en mis nalgas, papi”.

Sobre el semen que aún queda de Miguel, Pedro dispara el suyo hasta que se da cuenta de un detalle en el condón y luego en el piso blanco de la mayólica:

“Estás sangrando, huevón”.

Aprovechando que el ano de Pedro le estrangula la verga debido al orgasmo, Alejo simula llegar al suyo y también se pone bajo la ducha. Para finalizar, Pedro se arrodilla y chupa el pene de Paco hasta ordeñarlo:

“Me vengo, ¿me vengo!”

Paco hace un facial de semen a Pedro, quien vuelve a ver en el piso: hay tres gotas de sangre diluyéndose en el agua que se va a la alcantarilla.

Casi a medianoche, Alejo y Miguel tienen cada uno 50 soles en la mano. Cuando Paco va a darle los suyos a Pedro, éste se niega:

“Apréciamelos”, pide el promotor de la orgía.

Pedro mira a Alejo y a Miguel.

“Acéptaselos”, le guiña un ojo el musculoso.

Pedro lo hace aunque le parece que no debería porque él cachó y se dejó cachar por puro gusto.

Como la casa de Paco está camino de la de Pedro, ambos salen juntos del AS y van andando por las ya desiertas calles de San Sebastián.

“¿Siempre sangras así cuando te cahchan?”, curiosea Pedro.

“No siempre; bueno, hoy que tocó tres, y anoche que me aguanté una verga como la de Alejo y Miguel”, susurra Paco sonriendo.

“¿Dos noches seguidas aguantando verga?”

“Sí, aunque yo creo que también tú te aguantaste la verga que yo me aguanté anoche”.

Pedro lo mira extrañado.

Cuando éste llega a su casa, todos están durmiendo. Sube directo a su cuarto, cierra la puerta y se desnuda. Se mete a su cama y se arropa. En un minuto o dos, Edú pasa de su cama a la de Pedro evidentemente calato y evidentemente erecto a juzgar por el pene que restrega en las nalgas del muchacho.

“Hoy no tengo ganas, Edú”, susurra Pedro. “Acabo de cachar con alguien”.

“¿Con quién?”, finge celos el otro atleta.

“Eso no importa, pero solo te diré una cosa, Edú: no tengo nada en contra de que conozcas nueva gente en San Sebastián y que caches con ellos… pero, ¿quién te autorizó a llevarlos a la casa de la parcela para cachar?”

Edú se queda de una pieza… y su pieza comienza a ablandarse.

Temprano a la mañana siguiente, jueves, Edú y Julio entran al cuarto en la casa de la parcela. El segundo prende la luz y revisa la colcha.

“¿Por qué no me dijiste nada de que también cacharon con otra persona”.

“Pero es un mototaxista, Julio”.

“oe, huevón. ¿No sabes que son las personas más chismosas de San Sebastián? ¿Te has puesto a pensar qué pasaría si llega a oídos de mi mujer que patas están cachando con patas aquí?”

“Está bien, Julio. Se me pasó. Te pido disculpas y seré más cuidadoso la próxima vez que cachemos”.

Julio mira serio a Edú:

“Ya veremos si hay próxima vez para cachar… por lo pronto, lava bien esto antes que alguien se dé cuenta”.

Julio entrega la colcha a Edú. En todo el centro, hay tres o cuatro gotas de sangre ya secas.

Y para terminar,mira un video porno aquí.

        

domingo, 30 de enero de 2022

ASS (13): Un 'remember' entre futvolistas

Edú y el viejo de Pedro se dan tiempo para cachar en la chacra.


 

A mediodía, el papá de Pedro usa una pala para quitar las hojas secas que se han acumulado en uno de los pequeños canales en su parcela de mangos, ubicada a 20 minutos a pie de San Sebastián. Para sus 50 años de edad, luce extremadamente bien conservado, a no ser por las canas que ya adornan su cabello y que no está dispuesto a disimular, pero aparte de guapo, ese indiscutible cuerpo atlético, fruto del trabajo en el campo y un pasado relativamente no tan lejano como delantero del Deportivo Potreros, el equipo local, le mantienen una apariencia muy sensual.

Edú viene desde atrás con una palana en mano, y al llegar le mete la otra entre sus dos redondas y aún duras nalgas.

“Aguarda ‘che tu vida”, sonríe el papá de Pedro.

“Ya terminé de regar la otra melga”.

“Chévere. Yo acabo aquí y nos regresamos a la casa… Oye… ¿Y ya cachaste con mi retoño?”

“Carajo, Julio. ¡Si prácticamente me pusiste a tu hijo en bandeja! ¿Crees que uno es de piedra?”

