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viernes, 3 de febrero de 2023

ASS (64): ¿Su dinero será tan limpio como su culo?

Enrique entrega primero un chequezote a José Luis, y luego ambos entregan sus nalgas a Eliezer y Salaverry.

 


“No puedo creer que finalmente lo hicieron”, reacciona Salaverry.

en la casa de campo que posee José Luis cerca de Piura están reunidos su asesor principal, Eliezer y Enrique, quien entrega un pequeño sobre al dueño de casa. José Luis lo abre y los ojos casi se le desorbitan. Mira a Salaverry y Eliezer:

“¿Y esto?”

“La historia porno gay del campeón latinoamericano de natación censurado por dopaje va a tener millones de vistas, así que el estudio se convenció de adelantar algunos pagos”.

“Pero esto es un culo”, comenta algo desconcertado, José Luis.

“Y es solo el inicio”, sella Enrique.

Salaverry carraspea:

“Va a perdonarme la pregunta, pero creo que en este punto debo hacerla: ¿el origen de ese dinero… es lícito?”

Enrique sonríe:

“Las drogas, las armas de fuego y el sexo son los negocios que mueven fortunas que escandalizan a Forbes, pero que nunca las consideran en sus conteos anuales”.

“Las drogas y las armas no tienen fuentes legales de financiamiento”, observa Salaverry. “No sé si el sexo también”.

“Casi nada tiene una fuente legal de financiamiento, pero tranquilícese: recuerde que mucha gente precompra contenido, y son millones de gays alrededor del mundo”.

Salaverry no sabe qué replicar.

“¿Y luego?”, interviene Eliezer.  “Cuando el video porno salga y la gente note que es en la Piscina Comunitaria, y lo conecte con los días que cerramos, quizás cuestionen a José Luis”.

”Todo está bajo control”, sonríe Enrique. “Mientras no se reprima a la comunidad gay o bi, será la misma comunidad la que proteja a José Luis, y vote por él”.

Eliezer y Salaverry se miran algo escépticos, pero el cheque de cinco dígitos –cuatro ceros—parece tranquilizarlos por ahora.

“Celebremos, ¿no?”, anima José Luis, quien se levanta, se acerca a enrique, lo abraza y le da un beso en la boca; le hace una seña para que lo siga.

Cuando ambos se ponen en camino, Salaverry mira a Eliezer quien le contesta con una sonrisa, un guiño de ojo y la misma seña para seguir a los dos primeros amantes.

Ya en el cuarto de José Luis, los cuatro varones se desnudan por completo. Se arrodillan en el centro de la cama haciendo una cruz con sus piernas. Se abrazan, se acarician las espaldas y los culos, se besan en la boca. Sus cuatro penes comienzan a ponerse duros, y aunque no son iguales en tamaño, se hacen contacto. Los de enrique y de Salaverry brotan mucho líquido preseminal.

“Hagamos ronda”, propone el mexicano.

Enrique besa el cuello a Salaverry, éste hace lo mismo con el de José Luis, éste con el de Eliezer y finalmente este último con el de Enrique. Así se cierra todo el circuito.

A continuación, enrique  y José Luis se ponen en cuatro patas abriendo bien las nalgas. Salaverry lame el ano a su jefe, José Luis;Eliezer vuelve a disfrutar del trasero azteca de Enrique. Los dos beneficiarios del beso negro juntan sus labios y sus lenguas.

Cuando los anos de esos dos hombres están dilatados, Salaverry unta con su líquido preseminal el agujero de José Luis, mientras Eliezer se coloca un condón y le unta mucho lubricante; lo coloca y comienza a empujar. Salaverry también se protege con un condón y comienza a meter sus 18 centímetros gruesos y venudos dentro del culo de su jefe.

En un par de minutos, el sexo anal comienza a calentar motores. Bombeos lentos que poco a poco se irán incrementando hasta el clásico chasquido de las caderas contra las nalgas de los pasivos, quienes ahora gimen y jadean como condenados.

Salaverry disfruta viendo cómo su pinga entra y sale del culo de José Luis; eliezer se solaza viendo el gesto del otro asesor, casi no toma atención de cómo sodomiza a Enrique. Entonces, Salaverry forma en su rostro ese rictus característico de que la eyaculación está cerca:

“Las voy a dar, mierda”, avisa.

Salaverry ruge: es evidente que ya llegó al orgasmo. Eliezer lo comprueba porque deja de moverse, saca su pene con el condón manchado de blanco, signo inequívoco que ya expulsó su semen. Recupera el aliento y se relaja.

José Luis se levanta:

“Luces intelectual y todo eso, pero a la hora de cachar, eres arrechísimo”, le dice.

Salaverry solo sonríe mientras se seca una gotita de sudor que cae por su frente, y se soba su pene semi-flácido.

Eliezer tiene para rato aún, pero sabe que el culo de Enrique es aguantador.

José Luis hace otra seña a Salaverry. Ambos se van a la ducha.

Ya dentro, bajo el agua, el dueño de casa acaricia el velludo cuerpo de su asesor mientras le unta el jabón.

“Me encanta cómo me cachas… ¿por qué preguntaste a Enrique si su dinero es limpio?”

“Me gusta  tu culo porque sigue bien firme, pelu; pero… ¿acaso no viste la cantidad de ceros que tenía ese cheque? Encima, son dólares. ¿Cómo vamos a justificar eso ante la Onpe?”

José Luis da un beso en la boca a salaverry, a la vez que le acaricia la pinga y las bolas:

“Lo pitufeamos como hacen todos… Para eso contraté al hijo del Capi. Enrique tiene a sus chicos. Ya he pensado en eso”.

“¿en serio no te preocupa que pueda ser plata de narcos? Es cuerpón, vergón, hermoso culo, se nota que aguanta bien la pinga; pero también es mexicano, joven, con plata suficiente para comprarse de un sopapo una casa en Los ejidos. ¿en serio crees que la pornografía gay dé tanto?”

“Si fuera narco, alguno de nuestros amigos policías nos hubiera dicho algo, en especial esos que les gusta meter pinga y que les metan bien la pinga”.

“¿Y si quizás no nos dicen nada porque… también te están investigando? Recuerda que fui policía, trabajé en Inteligencia. Si debemos dejar que nos metan un dildo por el culo con tal de conseguir información valiosa, nos abrimos de nalgas”.

José Luis mira a Salaverry con cierta perplejidad mientras le sigue acariciando el pene y los testículos, tanto, que otra vez hay una erección.

Afuera, Eliezer sigue cachando con intensidad el culo de Enrique.

Y para terminar, te dejamos con una porno gay | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 

viernes, 6 de enero de 2023

ASS (60): Miguel es un maestro

Willy mira por primera vez cómo otro pata saca de pito a otro pata metiéndosela por el culo.



Las grabaciones en la Piscina Comunitaria se retoman a las tres de la tarde de ese miércoles. Miguel y Julián nadan un largo completo.  Willy no los pierde de vista a través de la cámara.

Los dos muchachos llegan a los podios.

“Nadas muy bien”, califica Julián.

“Gracias... y eso que le he perdido la práctica”.

“Si lo aprendes una vez, no se te olvida nunca”.

“Eso es cierto”, apoya Miguel. “Como cuando aprendes a bailar y eso no se te olvida nunca”.

“O cuando aprendes a cachar rico”, replica Julián, sonriendo pícaramente. “Me pregunto qué se siente ser pasivo”.

“¿Quieres aprender cómo ser un pasivo?”

“Me llama la atención, pero me jode el que pueda dolerme si me meten la pinga por el culo”.

“Bueno, no voy a negarte que duele al inicio, pero si sabes la técnica correcta, lo puedes convertir en una experiencia muy placentera”.

“Hablas como todo un experto”, sigue sonriendo Julián. “¿Qué tal eres como maestro?”

Willy se sorprende al escuchar este diálogo pero no dice nada. Se supone que esta producción no tiene guión, debe fluir orgánicamente, así que solo se dedica a grabar y vigilar que el audio sea comprensible. Pero un presentimiento comienza a ponerle el pene duro a su máxima expresión. Corta.

En el camerino, Julián abre las piernas dejando la banca en medio de ellas y apoya sus antebrazos en la tabla para sentarse. Miguel  se agacha tras él, masajea las nalgas lampiñas y comienza a lamerlas tiernamente. Julián no disimula el placer que le produce esa caricia en su trasero.

Poco a poco, Miguel va paseando su lengua hasta llegar al ano del nadador, que luce cerradito y rosado. Comienza a lamerlo. Para Julián, sentir nuevamente, por segunda vez en ese día, aquella experiencia es alucinante. Esas cosquillas se sienten tan bien que solo queda jadear y gemir.

“Voy a poner mi dedo, Julián; confía en mí”, anuncia Miguel.

“OK”, responde el nadador.

