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sábado, 27 de enero de 2024

Si te aburre más de lo mismo, mejora tus técnicas de seducción










Conocer a un chico ahora es cosa relativamente sencilla. Si tenemos las agallas para abordarlo en persona, todavía tenemos la inquietud de cómo llamar su atención. Si lo hacemos por redes sociales, podría parecer fácil pero ya no como antes. 


Conforme ser gay, bisexual o heterocurioso está dejando de ser tabú poco a poco, la gente ahora exige más cosas que solo interesarte por la edad, estado civil o rol sexual. Sea en persona, o sea por virtual, ahora lo que seduce es tu tema de conversación. 


Claro que si quieres sexo al paso, un agarre, la vieja fórmula nunca falla. pero si lo que buscas es un contacto con quien puedas ir más allá de una buena culeada o mamada, deja de apuntar al culo o a la verga. Comienza a apuntar al cerebro.


Una forma de buscar buenos temas de conversación es analizar un poco el perfil de la persona o el espacio en que lo encontramos. Un "¿qué opinas de...?" siempre será la mejor forma de romper el hielo. el resto va a depender de tu habilidad para armar una buena conversación.


Y la fórmula funciona incluso con los prospectos más complicados. ¿Tú qué opinas? te leemos en X y en hunks.piura@gmail.com 

domingo, 19 de febrero de 2023

Los 4 grandes atractivos de Pedro Bomba

Míralo de la cabeza a los pies y dinos si tu selección coincide con la nuestra.

 



El piurano Pedro Bomba sorprendió al planeta entero luciendo su cuerpo totalmente desnudo y mostrando su pene totalmente erecto en un único video y sesión de fotos que se convirtieron en otro clásico de nuestro arte pornoerótico. ¿Y por qué se hizo un clásico? Lo explicamos aquí:








 

Sonrisa: A diferencia de otros culturistas peruanos que también hicieron fotos o videos porno, Pedro Bomba no deja de sonreír, lo que significa o que se la pasó muy relajado o que se la pasó muy nervioso. Sin embargo, se convierte en uno de sus mejores atractivos, y ayudan a que la calentura de verlo pajeándose sea más amigable. Como tener sexo con tu mejor amigo y que te diga sin palabras “no te compliques, solo disfrutemos”.

 








Pecho: ¡Dios mío! ¡Te imaginas haber tenido una sesión de sexo intenso, quedar agotado y usar esos pectorales para reposar tu cabeza? ¿Qué tal un trío? Cada músculo tranquilamente puede servir para que cada chico descanse cómodamente, por supuesto, sostenido por esos enormes brazos. Donde sí vas a pugnar, si lo compartes con otros, es en acariciar ese bien trabajado abdomen. Pero pongámonos de acuerdo con que ese enorme pecho es de antología.

     







Verga: Recta, gruesita, de tamaño promedio pero bien jugosita, ideal para darle una buena mamada o para sentirla dentro del culo. ¿Alguna idea de cómo debe saber su semen? Sin duda debe ser un néctar delicioso, pura masculinidad forjada con genes 100% piuranos. ¿Claro! Porque si en Piura todo es más rico, de hecho que esa polla debe serlo también. A menos que alguien ya se la haya tragado. Avísenos, por favor. ¿Y qué piensas de sus huevos?








 

Culo: ¡Qué comen los culturistas peruanos que les sale un trasero grande y bien redondo? OK. No solo es la comida. También es el entrenamiento y, por qué no, la genética. Pero ese par de duras nalgas son ideales para mordisquear, lamer, acariciar. Otro gran candidato a un inolvidable y discreto beso negro. Ah, y ese par de enormes piernas no se queda atrás.

 

¿Cuál es tu parte favorita del cuerpazo de Pedro Bomba? Cuéntanos en los comentarios. Gracias a Apasionado Solar por los vidcaps.

 

Mira el video completo de Pedro Bomba | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 

viernes, 27 de enero de 2023

ASS (63): “Méteme tu verga”

Julián pide ser pasivo otra vez, y ahora aguantándose la gran verga de Marcano.


A la mañana siguiente, jueves, Julián está en el vestuario de la Piscina Comunitaria totalmente desnudo, revisando la tanga que lucirá ese día para la grabación.  Esta vez es una de color naranja casi fosforescente.

Alguien ingresa. Julián no hace esfuerzo alguno por cubrir su pinga, sus huevos o su culo. Más bien, le llama la atención el muchacho alto y corpulento que acaba de entrar. ¡Qué hermosa anatomía! Además, ese rostro es guapísimo.

“Hola”, saluda el recién llegado blandiendo una sonrisa magnética.

“Hola”, responde Julián, algo fascinado.

“¿Tú eres el nadador?”

“Eso dicen”, sonríe Julián.

El otro muchacho ríe.

“Yo soy Marcano, pana; mucho gusto”.

“¿Eres… venezolano?”

Marcano comienza a desnudarse y descubrir su cuerpo de revista fisicoculturista poco a poco.

“Sí… haremos las escenas sexuales de esta mañana juntos. ¿Has pensado cómo?”