El papá de Pedro sonríe.

“Como no escuché nada…”

“Te consta que desde que nos conocimos, siempre he sido bien caleta, querido Julio”.

“No me agas recordar, que se me para la pinga aquí mismo… ¿Te acuerdas esa Copa Perú hace ocho años?”

“¿No que se te va a parar la pinga aquí mismo…? Claro que me acuerdo. Y me acuerdo bien”.

Julio termina de palanear, se seca el sudor de la frente.

“¿Vamos a bañarnos?”

En la entrada de la parcela hay una casa de adobe enlucida con una sala, una cocina, un par de habitaciones y un baño. Está sencillamente amoblada. De hecho, era la casa del padre de Julio.

“Pedro me habló de abrir la casa para turismo rural los meses cuando no hay campaña; dice  que se puede ganar buena plata”.

“¿Y tienes idea de cómo es esa vaina?”, se interesa Edú.

“Más o menos me lo explicó. En realidad, la idea se la dio el Padre Alberto, el que se lo jaló de monaguillo”.

“Ah… el Padre Alberto”.

Julio capta el tonito socarrón de Edú:

“¿Celoso del cura?”

“Para nada”; tiene buen cuerpo y buen culo ese… Padre Alberto.

“Es que no quiero que la chacra esté tan sola: mi hijo mayor ya está trabajando aparte, mi hija ni cagando va a venir acá y Pedro no creo  que venga tampoco. ¿Tú vendrías a vivir acá?”

Ambos entran a la casa por una puerta trasera y dejan las palas a un lado; están sudados.

“No sé, Julio. La huevada es que no voy a vivir pajeándome aquí solito todo el tiempo”.

El papá de Pedro cierra la puerta:

“Podrías traerte a puntos bien caletas… como cuando estabas en el Potreros, o…”

“¿O qué?”

Julio mete su mano en el culo también redondo de Edú y lo agarra con fuerza, a la vez que se pega a su cuerpo y lo besa en la boca; se separa:

“O podríamos usarlo como nuestro… nidito de sexo”.

“Pensé que ibas a decir… ‘nidito de ammor’”.

Ambos ríen. Julio vuelve a besar a edú y ambos comienzan a quitarse toda la ropa. Las caricias y los besos continúan en el estrecho baño bajo los chorros de agua que se dan con una jarra mientras se aplican el jabón mutuamente: el cuerpo de Julio conserva la definición muscular, además de un envidiable vientre plano y definido. Ah, y la joya de la corona: bajo un tupido vello púbico, un largo pene de 19 centímetros que ya está parado mientras unos grandes testículos cuelgan como castañuelas.

“¿Te acuerdas esa vez hace ocho  años?”

“Ganamos la provincial y me cachaste como nunca”.

“Y te prometí que te seguiría cachando como nunca hasta que se te metió esa huevada de probar coño y largarte a Chile. Me tuviste en abstinencia sseis años”.

“No te quisiste divorciar”.

“Ni cagando lo iba a hacer”.

La pinga de edú también está al palo y rozando la de Julio.

“era más chibolo… luego me di cuenta que te pedía una chiquillada”.

“Qué bueno”.

Ambos atletas comienzan a hacer una guerra de espadas que los lleva a tope. Nuevamente se abrazan y besan en la boca.

“Cáchame, Julio”.

Tras bañarse y secarse, ambos ocupan una de las camas en uno de los dos cuartos. Edú está en cuatro patas mientras Julio le sopea el ano ruidosamente. Ambos gruñen de placer.

“¿Probaste verga en Chile?”

“Varias”, responde sonriendo edú.

“Ahora prueba la de tu macho”.

Edú comienza a chupar el pene erecto de Julio por largo tiempo, pero no consigue metérselo toda.

“Así, así. Chupa la pieza de tu marido. Rico la chupas, educito”.

El más joven busca en su mochila un condón, se lo da a Julio quien lo abre, se lo pone, escupe en todo el ano de edú, y le va metiendo el pene poco a poco.

“Despacio, Julio. Así despacito, mi amor”.

Los 19 centímetros por fin entran completos, y el resto es moverse con ritmo y paciencia. Edú se queja de dolor y placer.

“¿Te gusta cómo te culea tu marido?”

“Me encanta”, susurra el otro.

La verga dura entra y ssale del ano apretado de Edú; sus nalgas siguen tan golosas como cuando se fue de San Sebastián hace seis años, hasta que llega el orgasmo.

“¿Quieres tu yogur natural?”

“Dámelo”.

Julio se saca el condón, hace que Edú gire, y le pone el pene en su boca; lo masturba hasta disparar su semen dentro de él. El muchacho lo traga.