Miguel toma un tubito de lubricante, lo esparce generosamente  por su dedo índice (previamente ha llegado con las uñas bien recortadas) y comienza a masajear el ano de Julián. Nota que comienza a relajarse. Miguel prueba metiendo la punta de su dedo índice.

“¿Cómo te sientes?”, consulta.

“Normal”, susurra Julián.

Miguel prueba a meter un poco más su dedo dentro del ano de su amante y a moverlo un poco. El Lubricante en exceso evita cualquier laceración involuntaria en la delicada piel interna del fundillo.

“¿y ahora cómo te sientes?”

“Bien… se siente rico”

Miguel intenta ahora meter su dedo medio del mismo modo como lo hizo con su dedo índice, lentamente, sin apuro. Julián siente un pequeño escozor que estremece todo su cuerpo.

“Respira hondo y lento, Julián”, recomienda Miguel. “Hondo y lento”.

El deportista sigue la recomendación. Se estremece  un poco más. Siente cómo cierta energía se despierta en todo su vientre. Miguel mete y saca sus dos  dedos y percibe que el músculo anal se relaja mucho más. Ir lento es la clave.

Con su otra mano, Miguel comienza a masajearse el pene para lograr su erección.

“¿estás listo para recibir mi verga?”, consulta.

“¿No me dolerá?”, pregunta entre temeroso y excitado, Julián.

“Trataré que no mucho… confía en mí”.

Miguel hace que Julián levante su culo y él se pone en pie. Unta mucho lubricante a su pene ya erecto y coloca el glande en la entrada del ano. Por ahora, solo mete lentamente la cabeza de su falo y puntea procurando que no se salga. Julián comienza a gemir tratando de controlar el dolor leve y buscando maximizar el placer: respira hondo y lento.

Miguel trata de meter un poco más, y lentamente el resto de sus 18 centímetros van ingresando. Se toma todo el tiempo del mundo hasta que su pubis por fin toca las dos nalgas duras del nadador. Comienza a bombear lentamente.

Miguel sabe lo que significa aguantarse una verga en el culo, por eso es gentil. La idea es que la sensación de placer que producen las terminales nerviosas en el esfínter se transmitan a todo el cuerpo, entonces, no tiene sentido ser rudo, especialmente si jamás en tu vida te la han metido por atrás.

A Willy le parece surrealista asistir y filmar lo que parece ser la primera vez de un pata. El pene dentro de su pantalón sigue durísimo y pugnando por salir.

Miguel no aguanta más y siente la inminencia del orgasmo.

“¿Telas doy dentro?”, pregunta muy excitado.

“Sí… quiero sentir eso”, responde Julián en el mismo tono.

Miguel eyacula dentro del culo de Julián, aunque éste último solo siente cómo late el miembro aprisionado por su recto. Miguel deja de moverse y, de paso, deja su pene dentro  de allí hasta que solito se vaya poniendo blando. Recién entonces lo retira todo flácido y con algunas trazas de semen; le tranquiliza que no haya sangrado.

Willy dirige la cámara hacia el ano de Julián. Aún está dilatado y húmedo debido al lubricante. Además está un poco rojo, con algunas manchitas de semen.

“¿Cómo te sientes?”, pregunta Miguel.

“Chévere”, susurra Julián, quien se incorpora, gira, busca la boca de su amante y lo besa. “Eres un gran maestro”.

Willy anuncia que ya ha cortado. Miguel se le acerca y le toca la bragueta.

“La tienes durísima”.

Miguel se arrodilla, abre el cierre al camarógrafo y le saca la picha; se la comienza a chupar. Julián decide que lo mejor será ducharse. Antes se toca el ano. Lo siente aún húmedo.

Entonces siente que algo caliente comienza a fluir desde allí hacia sus piernas. Se asusta:

“Chicos… ¿qué es?”

Miguel se aproxima y sonríe:

“Tranquilo, es solo mi leche saliendo de tu culo”.

“¿Nada más?”

Willy se acerca también:

“No, nada más. Miguel fue magistral sacándote ese culo de pito”.

“Y ahora seré magistral mamándote la verga”, le indica.

Cuando enrique entra, Willy ya ha llenado la boca de Miguel con su semen. Sonríe y mueve la cabeza.

Y para terminar, te dejamos con una porno gay | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 

sábado, 24 de diciembre de 2022

ASS (58): el primer facial de Julián

Mientras alejo le enseña al nadador cómo chupar bien el pene, el hombre que espiaba todo en la piscina resulta tener su nivel de arrechura.



Enrique escribe en el cheque, lo desglosa del talonario y se lo da al hombre delgado, joven, que está parado frente a él en el vestuario de la Piscina Comunitaria. El hombre, cabello negro crespo y barba en el rostro no rasurado hace un par de días,  se sorprende al leer la cifra:

“¿tanto, míster?”

“Creo que es suficiente, carnal, para que no le digas a nadie lo que estamos haciendo aquí”.

“Pero yo no pensaba contarle a nadie que están haciendo porno entre patas”, se ruboriza el hombre. “ya le dije que vine a ver mi cargador y cuando me di cuenta… pues… ese chico se estaba cachando al otro joven…”

“¡Estás seguro que no te mandaron Eliezer o José Luis?”

“No, señor, ya le dije que me olvidé mi cargador, vine y no pensé que iba a encontrarme…”

En eso entra Flavio con su escultural cuerpo cubierto por la bata de baño. El hombre delgado calla por vergüenza.

“¿ya arreglaron?”, pregunta a enrique.

“ya, aunque dice que no pensaba echar aguas”.

Flavio mira al hombre, aún aturdido; le sonríe.

“No le veo pinta de querer delatarnos”. Entonces, se dirige a Enrique: “¿Te contó Alejo que lo descubrió pajeándose mientras veía a lo lejos cómo yo cachaba con Julián?”

“Eso es lo que le conté al señor aquí”, se defiende el hombre.

“Además, Alejo me contó que parece tener un buen pene”, agrega Flavio.

Enrique sonríe:

“No pretenderás hacer lo que estoy sospechando”.

Flavio habla nuevamente con el hombre:

“¿¿me permites un momento?”

“¿Qué?”, reacciona el varón, todavía aturdido.

“Confía en mí”.

Flavio toma la camiseta del hombre y se la quita. Su cuerpo delgado es en realidad marcado de músculos con algo de vello en pecho y abdomen. Entonces, Flavio afloja el cinturón, desabotona el pantalón y baja la cremallera, y hala el pantalón hasta las rodillas.

“Lindas piernas”, comenta Flavio.

“Juego fútbol en segunda división… los fines de semana”.

”ah, eso explica tu culo redondo y durito”, comenta Flavio mientras palmea levemente el trasero del hombre, quien parece no estar incómodo. “ahora, la prueba de fuego”.

Flavio baja el bóxer medio raído, igual, hasta las rodillas, y puede ver un pene más o menos largo debajo de una abundante mata de vello púbico.

“¿¿Cuánto te mide?”

“No lo sé, joven”.

“¿Puedo?”, susurra Flavio en su clásico tono seductor.

“Claro… si desea”.

El actor y modelo porno comienza a chupar el pene al varón, quien mira el sexo oral mientras siente cómo esa lengua y esos labios le masajean la virilidad de forma magistral. La erección se produce en cuestión de un minuto.

Enrique no pierde detalle; se acomoda su pene ya duro dentro de su pantalón.

Afuera en la alberca, se supone que Julián ha desafiado a Alejo para hacer un largo de ida y vuelta.

“el perdedor mama el pene al ganador”, retó ante cámara antes de lanzarse al agua.

“Trato hecho”, le respondió a Alejo.

Adrede, Julián llega a décimas de segundo después que su contrincante.

“Puta madre… tendré que tragarme esa pija”.

“Te va a gustar mi pija”, responde Alejo, sonriendo.

Ambos salen del agua, van a la banca donde antes Julián se estaba pajeando. Willy los sigue con la cámara. Los dos talentos llegan aún en su tanga de natación, sus gorras y sus gafas para el agua.

Julián se sienta en la banca mientras Alejo permanece de pie para bajarse la tanga. Lo hace.

“Trágate  toda mi pija”, pide.

Julián, en realidad,  traga un poco de saliva, abre la boca y se dispone a pagar el reto. Jamás en su vida ha chupado pinga. Le dijeron que eso no se hace porque ‘eso no es de hombres’; pero hay algo en la verga de este hombre que le hace imposible dejar de succionar y succionar hasta que consigue hacerla crecer hasta sus 18 centímetros.

Para Julián es raro y nuevo el sabor del líquido pre-seminal, algo salado pero tampoco desagradable. Dicho sea de paso que alejo aprendió con esto de hacer porno lo importante que es tener la pinga y los huevos bien perfumados y limpios.

“Trágate toda mi pija”, insiste Alejo muy cariñosamente, mientras acaricia la cabeza a Julián, pero el novato mamapenes apenas si consigue meterse la tercera parte del falo erecto.

“No es fácil”, sonríe algo frustrado.