Marcano queda completamente desnudo. Julián no evita verle el pene largo, aunque dormido. Supone que al ponerse erecto va a ser una herramienta de dimensiones colosales.

“La verdad no tengo idea”, responde el nadador.

Marcano revisa la prenda que le han asignado. Sonríe. Es un hilo dental blanco. Comienza a ponérselo.

“Se me ocurre… que… nos dejemos llevar… ¿eres activo, pasivo, versátil?”

“Aún no lo tengo claro”, dice Julián. “Pero creo que tu sugerencia es válida… dejémonos llevar”.

La sorpresa para todos es que Marcano nada a nivel experto. Así que se les ocurre hacer una competencia de estilos con Julián.

Willy, como siempre, graba todo desde todos los costados de la piscina.

Ambos chicos llegan a los podios, emergen y se quitan las gafas de natación.

“¿Quién ganó?”, pregunta Julián muy contento.

“Creo que ninguno… llegamos empates”, responde Marcano.

“¿Desempatamos o qué?”

“Tengo una mejor idea”.

Ambos se meten bajo la ducha del vestuario. La abren. Mientras el agua recorre sus cuerpos, se acarician mutuamente, se abrazan, no tardan en besarse. Separan sus bocas por un instante:

“¿esto es premio o castigo?”, sonríe Julián.

“Es la gloria completa”, susurra Marcano.

Ambos siguen amándose con pasión.

Marcano, entonces, comienza a besarlo por el cuello y bajando hacia cada tetilla, el vientre, hasta que, arrodillado, comienza a mamar el pene de Julián. Con qué maestría Marcano se mete y saca el miembro ya duro de su nuevo amante.

El nadador no puede disimular el placer que le provoca esa fellatio.

Marcano deja de mamar la pinga, acaricia la cadera de Julián, y lo hace girar amigablemente.

Cuando el musculoso tiene ante sí el culo del nadador, no espera más y le separa las nalgas a la vez que dirige su lengua a toda la raja y después a todo el ano. Julián se siente en la gloria. Hace minutos que espera esa sensación.

Willy no deja de seguir toda la acción mediante su cámara.

Varios minutos después, Marcano deja de hacer el beso negro y se pone en pie:

“Chúpamela”, pide.

Julián, aún extasiado por la caricia que ha recibido el ojo de su culo, gira, se arrodilla, toma el pene de Marcano y se lo mete a la boca con ansiedad. A cada nueva succión, ese pedazo de carne crece hasta sus enormes proporciones.

Lo que al inicio parecía tarea fácil con un pene morcillón suma grados de dificultad conforme se engrosa y se extiende hasta sus 21 centímetros. La boca de Julián no está acostumbrada y siente arcadas por más que trata de mentalizarse.

“Lo haces riquísimo, pana”, lo anima Marcano. “La chupas delicioso”.

Es como un interruptor: Julián fluye mejor con la mamada y comienza a disfrutarla más. Lo mismo Marcano.

“¿Quieres lamerme el culo?”,consulta Marcano.

“¡Me encantaría!”

El venezolano gira y pone sus enormes y firmes nalgas al alcance de la boca de Julián, quien ya aprendió que, en esos casos, no debe pedir permiso, solo proceder. Lame los dos glúteos, lame la raja, saborea el ojo de ese culo. Marcano también experimenta esas deliciosas cosquillas:

“Así, pana. AAsí. Cómete bien mi ano”.

Ese beso negro también dura varios minutos hasta que Julián cesa, palmea una de las nalgas y lanza un pedido inesperado:

“Méteme tu verga”.

Marcano gira, duda un poco. Sonríe nervioso:

“¿En serio quieres sentir mi verga?”

“Confío en ti”.

Marcano desea hacerlo, pero no tiene lubricante a mano y él sabe lo que significa meter su pene erecto en ese culo que, evidentemente, no está entrenado para ese tipo de dimensión y acometida. . entonces ve algo y lo toma: una barrita de jabón que hay cerca de una de las regaderas.

Como ambos tienen sus cuerpos húmedos, la soba entre sus manos, hace espuma, la frota contra el ano de Julián y luego la frota en su pene, de paso que lo pone más duro.

Ubica el glande en el esfínter y comienza a empujar. Julián aplica las lecciones que aprendió cuando Miguel se la metió el día anterior: se relaja, respira profundo y despacio, trata de expandir su ano y permite que el glande de Marcano ingrese poco a poco. Obviamente, Marcano sabe que la paciencia es la clave.

Conforme le va introduciendo un centímetro más, va bombeando despacito. Julián siente que esa pinga duele más pero trata de resistir hasta que un súbito hincón viene de su ano.

“Au”, susurra mientras hace un gesto de dolor.

“¿Sigo?”

Julián respira un poco, se tranquiliza:

“Sigue”.

Marcano juzga que no debe meter todo su falo. Cuando llega a la mitad, comienza a bombear despacio mientras acaricia el atlético cuerpo de su amante, quien siente que le succionan todo el cuerpo por el ano.

“así, pata, qué rico”, suspira.