“¿Qué tal estuvo?”

“Pura proteína, Julito”.

A medio camino hacia San Sebastián, Julio simula orinar y tira el condón usado en un cerco de overos detrás de un algarrobo, aprovechando que nadie pasa por ahí:

“Ya sabes que de esto ni una palabra a nadie, ni a tu almohada. Prefiero que crean que estáss cachando con mi hijo; pero que ni sospechen que tú y yo cachamos o hemos cachado antes”.

“¿por qué tanto miedo?”

“Ya hablamos de esto, edú… ya no tienes 24 años, ¿recuerdas?”

El aludido se sonríe mientras divisa las primeras casas de la ciudad.

“¿Y ese Padre Alberto le entra, no?”

“¿También quieres cachar con el cura?”

Edú sonríe pendejamente a Julio mientras, al disimulo, le agarra el paquete.

Para finalizar,te dejamos con un video porno. 

domingo, 10 de julio de 2022

ASS (36): Confiesa tus pecados más íntimos

Los secretos sexuales de Alberto y edú les permiten tejer nuevas alianzas.


 

“¿Cómo dices, pá?” Pedro abre sus dulces ojos con incredulidad.

“Ya te dije: el lunes vas a Piura apenas tengas tiempo y le presentas tus papeles a ese…”

“Papá,¿y por qué no me consultaste antes?”

Julio se para en seco y sonríe cachosamente a su hijo: “Oe, huevón: ¿y desde cuándo tengo que consultarte cosas? Si vives en esta casa, tienes que hacer lo que diga y punto, ¿entendido?”

Pedro lanza una mirada de impotencia y desafío: “entendido, pá”.

Pasando las once de esa noche, el muchacho está sentado como copiloto en la camioneta parroquial rumbo a Piura. Conduce el Padre Alberto. En el asiento trasero, Alejo le acaricia los enormes muslos a Marcano y a Miguel aprovechando la oscuridad.

“No puedo creer que Julio te haya pedido eso”, menea la cabeza el sacerdote.

“Lo que más me jode es que ahora me saque las reglas de la casa”.

“Oe, Pedro”, interviene Miguel, “ya tienes DNI azul: independízate”.

“Si tuviera de qué vivir, lo haría corriendo”, responde el chico.

“A ver, muchachos, no lancemos consejos precipitados”, aclara el Padre. “Pensemos fríamente las cosas y veamos salidas… Yo quiero a Pedro dentro del AS, pero tampoco puedo ofrecerle más…”

“¿Y dentro de ASs?”, pregunta Alejo al descuido.

Miguel le aprieta la pierna.

“¡Au, mierda! Mejor mámame el huevo, cojudo”, reacciona el musculoso en son de broma.

“¿Qué es ASS?”, curiosea Miguel.

“No es nada”, se entromete Miguel. “Es lo que le sobra a Alejo y que se lo voy a cachar hoy”.

Una cuadra antes de la discoteca donde esa noche darán el show porno, la camioneta se para.

“Bajen chicos”, avisa el sacerdote. “Aguas con los chismosos”.

Marcano, Alejo y Miguel descienden y caminan hacia el antro.

“Casi la cagas”, dice el último de ellos al musculoso.

“Puta madre”, reacciona Alejo. “¿Por cuánto tiempo más le piensan ocultar la vaina?”

“Vaina es la que te voy a meter por el culo, huevón”, sonríe Miguel.

La camioneta sigue su camino.

“Alberto”, inquiere Pedro. “¿Hay algo que debo enterarme y no sé?”

El Padre mira a su monaguillo: “Algo no; mucho más bien”.

La mano del sacerdote acaricia el muslo de Pedro.

En el camerino de la discoteca, Miguel está calato y dejándose untar crema depiladora en su pecho, axilas, culo y piernas.

“Solo te recortaré el vello púbico y te afeitaré las bolas”, avisa Flavio.

A su lado, Marcano y alejo tampoco tienen ropa; se depilan también pero solo en piernas y axilas.

“Sigo sin entender por qué tanto secretismo con Pedro sobre ASS”, comenta el venezolano.

“Porque piensa que estamos afectando al Padre Alberto”, responde Miguel.

“Pero si lo afecta que hagamos porno, ¿por qué nos ttrajo en la camioneta?”

“Porque el Padre Alberto es parte de ASS”, al fin se suelta Flavio.

Marcano se sorprende. Mira a Alejo quien evidentemente se avergüenza y a Miguel quien evidentemente se incomoda. La puerta se abre. Entra Willy.

“No saben a quién acabo de encontrarme mientras calibraba las cámaras”, informa sonriendo.