Alejo entiende que esto puede estropear la toma, así que hace algo que no debería estar en el guión… aparte que no hay un guión concreto.

“Ponte de pie… yo te enseño”.

Julián se sorprende un poco pero acepta; toma el lugar de Alejo quien ahora le baja la tanga:

“Se hace así”.

Alejo, por primera vez ante cámara, abre su boca y mama el pene del nadador con una maestría que deja a Willy como estúpido por lo que aprecia en el viewfinder de la cámara.

Los 16 centímetros de Julián ya están duros, entrando y saliendo de la boca de Alejo, quien la mama por algunos minutos más hasta que se detiene:

“¿ya sabes cómo hacerlo?”, se pone de pie. “Ahora es tu turno”.

Julián se arrodilla y trata de imitar la lección. Lo consigue en parte. Tácitamente, los talentos y el camarógrafo entienden que esa escena será un toma y dame.

“Así, Julián, la mamas rico”, dice alejo excitado, aunque en realidad su compañero sexual aún tiene problemas para embocarse todo su miembro. “¿Te la vuelvo a chupar?”, le consulta luego de unos minutos.

Julián acepta y vuelve a ponerse de pie; Alejo se la vuelve a chupar mientras le acaricia el redondo y firme culo.

“También quisiera mamarte el orto”, le dice al nadador.

“Claro”, susurra su compañero girando y agachándose sobre la banca.

Alejo le separa las nalgas y descubre el ano cerradito y rosado a Julián. Besa cada cachete, los lame; al fin se lanza a la conquista del agujero rectal.

Al experimentar esas placenteras cosquillas, Julián se siente en la gloria, tanto que comienza a pajearse.

Willy hace verdaderos malabares para lograr una toma perfecta porque la acción se da por ambos lados.

“Las voy a dar, las voy a dar, carajo”, susurra Julián muy excitado. “¡Ohhh!”

Ráfagas de su semen caen sobre la mayólica especial de la alberca.

“Arrodíllate”, pide Alejo.

Julián lo hace.

Alejo pone su pene a la altura de la boca de Julián, se masturba tan fuerte como puede. El nadador no sabe si abrir o cerrar los labios.

Tras unos minutos, Alejo eyacula sobre  el rostro de Julián dando un suspiro fuerte y viril.

Hace que el nadador se ponga de pie y comienza a lamerle el rostro limpiando su propia leche. Julián trata de disimular su desconcierto.

“Gracias”, le dice alejo, sonriendo en voz baja cuando termina de limpiarle la cara de su propio semen. Sella todo con un besito en la boca.

Willy corta la grabación.

“De la puta madre”, califica asombrado.

Adentro en el vestuario, Flavio también recibe el semen del hombre que estaba espiando toda la escena; se lo traga.

“Rico; yo creo que sí califica”, dice a Enrique.

El hombre está sudando del puro orgasmo; también mira a Enrique:

“¿ya me puedo ir?”

Enrique sonríe:

“¿y si te propongo otro trato?”

    

domingo, 11 de diciembre de 2022

ASS (56): A pro hot swimmer

Julián sorprende durante su primer día como actor porno gay.


“hello – This is Julian. I’m a pro swimmer who won international titles. But trusting in wrong people put me in trouble. I have no title anymore, but I have all what I learned of swimming. So, I’m gonna meet some buddies to know how they swim, teach ’em how to improve, and make something hot… and you’re invited too.”

Julián se queda sonriendo a la cámara mientras ha terminado de hacer una especie de strip-tease que comenzó con un abrigador calentador de dos piezas, casaca y pantaloneta, y ahora lo deja en una tanga de baño turquesa que hace lindo juego con el blanco de su bien esculpida piel.

“y… corten”, dice Willy. “Vamos a las tomas en el podio”.

Él y Julián van hasta la marca mientras en un lado cerca de la piscina olímpica, enrique y Flavio, cubierto con una bata de baño,  miran la escena.

“No entiendo por qué este video va a ser en inglés cuando los otros chicos apenas hablan castellano”.

“Ay, carnal”, sonríe Enrique. “Son exigencias de Los ángeles”. ¿estás listo para tus tomas?”

“Sí”, asiente Flavio. “Todo tiene que parecer como una de esas series documentales del cable, ¿estoy en lo cierto?”

“Solo que al final, él te cogerá ese culote y te lo va a preñar con sus mecos”.

“Agradece que sé tu dialecto mexicano”, sonríe Flavio.

Mientras tanto, Julián se ha nadado un largo completo enseñando el estilo mariposa y ahora se dispone a mostrar cómo se hace el estilo espalda. El agua sobre su piel le define cada músculo. Willy lo sigue desde un lado de la piscina con la cámara cargada sobre un estabilizador, el nuevo juguete comprado para producir porno gay.

“¿y lo del estanozolol?”, pregunta Flavio en voz baja.

Enrique hace un gesto en el rostro que puede interpretarse como que no importa o como que no es relevante. Flavio voltea a ver a la piscina y se sorprende de ver que Julián ya está haciendo el largo de espalda, pero de regreso.

“Ese conchasumadre es un torpedo en el agua”, murmura.

Cuando Julián ha terminado de demostrar los tres estilos, va a una esquina de la piscina  donde hay una banca protegida por dos tabiques de madera en ambos lados; la cámara lo sigue. Se sienta y toma una toalla mientras se saca el gorro y se sacude el cabello, además de sacarse los lentes subacuáticos. Se sienta sobre la banca.

“After that, I got a little tired… and wet.”

Julián se saca lentamente la tanga, le escurre el agua y la deja a un lado. Así, desnudo, mira seductoramente a la cámara.

“And now, I’m becoming hot.”

Julián comienza a masajearse el pene y los testículos: la erección se da en cuestión de segundos. Su miembro tiene unos 16 centímetros más o menos; es cabezón, venudo. Se masturba un rato mientras jadea y lo disfruta.

Willy no escatima encuadres de la cara arrecha, el sexo crecido, y, como el nadador ha levantado una pierna y la ha apoyado sobre la banca, por ratos puede ver el ano cerradito y rosado.

Julián jadea cada vez más fuerte y comienza a gemir, hasta que su cara revela que llega al éxtasis:

“I’m cumming. Oh, shit. I’m cumming now!”

Ráfagas de su semen se comienzan a disparar salpicando de blanco su vientre como tabla de lavar. Cuando termina de  eyacular, soba su aún duro pene contra su abdomen y pubis totalmente depilados.

“I need a shower.”

Julián sonríe a la cámara. Su rostro agradable convierte una escena tensa en una secuencia realmente cachonda. Willy deja de grabar:

“y… corten. Vamos a la ducha”.

La indicación es el aviso que Flavio espera para iniciar su secuencia. En ese momento, vibra el celular de Enrique; mira la pantalla, responde:

“Claro, carnal. Ahora voy a abrirte”.

Dentro del vestidor, mientras Julián se ducha, llega Flavio ya listo con su tanga roja:

“Good morning, coach. I’m ready for my class.”

“Oh, how are you doing, Flavio?”

“Very well. Beautiful body, you have.”

“So do you… Let’s go to the class!”

Y todo queda registrado por la cámara.

Tras grabar la presentación de Flavio, él y Julián escenifican una clase privada de natación. En un lado de la piscina enrique supervisa todo; a su lado, Alejo aún está vestido con su ropa de calle: polo, jean ceñido, zapatillas.

“Sí lo vi de pasada en el consultorio. ¡él es el que salió en las noticias?”

“él mismo, pero eso aquí no se comenta.

“Oye, Enrique… yo quería preguntarte algo… ¿qué pasaría si yo…. Si yo… también la hago de pasivo?”

Enrique voltea a ver a Alejo sin ocultar sorpresa.

En la piscina, la fingida clase de Julián a Flavio ha terminado, y el primero se ha lanzado al agua para felicitarlo. Nadan hasta la parte poco profunda, cerca de los podios, y en una esquina comienzan a abrazarse:

“you really did it good, Flavio.”

“you’re the best and most handsome coach.”

Julián y Flavio comienzan a besarse y acariciarse con la mitad de sus cuerpos fuera del agua. Los dos se quitan las tangas, y así desnudos continúan el juego sexual previo.

Julián sube un poco por la escalerilla en uno de los costados y se sienta en uno de los pasos:

“Now, suck my cock.”

Flavio comienza a chuparle el pene, el que se pone duro de forma casi inmediata.

Alejo decide entrar al vestidor. Se desnuda por completo y abre el casillero que le indicaron: encuentra una bata, sandalias y la tanga de baño que debe usar, de color blanco. Se sonríe.

Cuando sale del vestidor y se asoma por un costado de la piscina, Alejo nota que ahora Flavio está apoyado en el borde con las piernas abiertas dentro del agua; Julián  aprovecha para practicarle un beso negro. Sabe que el siguiente paso es el sexo anal; pero, ¿dónde lo harán considerando que el espacio es demasiado abierto?