“¿A mi viejo con una escopeta?”, bromea Flavio.

“No. A Eliezer, el que se cacha en secreto a José Luis”.

Marcano, Alejo y Miguel se intrigan. Flavio se pasa el índice por en medio de la raja del culo y se lo lleva a la boca: “Justo donde lo quería”, sonríe.

Ya pasada la medianoche, Enrique entra a la sala de su casa en Los ejidos e invita un vaso con agua a un desconcertado Pedro.

“Ahora ya sabes por qué Angels Corporation es donante de AS”.

“entonces, el Padre…”

Enrique acaricia el muslo de Pedro: “Es una larga historia, pero sí: es el beneficiario, pero porque este proyecto ya lo conozco de México, cuando Beto lo impulsaba hace años”.

“entonces… ustedes ya se conocían”.

“Casi 15 años. Ahora, sobre la ideota de tu padre, mi sugerencia es que le hagas caso”.

“Pero… yo…”

Enrique acerca su cara a Pedro y lo besa en la boca: “Confía en mí”, le guiña un ojo.

Justo ahí, el Padre Alberto baja las escaleras con una ropa más sexy: “Ya estoy listo”, anuncia.

A 200 kilómetros al sur, en Chiclayo, Bartolo toma un vodka con naranja en un barcito gay cerca de la avenida Balta cuando, paseando su mirada por la concurrencia, identifica a alguien que fuma un cigarro mientras ve cómo dos patas cachan en una pantalla. Se le acerca sin roche.

“¿Edú?”, le pasa la voz.

El pata voltea como resorte y lo mira medio asustado. Veinte minutos después, en un hostal cercano, ambos entran a un cuarto y comienzan a besarse en la boca en medio de abrazos y caricias. Al mismo tiempo, se van quitando la ropa. Cuando están totalmente desnudos, comienzan a revolcarse en la cama mientras sus penes ya erectos se estrujan uno contra el otro.

“Tienes rico culo y rico cuerpo, pero no tengo condones”, advierte Edú.

“Tengo uno… ¿te la meto o me la metes?”

“Puedes hacerme vaciar sin que te la meta o me la metas?”

“Corrección, Edú: ambos vamos a vaciarnos al mismo tiempo sin meternos la pinga”.

Comienzan a mover sus pingas mientras la cascada de besos y caricias se sucede una tras otra.  Entonces Bartolo se sienta sobre la verga de edú masajeándola con la raja de sus nalgas; Edú se sienta para que el falo del otro chico se roce en su abdomen. Es la pajeada mutua perfecta sin usar las manos. Bartolo mueve su culo con una rapidez de bailarín; edú, a pesar de la postura, también cimbra su cadera mientras chupa las tetillas de Bartolo.

“Voy a eyacular, mierda”.

“Yo estoy enterito”, sonríe Edú.

“Ah, mierda. Ah, se me viene la leche. Ahhh”.

Bartolo riega su esperma entre su vientre y el de Edú, y se detiene. Besa a su amante ocasional.

“Perdona por adelantarme”.

“Pierde cuidado… quizás se debe a que me pajeé antes de ir al bar”.

“¿Por qué desapareciste de San sebastián?”

“Porque… porque tengo VIH”.

Bartolo se sorprende al primer segundo, pero recuerda que está entrenado para recibir y asumir ese tipo de respuestas.

“en vez de huír, deberías estar calificando para recibir tratamiento: el que tengas VIH, no significa que dejes de tener sexo, claro,con protección”.

“Si regreso,mi único apoyo y amante serías tú”.

“Te equivocas: creo que Marcano te apoyaría también. En mi caso… no sé si quiero regresar”.

“¿Y por qué no quieres regresar a San Sebastián, donde se come y cacha rico?”

“Hoy en el bus, tempranito, se la estaba chupando a alguien y…”

“¿Te descubrieron?” Edú casi se carcajea.

“No me parece gracioso”, reclama Bartolo. “Seré la comidilla”.

“Mira: si algo estoy seguro sobre San Sebastián es que donde menos pisas, hay un gay caletaza y calatazo. Eso sin contar las declaradas, las tracas”.

Bartolo mira fijamente a Edú: “Si tú regresas, yo regreso”.

“¿En serio me apoyarás?”

“Dicen que eres el mejor cachero de la ciudad… ¿por qué no hacerlo?”

Edú sonríe, besa de nuevo los labios de Bartolo, se acuesta encima suyo: “Ahora me toca derramarte mi leche, ¿te parece?”     

                    

domingo, 16 de enero de 2022

ASS (11): ¡La tiene de 21 cm!

Es bueno ducharse tras entrenar; es mejor si todo termina en un trío.