La respuesta no tarda en llegar: sobre una toalla al borde de la piscina, Flavio se pone en cuatro y Julián, quien en el entretiempo ya se ha untado su pene con lubricante, lo mete y saca del ano del experimentado modelo y actor porno.

“Oh, coach, fuck me. Fuck that hot ass, coach.”

“yeah. I’m fucking your tight ass, bro.”

Aunque, desde la respetable distancia que ocupa para evitar aparecer en el encuadre, a Alejo le sorprende ver que Julián, para ser un completo novato en el porno, y más aún el porno gay, tiene un dominio escénico bárbaro. Se mueve rápido y sensual, su cara demuestra que se está gozando el sexo, su cuerpo atlético brilla de manera divina.

“you like my dick, Flavio?”

“yeah, coach. I love your hard dick in my ass.”

La imagen de Santos viene a la cabeza de Alejo, y por un momento cree que sería el compañero de escena sexual perfecto para Julián.

“Oh, God. What a tasty ass you have, bro.”

El nadador está llegando al orgasmo por segunda vez en menos de una hora:

“I’m Cumming. Shit. I’m Cumming!”

“Breed my ass, coach!”

Julián al fin eyacula dando un par de sordos jadeos. Se deja de mover progresivamente, saca su pene aún duro. Flavio trata de dilatar su contraído ano para convencer a la cámara que dentro de su recto está el semen caliente de su ‘entrenador’.

Entonces Alejo se voltea pues siente que alguien más está mirando la escena. No es enrique. En una esquina tras una puerta, descubre a a un extraño, quizás un empleado municipal, que parece haber visto todo. Cuando éste se da cuenta que Alejo ya lo descubrió, se asusta, y mucho más cuando el actor y modelo porno le mira la entrepierna: por la cremallera se asoma un pene largo y moreno. Evidentemente, el empleado municipal se ha estado pajeando .

    Y para terminar, tedejamos con una #porno gay.



domingo, 6 de noviembre de 2022

ASS (51): Monumentos de hombre

Enrique y José Luis por fin cierran un trato y lo celebran con un ‘adelanto’ de orgía gay.



A primera hora del martes, Julián está nadando en la Piscina Comunitaria. Viste su trusa olímpica roja, gafas de bordes transparentes y la consabida gorra impermeable. Tres chicos más nadan junto a él pero entrenando por separado. Al terminar un largo, se encuentra con Flavio justo debajo de uno de los podios.

“No sé cómo puedes nadar en esta agua tan fría”, le comenta tratando de no tiritar.

Julián sonríe: “Vengo de un clima más frío, ¿recuerdas? Anda, nada. No quiero que te acalambres”.

Flavio se baja las gafas y se lanza a nadar. Viste un bañador celeste con una franja lateral plateada.

Willy los sigue desde fuera del agua hasta casi chocarse con enrique quien mira la escena muy discretamente tras unas gafas de sol (a pesar que está nublado) y una gorra negra. Entonces, el celular de enrique vibra. Lo saca: “Ya llegaron”.

El productor porno gay gira en 180. Al fondo llega Eliezer. Se le acerca y se saludan con un abrazo.

“Dijo que sí, pero por razones obvias no pudo bajar. ¿Podemos ir a tu casa? “

El mexicano hace una seña a Willy. El camarógrafo se acerca al borde de la piscina y le hace la misma seña a Julián: es hora de irse. El nadador le responde con el pulgar hacia arriba. Cuando Flavio termina su largo, ambos salen del agua.

Solo en ese momento es posible apreciar en toda su plenitud el cuerpo bien trabajado de ambos varones: cada músculo en su sitio, todo un poema a la perfección masculina, un monumento viviendo a la vitalidad y virilidad…

Enrique se adelanta hasta su casa en Los ejidos para cumplir su rol de anfitrión. Manda a Flavio y Julián quitarse el cloro de la piscina. Ambos suben hasta uno de los dormitorios.

Tras entrar y cerrar la puerta, ambos se quitan toda la ropa y la dejan lista para lavar.

“Y pensar que en esas fotos y cuando te pones esa trusa, parece que tuvieras un pene chico y unas pelotitas”, comenta Flavio, entre seductor y divertido; “pero, cuando te quedas calato, realmente tienes un rico pene y unas hermosas bolas”.

Julián sonríe: “Darías lo que sea porque te clave mi pene en tu ano, ¿cierto?”

“Daría lo que sea por pasarme todo el tiempo del mundo contigo haciendo el amor, mi campeón”.

Julián sonríe de nuevo, se acerca a Flavio y lo palmea en una de sus redondas y firmes nalgas:

“A partir de mañana, creo que cacharemos hasta por gusto”.

Julián se mete a la ducha, Flavio lo sigue.

“¿Y podríamos hacer un ensayo ahora?”

Julián abre la ducha y se mete bajo la lluvia; el agua comienza a mojar su blanco cuerpo:

“Tengo que guardar leche para las grabaciones”.

“Yo puedo enseñarte cómo cachar sin llegar a eyacular”, sonríe Flavio mientras comienza a sobar la espalda húmeda del nadador.

“Hablas huevadas”.

Entonces, Flavio arrima todo su cuerpo y su pene erecto se encaja entre las nalgas de Julián:

“¿Aguarda, oe!”, reacciona el nadador.

“Confía en mí, campeón”, susurra Flavio mientras comienza a dar suaves pellizcos a las tetillas de Julián, y a mover lentamente su pinga al palo al medio del culo del nadador, quien, inexplicablemente, comienza a sentirse más relajado que de costumbre.

Abajo en la sala, José Luis y Eliezer están sentados en el sofá; en un modular va enrique, en el otro va Willy.

“Hermosa casa”, comenta José Luis; “parece que el porno es un buen negocio”.

“Creo que todo negocio es bueno si sabes cómo administrarlo”, sonríe enrique.

José Luis devuelve la sonrisa y se concentra en las agradables facciones del anfitrión:

“Vamos a cerrarles la piscina por dos días”, comienza a informarle; “al público le diremos que se trata de un mantenimiento preventivo. Yo cumplo con mi parte. Lo que no termino de entender es cómo ustedes podrían beneficiarme políticamente”.

“Simple”, explica enrique. “Sin ofender, pero los políticos se han devaluado mucho estos tiempos porque hablan de más y hacen menos o nada; en el mundo actual, las palabras sobran y son las acciones las que cuentan”.

“¿entonces?”

Enrique se pone de pie. Comienza a quitarse la ropa:

“El mercado gay y bi de Piura es el santo grial de cualquier marketero de este planeta porque no está tan disperso como en otros países, incluso México o Estados Unidos, que son lo que mejor conozco… Piura, Sullana, Paita, Talara, Chulucanas, Sechura… Son los lugares desde donde recibo más clientela… Y no solo te hablo de las ciudades sino de todo lo que hay alrededor”

“¿Me hablas de  la disco de ambiente?”, interrumpe José Luis mientras su mirada se posa ahora en los fuertes pectorales de Enrique, ya al desnudo.

“el antro de ambiente, el servicio de escorts, los shows privados, mercancía para adultos…”

“Y son los grandes mercados electorales de Piura”, se da cuenta Eliezer.

Enrique se afloja la hebilla de su cinturón y se desabotona el pantalón:

“Conozco cuáles son las obras emblemáticas de su gestión: si usted me autoriza a usarlas como locaciones para mis videos porno gay, la gente asociará inconscientemente el lugar con su gestor; incluso hasta lo podrían visitar… una especie de turismo gay”.

“Mensajes subliminales”, agrega Eliezer como descubriendo la pólvora.

“No,no pretenderás filmar escenas de sexo gay en las obras que yo gestioné”, atinge José Luis mientras ve el pequeño slip que no disimula el paquete de Enrique, quien ya deslizó su pantalón hasta las rodillas.

“Solo si usted me lo autoriza”.

Enrique hace una seña a Willy. Éste sube a la planta superior.

“Los desnudos están prohibidos en público por ley”, observa Eliezer. “Mucho más tener relaciones sexuales en la calle”.

“Me refiero a que si la obra tiene el espacio adecuado para montar una escena de sexo, como la piscina, y usted me lo autoriza, sí”, aclara Enrique, quien ahora solo se queda vistiendo su ajustado slip allí en medio de su propia sala. “Pero si no, solo la usaría como exteriores, y los interiores los haríamos en otra parte”.

El pene de José Luis está duro y pugnando por salir de su pantalón. Ya no sabe cómo sentarse en ese sofá para que su miembro se acomode y no le moleste.

En ese momento, Flavio y Julián bajan del segundo piso, calzando sandalias, sus cuerpos solo cubiertos por breves toallas.

“¿Tenemos un trato?”, sonríe Enrique, muy seductor.

José Luis no sabe dónde posar su mirada. Los tres monumentos de hombres tienen las manos listas en sus prendas y quedarse desnudos va a depender de su respuesta.

“Te prometo que todo está bajo control”, le dice Eliezer en voz baja mientras le toca el muslo.

Segundos de silencio.

Willy también baja solo en toalla y sandalias. No es un cuerpo de gimnasio, pero tampoco es un físico despreciable.

“Tenemos un trato”, afirma José Luis.

Enrique sonríe; se baja el slip. Flavio y Julián se quitan las toallas y se acercan al productor. Willy, aún bajando las escaleras, hace lo mismo.

“Gracias”, dice a José Luis. Entonces gira hacia Flavio y lo besa en la boca mientras con una de sus manos le acaricia el culo. Termina, gira al otro lado y hace lo mismo con Julián.

Lo que viene a continuación es un show caliente de caricias y besos que incluye apreciar cuatro penes erectos haciendo una continua guerra de espadas.

José Luis está excitadísimo. Eliezer le sigue acariciando el muslo.

 “Vengan, participemos”, invita willy.

En un par de minutos, seis varones desnudos, cuerpos bien trabajados, cada uno en su volumen, se rozan, acarician, besan. Manos recorriendo espaldas, manos recorriendo culos, manos masajeando penes, manos, manos, manos.

El show dura unos veinte minutos hasta que Enrique abraza a José Luis y lo besa en la boca mientras le coge fuerte las nalgas:

“Esto es solo un adelanto… te prometo que el viernes en la noche, te agrego tres chicos más”.

“¿Me vas a dejar con las ganas?”

“No, te la voy a mamar hasta que me des todos tus mecos en la boca… pero ellos sí necesitan guardarlos para que la escena salga bien padre”.

José Luis no reclama. Enrique se arrodilla y comienza a chuparle el pene. Ni siquiera en sus épocas de futbolista cuando veía a diez hombres calatos en las duchas, José Luis se sentía tan arrecho como ahora. Encima, Enrique la sabe mamar como los dioses. Por más que se resiste, termina eyaculando en la boca del productor.

“Tus mecos son deliciosos”, le susurra Enrique.

Y para finalizar, te dejamos con un #video porno gay.


miércoles, 19 de octubre de 2022

Ser Rafael 9.1: El cumple en licra


Bam, bam. Cinco pa’ las doce. El cumpleaños va a comenzar.

Llegamos justo a la hora que Antonio nos dijo, tras un viaje de diez minutos (cuando en realidad durahba menos de cinco) para evitar que las rosas se estropearan con la velocidad del aire y que el extraterrestre narigón de peluche volara involuntariamente, no hacia las estrellas sino a la polvorienta calzada.

De solo imaginar que tenía que bajarme a mitad de calle, con ese traje de tela elástica pegado al cuerpo, y agacharme para levantar algo que se me hubiera caído… ¡no! Mi única opción fue aferrarlo todo con fuerza, del mismo modo que un niño impide que un globo inflado con helio se pierda arriba, en el infinito cielo celeste… si es que está celeste aquel día.

En la puerta de la casa de Laura estaban apiñados unos seis mariachis.

“Te dejo aquí, Rafael. Voy a entrar para no levantar sospechas”.

“¡Me dejarás aquí solo?”

Estaba avergonzado; digo, ellos con sus trajes de charro y yo… bueno, con esto encima, prácticamente desnudo.

“No. Ahí están los mariachis. Además, Sonia está esperándome en la puerta. Ya sabes, entran ellos en fila y tú a la cola”.

Me reacomodó la bolsita de regalo con el peluche y me colocó mejor el brazo para contener a las rosas. No había mucha gente en la calle, pero juraría haber oído un silbidito burlón de algún palomilla homofóbico… o todo lo opuesto.

Me puse detrás de los mariachis, quienes ajustaban el guion con el que actuarían.

Si algo me consoló era que, además de mí, estos seis fulanos tenían la ropa tan entallada que les marcaba el trasero y las piernas. La moda ‘pitillo’, pensé.

Uno de ellos me pasó la voz: era un muchacho que conocía de vista, de la universidad; pero su saludo, por obvias razones, me puso más nervioso aún. Ya imaginaba los comentarios al día siguiente: ¡muerte social en las redes informáticas! Por lo demás, el tipo no tenía nada fuera de lo común.

Al fin se abrió la puerta, y el sexteto tocó Las Mañanitas. Fueron avanzando y yo también, a la zaga.

Ciertamente, Sonia estaba fungiendo de portera, y apenas ingresé al jardín delantero de la casa de Laura, cerró la puerta tras de mí.

La cumplementada no podía ocultar su emoción, y la hizo evidente cuando me vio entrar entre los mariachis con las rosas y el peluche. No aguantó las lágrimas y se colgó de mi cuello. Entonces, los músicos interpretaron una versión a ritmo de bolero de Héroe, que la cantó Enrique Iglesias.

“¡Mi amor, viniste! ¡Cuánto te amo”, me dijo al oído.

“Esto es poco. Te mereces más, mi princesa”, le rrespondí.

La besé en los labios, con el fondo romántico de un lado y los gritos ‘alentadores’ del otro. Lo que sí tenía miedo es de mi reacción física ante tanta algarabía, por lo que procuraba no rozarme tanto con ella, en especial allí adelante. No quería hacer un papelón justo frente a sus padres y sus compañeros de trabajo.

¿Ya mencioné que debajo de ese disfraz no tenía nada, absolutamente nada?

Dejé llevarme por la música, sin dejar de abrazarla.

Cuando el tema acabó, Sonia se dirigió a ella, señalándome: “Aquí está tu héroe, y más que eso, tu superhéroe”.

¡Caray! Eso lo explicaba todo.

Seguí al costado de mi emocionada chica y contemplé el concierto de los mariachis. De vez en cuando nos besábamos.

Cuando vi a sus compañeros, noté su alegría y su alborozo. Todos hicieron contacto visual conmigo para transmitirme esa energía; pero Eduardo para nada volteó a mirarnos. Le resté importancia. Mejor así.

El concierto de los mariachis duró media hora.

Antes de finalizar, me pidieron que hable. Eso no estaba en mi libreto. No había preparado nada. A decir verdad, me bloqueé mentalmente.

La sala se puso en silencio.

Todos me miraban… menos Eduardo, para variar.

Observé a Laura.

“Amor… Desde que nos conocimos… sabes que siempre admiré tu talento, tu carácter decidido, tu energía y tu entusiasmo… Sé que a veces no soy todo lo perfecto que se puede esperar, pero si de algo puedes estar segura es de mi amor… En… en este día de tu cumpleaños, quiero desearte lo mejor del mundo, lo mejor de la vida, que siempre busquemos la felicidad, y que… que el amor… nunca se nos acabe”.

Laura volvió a asirse de mi cuello y a llorar de emoción. Yo también la abrazé fuerte y la besé en los labios nuevamente, entre los gritos y estrepitosos aplausos de todo el mundo. Al diablo con mi entrepierna. Con los nervios, era difícil que suceda alguna reacción bochornosa.

Eduardo también aplaudió, pero se resistió a ver plenamente la escena.

Nos sentamos a tomar algo y a departir un rato, cuando sentí que el disfraz ya comenzaba a sacarme de quicio; mejor dicho, a metérseme entre las nalgas y a asfixiarme por completo.

Aproveché que Laura se metió un ratito en su cocina para darle alcance y hablarle en voz baja.

“Amor, ya vengo un toque, ¿sí?”

“¿Qué pasó?”

“Tranquila. ¿Puedes pasarle la voz a Eduardo?”

Ella puso un semblante de preocupación.

“¿Por qué?”

Sonreí.

“Tranquila, no voy a asesinarlo. Solo llámalo, pero caleta”.

Unos tres minutos después, llegó Eduardo, serio.

“Vamos un toque al cuarto de Antonio. Este disfraz me está comenzando a incomodar”.

Eduardo asintió, y salimos por la puerta de servicio.

“¿Te molesta ser el superhéroe de la noche?”

“No. Me molesta que la tela se me meta por el culo”.

Eduardo se rio levemente.

Nos subimos en la moto y partimos al cuarto de Antonio. Debido a la velocidad, fue un hecho que mi torso y mis genitales rozaran la espalda y los glúteos del conductor.

Y ocurrió lo que no quise que ocurriera en casa de Laura ni tampoco en plena vía pública, aunque a esa hora ya no era tan pública que digamos: mi pene se puso erecto.


domingo, 9 de octubre de 2022

ASS (47): Un nadador en toda su plenitud

El doctor Talledo, olvidándose de cualquier principio ético, acaricia el pene de Julián.



El cuerpo desnudo de Julián sobre la camilla del doctor Talledo parece un regalo de los dioses del Olimpo: enormes pectorales a juego con una gran espalda y unos brazos bien moldeados, una cintura muy pequeña, grandes piernas torneadas, y en medio de ellas, un pene flácido de dimensiones promedio descansando sobre un par de generosas bolas. De reojo, Talledo ha notado que el culo de su nuevo paciente no es enorme como el de Flavio o Marcano, pero redondito y cumplidor como el de Alejo, Miguel, o el propio Enrique.