 

 Aunque es media mañana de lunes, en el gimnasio al lado de la parroquia, que realmente se llama AS (pero más se le conoce como “el gym de la parroquia”), la cantidad de alumnos se redujo a su mínima expresión: uno haciendo piernas y el otro haciendo hombros. Ambos están concentrados viéndose en los espejos que se intercalan a las pinturas de los ángeles, y Miguel los vigila desde la puerta que separa el gran patio techado donde están las máquinas de potencia, de una sala que ahora quedó como antesala, que funciona realmente como recepción y sala de calentamiento (con un par de bicicletas estacionarias).

Una canción de Chino y Nacho suena en la radio… y Miguel se pregunta por qué si el Chino Miranda ha posado prácticamente calato, no lo hizo mostrando su verga al palo. ¿No que los venezolanos se enorgullecen de sus dotes? Quien está ejercitando hombros es, precisamente, un venezolano que se gana la vida en San Sebastián haciendo instalaciones eléctricas seguras y reparando electrodomésticos. Además de su buen cuerpo, en especial buen culo y buenas piernas, es evidente que debajo de su short baila una rica verga y un par de generosos huevos.

el chico que está ejercitando piernas, mejor dicho más culo (y vaya que si tiene un rico culo) que piernas, termina de entrenar y se acerca a Miguel todo sudoroso:

“Listo”.

“Anda a ducharte, Paco”.

“No, gracias. Mejor me ducho en mi jato… solo espero que hayan juntado agua”.

Al mismo tiempo, el venezolano que estaba ejercitando hombros termina y también se acerca a Miguel:

“Listo, pana, gracias. Oye, ¿podrás darme un masaje?”

“Claro, Marcano. Dúchate y te los hago. ¿Trajiste toalla?”

“No, pana… ¿podrás…?”

Miguel sonríe:

“Normal, Marcano. Anda a la ducha y ya te la alcanzo”.

El venezolano va a la antesala y de ahí a un pasillito que lo lleva al baño de la ex casa abandonada. Miguel y Paco se quedan solos en el gran patio techado.

“¿en serio vas a masajear a ese chico?”

“Claro, Paco. Y encima, se deja masajear calato”.

“No jodas”.

Marcano no se caracteriza precisamente por ser la persona más pudorosa de San Sebastián. Se desnuda en el baño con la puerta abierta dejando al descubierto la maravillosa anatomía que Dios le dio, especialmente ese par de grandes glúteos que coronan otro par de gruesas y fuertes piernas, y delante, debajo de un vello púbico rasurado, un pene dormido de unos 12 o 13 centímetros descansando sobre un par de hinchadas pelotas.

Aunque pensando más inocentemente, quizás Marcano haya obviado cerrar la puerta porque solo está Miguel y se supone que Paco ya se va a su casa. Se mete a la ducha y deja que el agua rrefresque su escultural cuerpo. Gira para que el líquido se distribuya por toda su piel. De pronto, Paco llega a la puerta y traga saliva al ver tal monumento de hombre. Marcano le sonríe:

“Hola, pana”.

“ehh… voy… voy a la lavander… voy… voy por la toalla”.

“Gracias, pana”, le sonríe Marcano.

Casi al segundo, Miguel pasa frente a la puerta ya sin polo:

“¿Qué tal está el agua?”

“De la puta madre, vale… ¿quieres bañarte?”

“Si no eres egoísta”.

“qué va, vale. Ya nos hemos bañado juntos, ¿no?”

Al ingresar a su cuarto, y quitarse el short y la tanga que se puso esa mañana, y dejarlas sobre su cama, Paco entra desde el pequeño espacio que se usa como lavandería con una toalla extendida:

“¿¿Vas a masajearlo calato?”

“Algo mejor que eso”, le sonríe.

Cuando Marcano está untándose el jabón, Miguel entra totalmente desnudo con Paco, también en pelotas.

“Estoy de oferta”, bromea con Marcano: “Pague uno y dúchese con dos”.

El venezolano se ríe:

“Como en la antigua Roma”.

Los tres chicos se acomodan como pueden en el metro cuadrado de mayólica blanca y comparten la ducha. El roce de sus pieles es inevitable.

“Perdona”, dice Paco a Marcano”.

“¿Por qué, pana?”

La verga ya parada del chico, unos 16 centímetros, cabezona, parece haberse atascado entre las dos nalgas del otro alumno quien se a quedado frente a frente con Miguel con sus penes flácidos también rozando.

“¿Tú crees que esté contraindicado tener sexo luego de un masaje”, pregunta Marcano a Miguel.

”Al contrario: nada mejor que un buen masaje erótico antes de una buena sesión de sexo”.