“Tu examen externo parece normal: no veo nada excepto el cuerpo de un nadador en toda su plenitud, pero…”

“¿Pero qué pasa, doctor?”

“El PREP es una droga relativamente fuerte; de hehcho podrías sentir alguna incomodidad los primeros días que la tomas, pero nada del otro mundo hasta que te adaptas… Mi problema es que no haga interacción con… con los que tomas para recuperar masa muscular”.

“Doctor, si se refiere a lo del estanozolol, es falso: no he perdido cabello, como dentro de mi régimen, duermo ocho horas corridas sin sobresaltos… mis huevos no se achicaron, se me para el pene con normalidad y firmeza”.

“¿En serio?”, averigua Talledo más por curiosidad personal que por preocupación médica.

“Claro… Si me estimulo, puede notarlo”.

“¿Cómo te estimulas, Julián?”

“Bueno… Me lo toco, o si veo a dos personas teniendo sexo, o cuando tengo sexo… usted sabe, lo normal… Usted me dice y yo se lo puedo comprobar ahorita”.

“Haremos una pequeña prueba”, avisa el médico, quien, olvidándose de cualquier principio ético, acaricia suavemente el pene de Julián. “Relájate”.

Poco a poco, el miembro del nadador va alargándose aunque aún sigue flácido. Julián cierra los ojos.

“Anoche me lo chuparon rico”, comenta el atleta.

“¿Te gusta que te la chupen?”

“Me encanta”, suspira el chico sonriendo y con los ojos cerrados.

Talledo no espera más. Se inclina. Él mismo mama la picha de Julián.

“Wow… Qué rico”, sigue susurrando Julián. “Qué rico”.

Efectivamente, el pene se pone duro y grueso.

“Qué rico la chupa, doc”.

“¿Quieres eyacular ya?”, consulta el médico en un descanso.

“Me contengo, pero… siga, siga”.

Talledo sonríe. Detiene la fellatio, va a su escritorio y saca un frasquito. Se lo pone en la mano al nadador.

“Entra al baño, lávate bien la pinga y luego te pajeas pensando en cómo te la chupé. Quiero que eyacules aquí dentro”.

“¿qé va a hacer con mi semen?”

“Exámenes de rutina… confía en mí”.

Julián se desconcierta un poco, pero… acata. Dentro del baño, será fácil elegir alguno de sus recuerdos más recientes: aquella mañana con el español velludo en su departamento de Lima, la escena de la orgía que vio apenas llegado a casa de Enrique en Los Ejidos, la prueba que le hicieron con Flavio la noche anterior. Pasa todas esas imágenes en su cabeza como si fuese una película. Su pene se pone duro. Se pajea. Cinco minutos después, eyacula dentro del frasco. No lo profuso que quisiera, pero hay una buena cantidad.

Aún desnudo, Julián sale del baño y entrega el frasquito cerrado al doctor Talledo.

“¿Cuánto tiempo tomarán los resultados?”

“Para mañana a esta hora ya debemos tener datos, querido Julián”.

El nadador sonríe y busca su ropa. Encuentra su slip y justo al ponérselo, se queda viendo al médico:

“¿Puedo decirle algo, doc, pero no se ofende?”

“En absoluto, Julián; puedes confiar en mí”.

“La chupa riquísimo”.

Talledo sonríe. Mientras rotula la calcomanía que pondrá como sello en la tapa, se pregunta a qué sabrá la leche del nuevo talento de ASS.

Cuando Julián regresa a la sala de espera, nota que en el asiento hay un chico guapo, musculoso, viendo su celular. Se detiene unos segundos. Entonces, la puerta del consultorio médico se abre.

“Pasa, Alejo”, anuncia Talledo.

El chico se levanta y entra.

“Alejo, Alejo”, se repite Julián en voz baja para no olvidarse. Entonces, su cerebro hace sinapsis.

Al bajar a la calle, donde enrique lo espera en la SUV que está aparcada en la vereda del consultorio, y acomodarse, no espera mucho.

“¿Tendré escenas con el tal Alejo?”.

“Ah, ya lo cachaste al güey”, responde enrique despreocupadamente.

“No, aún no me lo cacho pero… si se presenta”.

Enrique sonríe y entiende que usó la jerga desacertadamente:

“Que ya lo viste al güey”.

“Ah, sí, y me pone para una escena”.

“Podría ser una escena de guerra de espadas en la piscina: Alejo es activo”.

“No importa”, dice Julián. “Si me lo pides, hasta le hago beso negro”.

“¿Y que te lo haga?”

“Déjame pensarlo… ¿de cuánto hablamos, enrique?”

El productor y actor sonríe. Tendrán que esperar a que Alejo salga de su consulta. Es probable que el viaje en la SUV pueda arribar a algunos acuerdos.

Mientras tanto, dentro del consultorio, Talledo mama la pinga del actor y escort musculoso. Toda hasta la garganta. Se la saca de la boca:

“Tengo condones y estoy limpio: ¿me la metes al toque?”

Alejo sonríe:

“Se supone que usted…”

“Te pago tu tarifa”.

Alejo vuelve a sonreír:

“Trato hecho”.

Talledo se baja su blanco pantalón y su bóxer de licra mientras el escort se pone el forro. Meter su pinga en ese agujero casi no necesita lubricante. El médico gime ahogadamente mientras se pajea hasta venirse en otro frasquito de muestras. El espasmo del músculo anal advierte a Alejo que ya no debe mecerse más. Menos mal que solo perdió un poco de líquido preseminal. Nada más.

Y para terminar, mira un video porno gay.

medical-exam 

sábado, 10 de septiembre de 2022

ASS (45): La declaración

Miguel y Alejo vuelven a cachar invirtiendo sus roles usuales, pero algo sale inesperado y sorpresivo.



Miguel está desnudo, acostado en la cama dentro del dormitorio que hay en el AS de San Sebastián, revisando su celular. Es raro verlo sin los vellos que le cubren todo el cuerpo, luego de la depilación a la que se sometió para participar en el video porno. Se echa un gel con base de sábila para que no pique ni irrite. En esso,Alejo entra también desnudo y secándose. Se acuesta al lado.

“¿Así que ahora lo tendrán controladito a Beto?”

“la verdad no lo sé porque ese pendejo es experto en robarte un chocolate de tu propia mano”.

“¿Y así es cura?”

“Ay, huevón; los curas son unos pendejos de mierda”.

Alejo sonríe, gira y se acuesta encima de Miguel. Le da un beso en la boca. Miguel le corresponde.

“Pensé que estabas templado de Pedro”.

“Me gusta Pedro, pero ya veo que su caso está jodido con eso de que su viejo lo mandó a Piura”.

“Aunque creo que Enrique lo va a tener a cargo, según entendí a Flavio”.

“Con mayor razón… mejor cachemos tú y yo un rato”.

Alejo y Miguel se besan de nuevo.

“Tengo el ano algo irritado: Marcano tiene rica verga pero es un monstruo”.

“Así nomás, mi Miki, rozadita”.

Un nuevo beso. Ambos giran en la cama.

“¿Sabías que ese novicio español tiene toda la traza de gay de gym?”

“¿Ya lo perfilaste, mierda?”, sonríe Alejo.

“Hace ratón”, replica Miguel, quien comienza a besar suavemente el cuello de su amigo y lo recorre hasta el surco entre ambos pectorales; entonces va a la tetilla derecha. La chupa levemente. Alejo jadea y disfruta.

“Me aloca cuando haces eso, mierda”, le dice.

Miguel ahora va a la tetilla izquierda. Repite la operación. Sigue por los abdominales de tabla de lavar, lame el espacio donde antes había vello púbico y que ahora apenas si tiene unas puntitas luego de la rasurada que Alejo se dio. De inmediato, mete a su boca la pinga entre flácida y erecta que comienza a crecer y engrosarse ahí en toda la entrepierna.

“Así, huevón… así me gusta… toda, chúpamela toda”.

La fellatio dura varios minutos y se alterna con la succión de testículos con la suavidad y paciencia que solo Miguel sabe aplicar. Entonces, el compañero sexual toma las enormes piernas de Alejo y las eleva. El musculoso no protesta. Su ano rosado y cerradito está ahí listo para que Miguel lo acaricie con su lengua.

“¡Carajo, Mi…! ¿sí!”

Alejo deja que el placer se proyecte desde su culo, su bien formado culo al resto de su ser mientras toma su pene aún erecto y comienza a pajearlo suavemente, no sin antes lamerse la mano para que su propia saliva lubrique el masaje. Alejo gime despacio.

Entonces Miguel deja de lamer el ano:

“¿Recuerdas la otra vez cuando solo te entró la cabecita?”

“¿Quieres metérmela, pendejo?”

“¿Qué dices? ¿Te la meto?”

Alejo abre el cajón de la mesita de noche a un lado de la cama, hurga un poco y encuentra el frasquito de lubricante. Se lo da a Miguel quien se arrodilla: ya tiene su verga al palo.