“¿Incluso sexo de a tres?”, sonríe Marcano.

“Incluso”, sonríe Miguel.

Paco sigue atónito y con su pene erecto aún atascado entre las dos nalgas de Marcano, y a punto de disparar su semen allí mismo entre ellas sin hacer nada más.

Marcano y Miguel, entonces, sin más preámbulo, se abrazan y se besan profundo en la boca, lengua incluída. El venezolano se separa de esos labios, gira, y con su verga ya al palo, besa a Paco quien trastabilla incluso para juntar sus labios.

Cuando ambos se separan, Paco mira a la entrepierna de Marcano:

“A la puta… es enorme”.

“21 centímetros”, sonríe el venezolano. “¿La quieres chupar?”

Paco, sin confirmar nada, se arrodilla sobre la mayólica y comienza a mamar el gran pene.  Miguel se pone al costado: sus 18 centímetros también están a toda su extensión.

“Chúpasela a él también”, pide Marcano.

Paco obedece. Tras un minuto de mame, Miguel toma la mejilla de Paco:

“Ponte de pie”.

El chico se incorpora mientras los otros dos se miran a la cara y se guiñan un ojo; entonces ambos se arrodillan y se alternan succionando el miembro de paco quien no puede creer nada de lo que allí está pasando:

“Las voy a dar, chicos. Ya no aguanto”.

Miguel toma el pene de Paco y junta su mejilla a la de Marcano. Pajea el falo y deja que el semen se dispare en ambos rostros.

“La puta”, suspira Paco en pleno orgasmo.

Y para terminar,te dejamos con un video porno. 

domingo, 7 de noviembre de 2021

ASS (02): Un culo y unos labios golosos

La ducha que toman al mismo tiempo el Padre Alberto, Pedro y Juan se convierte en otro trío.

 


 La puerta del baño se abre y se prende la luz. Juan,el Padre Alberto y pedro entran.

“No es muy grande, pero podemos bañarnos los tres”.

El sacerdote se quita la toalla que lo cubre y queda totalmente calato. Juan y Pedro por fin pueden contemplar su espalda ancha, su cintura estrecha, su culo bien pronunciado y sus poderosas piernas. Los dos también se desnudan e ingresan mientras el Padre saca un poco de agua con un baldecito y se lo echa al cuerpo.

“espero que no esté tan fría”, indica Juan.

“Para quitarme bien el trago está bien”, sonríe Alberto quien toma un jaboncillo y comienza a untárselo. Pedro es el siguiente en echarse el agua.

El Padre Alberto se percata mejor del físico desnudo de Juan: parece más un futbolista, es decir, marcado y delgado de la cintura para arriba, pero algo masivo de la cintura para abajo. Detiene su mirada en la pinga del chico debajo de un vello púbico algo crecido.

“Así que ésa te has aguantado, Pedrito”, comenta.

El aludido también toma el jaboncillo y se lo pasa por la raja del culo donde unos 15 minutos antes, dos penes erectos habían penetrado y dejado una gran cantidad de semen.

”Y eso que está dormidita”, bromea Juan.

“¿Se la podrá despertar otra vez?”, sonríe el Padre.

“Si me la chupan bien, ¿por qué no?”

El Padre sonríe de nuevo y, sin pedir permiso, se agacha hasta aferrarse de las caderas de Juan y usar sus labios como aspiradora para succionar la picha del muchacho. La suelta un ratito.

“Chúpame el culo, Pedrito”, pide.

El acólito obedece y, separando las nalgas del sacerdote, descubre el ano rodeado de vellitos. Comienza a lamerlo y succionarlo. El aroma del jabón también está presente ahí.

“Clávame, Pedrito”

El monaguillo, quien ya tiene sus 15 centímetros gruesos al palo, pone la cabecita de su pene en todo el ano del cura y comienza la penetración. Su miembro es rápidamente engullido. De inmediato, Pedro se mueve y hace chocar su cuerpo sobre las nalgas de Alberto, quien no deja de mamar la verga a Juan.

Pedro acelera un poco más su baile pélvico hasta que no puede contener su eyaculación.

“Las voy a dar, las voy a dar”, anuncia. Y sucede. Su esperma se dispara más adentro del ano de Alberto. Ya tenía tanta arrechura contenida que se aceleró tras el trío en el cuarto donde va a pasar la noche con Juan.

“Clávame tú”, dice el Padre separando sus labios del pene del anfitrión.

Juan gira y mete su pinga casi de golpe; total, ese agujero está ya abierto. Comienza a moverse.

“Qué rico”, se excita el cura mientras comienza a pajearse ahí, agachado, casi sosteniéndose con las uñas de sus manos del tanque de metal en el que se acumula el agua que viene poca y a ratos cuando la sueltan por el canal.

Pedro se queda ahí viendo todo como si asistiera a una película porno en 3D. Juan le sonríe.

“¿Qué tal cacho?”, le pregunta.

“Cachas rico”, atina a responder Pedro sin quitar su mirada del pene entrando y saliendo del ano del cura.

Pedro tampoco luce mal así, calato: cuerpo atlético y lampiño, buenos pectorales, buenos brazos, vientre plano y cintura estrecha, culo redondito, piernas formadas, grandes huevos.

Juan acelera y hace sonar sin roche su pelvis sobre las nalgas de Alberto.

“Así, rico. Dame verga, cabrón. Dame tu rrica verga”. El Padre Alberto sí que es goloso cuando se trata de ser pasivo.

Juan demora un poco más el segundo orgasmo de esa noche, lo que Alberto agradece, sin duda; pero todo tiene su final:

“Las doy de nuevo”, avisa.

Pero esta vez, hace algo diferente al primer trío: saca su pene aún erecto (el glande colorado de tanta fricción), y comienza a pajearse. Su leche espesa termina disparándose entre las nalgas del cura, quien aprovecha y dispara el suyo sobre el falso piso de la ducha. Pedro queda allí viendo todo, casi desconcertado y con uno de sus pies llenos de un semen que no es el suyo.

A la mañana siguiente, de regreso a San Sebastián en la camioneta de la parroquia, solo van el sacerdote y su acólito.

“¿Cómo sabías lo de Juan?”

“No lo sabía; fue casualidad… aunque ya lo sospechaba”, sonríe Alberto.

“¿Cómo lo sospechabas?”

“Es promoción de Alejo: ¿no te ha contado las orgías que había en ese cuartel?”

“Nunca”.

“¿Cuál será el próximo cumpleaños? Podríamos pedirle que nos cuente alguna de sus historias del ejército… Por cierto que Juan tiene rica pinga”.

“¿Lo convertirás en otro ángel?”

El Padre Alberto vuelve a sonreír mientras llegan a las primeras calles de San Sebastián, la pequeña ciudad rodeada de campos de cultivo y algarrobales.

Y para terminar,te dejamos con una porno. 

viernes, 10 de febrero de 2023

ASS (65): “Me la metiste a pelo”

Alejo y Miguel comienzan a hacer planes futuros, como si fuesen una pareja de enamorados, cachan rico… entonces, una inesperada visita les llega.

 



Anteriormente en ASS…

A la una de la tarde de ese jueves, Alejo termina su rutina de entrenamiento en el AS de San Sebastián. Está sudado de pies a cabeza. Solo viste su pantaloncillo de lycra, sin ropa interior (lo que le marca su generoso paquete y hace que la tela se le meta por la raja de su gran culo), calcetines y zapatillas. Miguel se le acerca:

“la ducha ya está limpia, así que puedes usarla ahora mismo”.

Alejo sonríe:

“¿Sabes qué he estado pensando, Miguel? Vamos a darle duro un año entero al porno gay, reunamos suficiente plata, ahorremos, la juntamos y la invertimos en comprar el AS. Si no nos alcanza, lo alquilamos; el hecho es que lo sigamos trabajando”.

“¿Y Alberto ya sabe eso?”

Alejo toma un poco de agua:

“Una vez cuando estábamos cachando lo conversamos. Lo que nos dijo Pedro alguna vez es cierto: en algún momento se va a saber cuál era la real intención de fundar el gimnasio, y ahora que ya la sabemos, lo mejor sería que lo protejamos. Entonces, si la propiedad pasa a nosotros, él queda limpio. Sería lo más justo”.

“Espera… ¿de dónde sacaste esa idea?”

“Marcano me estuvo explicando”.

“¿Y dejaremos de hacer porno gay por completo?”

Alejo se lo piensa un poco:

“Quizás ya no con la presión de ahora”.

“¿Marcano también dejará de hacer porno?”

“Dice que cuando pueda crecer su negocio y se pague solo”.

Ambos caminan hacia la puerta que lleva al baño:

“Pero, Alejo, también sabemos que Beto no puso la inversión del AS; que, en realidad, fue…”

“Entonces se lo planteamos, Migue… total, estamos trabajando para él, ¿no?”

“¿y si nos dicen que no?”

“Ponemos un hostal para encuentros gay… o yo pongo mi taller mecánico y tú… lo que tengas pensado”.

Miguel sonríe:

“Por ahora pienso que debes quitarte el sudor de todo el cuerpo, en especial de tu culo y tus bolas”.