“Será al toque”, avisa Miguel mientras se esparce el coloide por todo su pene erecto. “Tú sabes que no duro mucho como activo”.

Alejo no dice nada, solo trata de relajarse respirando hondo, pensando en que esta vez sí será placentero.

Miguel resopla y pone su glande en la entrada de todo el ano. Comienza a empujar muy lentamente. El beso negro que le aplicó minutos antes no lo ha dilatado como hubiese querido, así que tendrá que ser paciente. Mientras tanto, la cabecita comienza a ingresar.

Alejo siente un ligero escozor en su esfínter, pero trata de controlarlo respirando hondo, como cuando lo vacunaron y no sintió que le metían la agujita.

“Continúo?”, consulta Miguel.

“Dale”, susurra Alejo mientras se toca su miembro y comienza a estimularlo hasta ponerlo duro otra vez.

La cara de su compañero, casi en trance, convence a Miguel que todo parece estar en orden. Baja la mirada: su glande ya está por completo dentro del ano. Aún falta el resto de su más o menos grueso tronco. El chisguete de lubricante está al lado por si acaso. Hasta donde vamos, Miguel piensa que es un progreso; su amigo y compañero aún no ha gritado ni rechazado la penetración. Mete un poquito más. Alejo gime. Le arde un poco.

“sigue”, vuelve a gemir a Miguel.

Otro poquito más. A este ritmo, la mitad del pene de Miguel ya está dentro del recto de Alejo. Y entonces… sucede lo inesperado.

“Mierda”, susurra el ex velludo. Gime. Inconteniblemente vacía su semen dentro. Jadea.

“¿qué pasó?”, pregunta Alejo comprensivamente.

“No pude… no pude aguantar”.

El pene de Miguel comienza a perder rigidez, aunque aún sigue dentro del ano de Alejo.

“Podemos intentarlo después”, propone el fortachón.

El pene de Miguel sale de las entrañas de Alejo sin hacer nada más; está completamente blando.

“Perdóname”, dice el activo ad-hoc.

Alejo sonríe, toma de las manos a su amigo y hace que se acueste encima suyo. Lo besa en la boca casi a la fuerza.

“Perdonarte, ¿qué, huevón? No hay nada que perdonar. Ambos lo quisimos. No salió hoy. Saldrá otro día”.

“Me puse nervioso, Alejo”.

“Te entiendo… quizás me preparé yo,pero olvidé prepararte a ti”.

Miguel sonríe algo descontento:

“Aluciné que al menos iban a ser un par de minutos de placer”.

“Creo que fue mejor así… Creo que de ahora en adelante, ambos… ambos seremos amigos con derecho”.

Miguel se sorprende.

“¿Qué estás diciendo,Alejo? Y tu promesa de…”

“Tengo que desterrar lo que pasó esa vez en el cuartel… Y si no lo hago hoy, no lo haré nunca…. Éste ha sido el primer paso… Sí… el primer… paso”.

Miguel comienza a sollozar y se abraza fuerte a Alejo.

“Te amo”, musita el amigo.

“Yo también”, susurra el musculoso.

Entre las nalgas de éste, el semen que se quedó en la primera porción del recto comienza a sentirse como una capa aceitosa que parece suavizarlo todo. Incluso esa súbita declaración.

Y para terminar,te dejamos con un video porno gay.


viernes, 2 de septiembre de 2022

ASS (44): El nadador y el político… con el pene erecto

Enrique coordina todo para lanzar un nuevo talento porno gay: Julián.



En uno de los dormitorios de la extensa casa de Enrique en Los ejidos, Julián está arrodillado en el filo de la cama totalmente desnudo mientras Flavio le mama su pene. El experto actor y modelo porno gay también está desnudo. Julián mira cómo su miembro es succionado por la boca experta de su compañero sexual. Al recorrer con su mirada la espalda de Flavio y llegar a sus musculosas y redondas nalgas, mira cómo entre ellas la cara de Enrique se solaza metiendo su lengua al ano del chico.

Julián cree que ver un beso negro a otro pata es una cosa excitante, pero está inseguro sobre si él haría eso. Sí le había chupado y lamido la chucha a sus enamoradas, ¿pero a otro chico? Mejor prefiere no pensar.

A un lado de ellos, Willy mira la escena atentamente. Está sentado sobre una silla y solo viste su bóxer. Su pene está evidentemente erecto y se lo soba con la mano. Entonces mira a Julián:

“Tienes que hacerte a la idea de que va a verte mucha gente, pero a la vez tienes que meterte en la cabeza que todo debe parecer muy íntimo y natural”.

“Jodida la cosa”, sonríe el nadador, cuyo hermoso cuerpo desnudo y depilado de pies a cabeza luce como una escultura griega bajo la luz suave del cuarto.

El celular de enrique suena. Suelta las nalgas de Flavio, camina hasta un ccostado de Willy, coge el aparato, mira la pantalla:

“Me llegó la visita… Sigue tú, güey”, indica a Willy.

Enrique se pone el jean y una chompa encima de su cuerpo desnudo, se calza las zapatillas rápidamente y sale del cuarto. Willy se saca el bóxer y continúa el beso negro que su compañero inició en el culo de Flavio. Julián sigue ‘practicando’ cómo manejar su excitación mientras le chupan el pene.

“¿te animas a cacharlo de una vez?”, Willy lo desafía.

Julián duda.

En el primer piso de la casa, Enrique recibe a Eliezer. Ambos se sorprenden de la estampa de culturista que lucen. Se sientan en los muebles de la sala.

“entiendo que debes tener muchas cosas que hacer así que iré al grano”, se desahueva Enrique. “Quisiera que me faciliten la piscina comunitaria un par de días para grabar un video porno gay: te pago lo que me pidan y eso pueden ponerlo como aporte a la campaña sin necesidad de buscar un concepto de blanqueamiento”.

“¿Para cuándo la necesitas?”, se sorprende Eliezer.

“Esta semana… ustedes vean el mejor momento”.

“La huevada es cerrar una piscina de uso público…”

“Yo entiendo, Eliezer; pero comprenderás que no puedo grabar una porno gay a vista y paciencia de todo el mundo. ¿Cuento con ustedes?”

El asistente de Pelu se toma unos segundos.

“Déjalo de mi cuenta”, al fin responde sonriendo. “Y… ¿cuán fuertes serán las escenas que van a filmar?”

Enrique se deja de protocolos y comienza a acariciar la pierna de futbolista  que se maneja Eliezer, quien comienza a sentir que la pinga se le pone dura. Entonces, pone su mano encima de la del productor porno gay:

“Creo que sabemos cómo va a terminar esto y… no sé cómo decírtelo… yo… es decir… ustedes”.

“¿¿Qué pasa, Eliezer?”

“¿Ustedes están sanos? Mira que ahora ha aparecido esto de la viruela del mono, hay ese nuevo brote de Covid…, y el… el…”

“Estamos vacunados contra Covid, Eliezer. Y sobre viruela del mono, todos tenemos sexo solo entre nosotros”.

“Y el VIH?”

“Todos estamos controlados y tomamos Truvada ®… por cierto, deberían convertirlo en política de salud pública, especialmente para los gays y bi que aquí son más de lo que el censo dice”.

“Yo caché con uno de los chicos que trabaja para ti; Flavio creo que se llama. Él me dijo que es escort, ¿entonces qué me garantiza que no tenga algo más?”

Enrique sonríe comprensivo y deja de acariciar la pierna de Eliezer:

“¿Tú coges con el tal José Luis, cierto?”

“sí… así que imagínate si le da algo… los otros candidatos lo demolerían”.

Enrique sonríe de nuevo:

“Te entiendo… bueno, celebro que tu jefe no sea… promíscuo… y más bien, mándame tu cotización y la cuenta para depositar”.

Eliezer se incomoda al escuchar la insinuación sobre la conducta sexual de Pelu pero se las traga:

“Claro… Mañana a primera hora”.

Eliezer se levanta y se despide. Enrique lo acompaña siguiéndolo a propósito para ganarse con su hermoso culo. Entonces, el moreno frena en seco:

“Nunca he visto el porno que hacen… ¿dónde puedo encontrarlo?”

Enrique le sonríe: “Sígueme”.

Cuando ambos llegan al segundo piso, sobre la cama Flavio está en cuatro patas mientras Willy le acomete por el culo con su verga y Julián sigue delante de la boca del actor y modelo dejando que le siguiera mamando el pene. Eliezer se asoma con cuidado tratando de no hacer bulla. Logra concentrarse en la imagen, tanto que su gran pene comienza a ponerse duro bajo su jean. Pero no solo es la única cosa que siente: algo se arrima en sus nalgas. Reacciona. Al girar, la cara de enrique está a milímetros de la suya.

“Soy activo solamente”.

Qué pedo, güey”, le susurra enrique. “Entonces acaríciame el culo”.

Eliezer no aguanta más; se trenza en un beso con el dueño de casa mientras sus manos se posan ya sin roche sobre las firmes nalgas, y más aún, tratan de meterse bajo el jean de enrique. Eliezer se separa de pronto, ya excitado:

“No tienes ropa interior”.

“No tengo nada debajo excepto unas ganas increíbles de que me cojas”.

“¿

En solo cinco minutos, Eliezer y enrique ocupan el cuarto contiguo y comienzan a desnudarse sin ddejarse de besar en la boca, suben a la cama y se arrodillan sin dejar que sus labios pierdan el contacto.

Así desnudos, Eliezer puede pasear sus gruesas manos por esas lampiñas, redondas y duras nalgas mientras su pene erecto esgrime con el pene erecto de Enrique.

“Chúpame el culo”, dice el anfitrión.

Enrique gira y se agacha. Eliezer olvida todos sus escrúpulos sanitarios y se inclina también a probar el ano que se le abre en medio de las dos poderosas nalgas que también lame, besa y mordisquea. Enrique gime y pide más.

Tras varios minutos de beso negro, Eliezer se levanta otra vez: “Chúpamela”.

Enrique gira y se prende de la vergota gorda y larga que se le eleva dura como un tronco fresco emergiendo del negro bosque de un vello púbico sin recortar. Increíblemente, enrique logra tragarse todo el pene. Eliezer lo agradece en el alma.

Posteriormente, Enrique da un condón a Eliezer quien se lo calza. Una buena cantidad de lubricante es untada sobre el falo y en el agujero del culo. La penetración anal se hace despacio. Eliezer sabe que su miembro no puede entrar de golpe; además, lento se siente más rico. Eso incluye el bombeo.

Él y enrique gimen mientras disfrutan del momento.

En la habitación del lado, Willy preña a Flavio. Saca su pene y mira a Julián:

“¿te animas? Hay condones”.

Julián lo piensa… “De acuerdo”.

Willy le alcanza el preservativo, Julián se lo pone y se coloca detrás de Flavio.

“Al fin te la voy a sentir en mi culo”, comenta éste último”.

Julián no termina de meterle la cabeza cuando siente que no puede evitar la eyaculación. Ahí acaba todo. Mira nervioso a Willy, quien no sabe qué decir.

En la habitación del lado, Eliezer todavía dura una hora más antes de que su semen llene el látex y tras un beso recuerdde a enriqe que el trato está cerrado:

“Tranquilo que vas a tener la piscina en el menor tiempo posible”.

Y para terminar,una porno gay.


viernes, 12 de agosto de 2022

ASS (41): La última escena de su primera porno gay

Una orgía entre todos los actores es el gran cierre para el primer trabajo de Enrique en Perú.


 

Enrique está esperando en la única salida de pasajeros del Aeropuerto de Castilla. De pronto a lo lejos, la estampa de un chico de cabello rubio ensortijado, bello rostro y un cuerpo evidentemente en forma llama su atención. Es joven, se dice mentalmente. Está padre el bato, califica. ¿Le irá a las panochas… o las vergas… o los culos?, se pregunta. Lo sigue con la mirada. El chico va acompañado de otro varón alto y delgado con quien conversa hasta que ambos llegan a una camioneta donde los espera un varón que él conoce: Alberto. De pronto, alguien le toca el brazo y lo saca de su burbuja de fantasía homoerótica.

“Hola Enrique”.

“Ju-Ju-Juan”, reaccciona el mexicano.

“Julián”, sonríe el recién llegado, cabello negro, rostro agradable, cuerpo de nadador.

Los domingos, el trayecto a Los ejidos se hace relativamente rápido, especialmente de mañana.

“Mientras me garantices que vas a pagarme la guita apenas termine de hacer esas escenas, hasta me dejo meter pinga por el culo”, sonríe el nadador.

“¿Tanto así, güey?”

“Debo plata a un culo de gente”.

Al llegar a la casa, Julián se sorprende al ver a Alejo,Marcano y Flavio en pequeñas toallas anudadas a la cintura mientras Willy prepara unas luces LED, la cámara de video y el trípode. Flavio trata de hacer contacto visual con Julián, pero éste busca la mirada a Alejo, quien se la brinda. Le sonríe.

“Por ahora vas a ver detrás de cámaras cómo se hace esto; luego comenzará un poquito de training para cuando te toque”, avisa Enrique.

“Yo… puedo ser su trainer”, dice Flavio coquetamente.

Julián sonríe por compromiso.

Cuando Enrique baja, también solo cubierto por una toalla anudada a la cintura, todo comienza al grito de Willy: “¡Acción!”

La última escena de la primera película de ASS comienza con Alejo, encarnando a Santi, mirando su celular mientras se soba el paquete bajo la toalla. Marcano entra:

“eh, tú, pana, ¿qué haces sobándote el huevo?”

“estoy arrecho viendo esta porno”.

Marcano se sienta al lado de Santi qquien comparte el celular.

Sin roche alguno, el venezolano comienza a ssobar el paquete a su amigo peruano.

“Me la estás poniendo más dura, huevón”.

“Y te la puedo poner más dura aún”, le responde el segundo.

Ambos se besan apasionadamente en la boca. Santi se descubre la toalla: su pinga ya está al palo. Deja el celular a un lado y Marcano se reclina a chupársela. Marcano sí que se sabe tragar todo ese pedazo de carne. Santi, en agradecimiento, le acaricia el cuerpo y trata de llegar a su culo quitándole la toalla.

Están en lo mejor cuando alguien los interrumpe.

“¿Así que quieren comer solitos?”, seduce Flavio.

Santi y Marcano le sonríen: “Ven”, lo invitan.

Flavio se saca la toalla, se sienta a lado de Santi y se turna con Marcano  para mamar la pinga gorda, larga y lubricada que destaca como un pequeño poste trigueño.

“No dejen de mamarla”, indica Willy, quien deja de grabar y mueve el trípode con la cámara a otro ángulo. “Tú a mis espaldas”, pide a Julián, quien tiene su verga al palo dentro de su ropa. “Acción, Enrique”.

De pronto, enrique, encarnando a Bill, entra y mira la mamada en grupo. Santi lo mira: “Para todos hay”, le sonríe.

Bill se quita la toalla y se arrodilla entre las piernas de Santi. Mama la verga. A continuación, se forma sobre el sofá un trenecito encabezado por Flavio, seguido de Marcano, seguido de Bill y santi a la retaguardia. Todos están inclinados haciendo un beso negro al compañero adelante.

Sin perder la posición, luego todos se meten el pene al ano del compañero adelante, excepto Flavio quien solo se pajea y excepto Santi cuyo hermoso y redondo culo queda libre a la fantasía; sin embargo, él y Marcano tendrán que hacer el baile pélvico para estimular el culo y la verga de Bill y el culo de Flavio.

Corte a un contraplano: Miguel o Mike baja las escaleras, mira la orgía, y sin esperar que le digan nada, se saca la toalla. La cámara muestra su pinga en proceso de erección estimulada con su mano.

Nuevo corte y nueva escena: Bill se sienta sobre el sofá y Flavio se sienta sobre su pinga, metiéndosela por el ano. Flavio cabalga un poco. Entonces llega Alejo y, aprovechando la lubricación natural de su pene, también se lo clava por el mismo agujero. Por fin, una doble penetración en pantalla.

Al costado, Mike llega y se arrodilla apoyándose en el asiento del ssofá. Marcano va por detrás y le hace un beso negro. Por precaución, Willy ha dado otra cámara a Julián para que grabe ese otro ángulo. El nadador lo hace muy a pesar de su excitación.

Al poco rato, Marcano mete sus 21 centímetros gruesos al culo de Mike.

La orgía continúa por media hora más.

En la última toma, Flavio se acuesta sobre la alfombra  a los pies del sofá. Mike y Santi se arrodillan a su derecha, Bill y Marcano lo hacen a su izquierda. Todos se masturban.

“las voy a dar”, avisa Mike; es el primero en eyacular. Su ssemen cae sobre el pecho de Flavio.

“Me vengo”, avisa enrique; es el segundo. Su leche cae sobre el otro pectoral y parte del abdomen de Flavio.

Quedan Santi y Marcano. ¿Quién será el primero en correrse? Contra todo pronóstico, ambos lo hacen casi en simultáneo.

“Las voy a dar”, gruñe Santi.

“Voy a acabar”, reacciona Marcano.

Finalmente, Flavio se ppajea y su semen se une al de sus otros cuatro compañeros creando una capa blanquecina sobre su blanca y bien labrada piel.

Como acto final, Flavio se unta las cinco leches sobre su cuerpo como si fuera jabón. Toma un poco con su dedo, lo prueba. Sonríe pícaramente a la cámara.

“¡Corten!”, avisa Willy tras un instante.

Cerca suyo, Julián tiene toda la ropa interior húmeda. También se ha vaciado.

Y para terminar,un video porno gay.