“Y… ¿si nos duchamos juntos? No hay alumnos”.

Los dos musculosos entran totalmente desnudos al baño y comparten la hora del aseo. Aprovechan el jabón para acariciarse sus firmes músculos: pectorales, brazos, culos, piernas. Un beso en la boca, seguido de otros tantos, no tardan en aparecer.

Cuando se han enjuagado el jabón, y aún con el cuerpo húmedo, Miguel besa toda la espalda hasta llegar al culo de Alejo. Le separa ambas nalgas, y, mientras el segundo se inclina,el primero aprovecha para lamer cada glúteo y el ano cerradito al medio.

“Puta madre, qué rico lo haces, huevón”, reacciona alejo muy excitado.

Miguel sigue estimulando el esfínter hasta que nota una dilatación en el agujero.

“¿Estás listo, ale?”

Alejo respira profundo:

“Listo”.

Miguel se pone de pie, y con la verga ya dura, comienza a penetrarlo lentamente. La sensación que tiene Alejo ahora ya no es la incomodidad de aquella primera vez cuando probó pinga y quedó adolorido, menos de esa segunda vez cuando ya se había entrenado un poco más. Por otro lado, Miguel es un amante consciente, interesado en que ambos gocen el momento por igual.

“Lo tienes cerradito, so carajo”, comenta Miguel con toda la calentura encima.

“Muévete rico, papá… lo haces bien”.

Miguel comienza a bombear poco a poco hasta que sus 18 centímetros pueden trabajar como un pistón dispuesto a dar todo el placer que ambos puedan imaginar. Alejo comienza a pajearse, al mismo tiempo.

Lo que sí Miguel aún no logra controlar la duración del acto cuando hace de penetrador. No pasan ni diez minutos cuando expulsa todo su semen dentro del recto de su mejor amigo.

“A la mierda”, gruñe el activo.

Alejo, quien no ha dejado de pajearse, gira:

“Arrodíllate”.

Miguel obedece.

“Abre la boca y saca la lengua”.

Miguel hace lo que su amante le pide. Alejo se pajea más fuerte aún, haciendo que su mano golpee contra su afeitado pubis, que suena como si chasqueara un culo. Jadea cada vez más fuerte. Su rostro revela que el orgasmo es inminente.

“¡Mierda! ¡Las doy, carajo!”

Alejo dispara su semen en la boca de Miguel, con la misma masividad de siempre. Se inclina a besarlo en la boca y saborear su propio esperma mezclado con la saliva de su amigo. El fluido viril se pega entre la lengua y los dientes de ambos. Se separan y sonríen.

“Creo que te pediré que seamos pareja”, susurra Alejo entre broma y serio.

“Creo que diría que sí”.

Entonces el timbre de la puerta suena. Ambos se miran extrañados.

“¿Hay alumno programado para esta hora?”, pregunta Miguel.

“No que yo sepa”, responde Alejo.

Ambos ingresan rápidamente al dormitorio. Miguel se pone la ropa que ya se había quitado y va a abrir la puerta de la calle. Queda de una pieza.

“¿edú?”, se extraña. “¿Hombre! ¿Dónde te habías metido?”

“¿Puedo entrar?”, consulta el futbolista, quien luce tan guapo como el día que llegó a San Sebastián; de hecho, luce un ceñido traje deportivo: camiseta y short que le marcan su cuerpo fibroso.

Miguel le da paso, y detrás de él, otro chico tan guapo como él, también vestido deportivamente, lo que revela un cuerpo más o menos atlético.

“Es Bartolomé”, explica Edú. “Trabaja en el seguro”.

Miguel no entiende nada, pero confía en su amigo.

“¿Podemos conversar un ratito? Es importante”.

“Claro, Edú”.

Pasan a la sala de recepción que también se usa para los ejercicios de calentamiento y se sientan alrededor del escritorio.

“No voy a dar rodeos”, anuncia edú. “Tengo VIH”.

Miguel se sorprende, pero entiende que debe ser empático:

“Edú: si el médico te dice que puedes entrenar sin problemas, por lo menos yo no me hago ninguna palta en que…”

“Gracias, la verdad te agradezco eso, pero… no fue por eso que vine a verte”.

Miguel pone cara de intriga.

“¿Recuerdas esa vez que me hiciste el masaje, el primer día que vine?”

Miguel traga saliva, mira un poco avergonzado a Bartolo.

“Claro”, al fin responde.

“Me la metiste a pelo”.

Miguel hace memoria rápidamente, comienza a sudar frío. Por el pasillo al fondo, Alejo aparece serio.

Y para terminar, te dejamos una porno gay |Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com