A Marcano le encanta meter su pene dentro de un agujero apretadito. Eso lo excita más. Mucho, más bien. Cuando menos se da cuenta, gran parte de su miembro ya está dentro de las entrañas del nadador.

La escena de sexo nada simulado continúa dentro de esa ducha donde un insólito Julián vuelve a ser pasivo mientras un musculoso y aventajado Marcano lo sigue poseyendo con gentileza y sensualidad. Ambos gimen y jadean.

Cuando la gran verga del venezolano ya está toda enterrada dentro del culo del nadador, y su cadera empieza a chocar contra esas firmes nalgas, el orgasmo se hace inevitable:

“Me vengo, pana. ¡Me vengo!”

“Dame tu leche, quiero tu leche”.

Marcano saca su pene, se pajea duro y eyacula sobre la nalga derecha de Julián. Una densa mancha blanca se desliza por toda la pierna del pasivo, quien gira, se abraza a su cachero, y sobándole el pene aún duro, lo besa en la boca.

“¿Te gustó?”, pregunta el sonriente venezolano.

“Bravazo”, responde el peruano, también sonriendo.

Se siguen besando. Willy corta la escena. Ambos actores descansan, por fin.

“¿Te sientes bien, pana? ¿Te hice daño?”, averigua Marcano.

“Me arde un poco”.

“a ver, gira”.

Julián hace lo que le dicen. Marcano se arrodilla, abre las nalgas y revisa el ano. Solo está rojo de la penetración, pero NO SE OBSERVAN OTRAS LESIONES.

“Todo parece estar en orden”.

“Gracias”, responde Julián.

Marcano abre la ducha y se asea:

“Tienes lindo cuerpo… y lindo culo, pana”.

“Gracias. Tú tienes un cuerpazo, Y UN CULAZO… y una pingaza”.

“¿ya te has comido vergas como la mía?”

“No… es la segunda verga que me como, y en solo veinticuatro horas”.

Marcano sonríe:

“Tenía miedo de romperte ese culo apretado; menos mal que aguantaste”.

Julián ríe.

“¿también vives en San Sebastián?”

“Sí, y también conozco a alejo y Miguel; de hecho, entrenamos juntos”.

“Me gustaría verlos de nuevo; son buenos patas”.

“si tienes libre, ¿por qué no nos visitas? A los chicos les va a encantar, creo”.

“No sería mala idea”, responde Julián. “¿estarán libres el sábado?”

Y para terminar, mira un video porno gay | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 


viernes, 28 de octubre de 2022

ASS (50): El secreto erótico del novicio

Mientras Santos entrena culo y piernas, Alejo y Miguel aprovechan para retozar desnudos en la ducha y en la cama hasta que algo aparece en el celular.



 

Esa noche del lunes en el AS de san Sebasstián quedan apenas dos alumnos entrenando, o terminando de entrenar. Alejo mira el reloj de pared: diez para las diez. Es casi la hora de cierre.

Con el poco pudor que le queda, el entrenador viste aquella noche un enterizo tipo luchador grecorromano, pero de licra, color celeste con ribetes plateados; debajo no tiene ropa interior, lo que le marca su gran bulto por delante y hace que de cuando en cuando se le meta la tela entre las nalgas. Ahora calza zapatillas de marca y gruesos calcetines. Revisa nuevamente su celular y termina de alimentar a una aplicación la planilla de ingresos y gastos de aquel día.

“Buenas noches”, le dice alguien vistiendo como él, pero en tono negro satinado.

“Bue-buen… buenas noches”, vacila el fortachón a la par que trata de reponerse de la primera impresión, pues acaba de ingresar un hermoso muchacho blanco, musculoso, rubio muy crespo, ojos azules y con vellos también rubios sobre su pecho y piernas que dan la impresión de que no los llevara,o que tuviera una especie de cubierta acolchada.

“¿Tú eres Alejo, verdad?”

“Claro. Tú…”

“Soy Santos”, alarga la mano el chico, quien habla con evidente acento español. “Vine ayer para ayudar a los Padres Alberto y…”

“Ah, eres el novicio”.

Santos sonríe: “Sí,eso mismo soy”.

Entonces Alejo examina mejor su rostro, pero ya no con embelezo sino con intriga.

“No sé si te mosqueo entrenando a esta hora; lo que pasa es que todas mis tareas…”

“Tranquilo”, interrumpe Alejo. “El AS es todo tuyo. ¿Necesitas que te oriente o ya tienes rutina?”

“Creo que ambas”, responde Santos, siempre con su sonrisa carismática.

En la antesala donde están las máquinas para calentamiento, Alejo toma todas las medidas al nuevo alumno y las ingresa en el aplicativo del celular.

“Qué guay que vosotros estéis tecnificados”.

“recién desde esta tardecita”, sonríe ahora Alejo sin dejar de examinar el rostro del nuevo alumno. “Pareces tener el canon perfecto… ¿Santos?”

“Sí, así me llamo”.

“¿Hace cuánto no entrenas?”

“Hace… 48 horas”.

“Entonces sigue el programa de entrenamiento que seguías, y si necesitas ayuda, me avisas”.

“Genial”, replica el novicio sin renunciar a esa hermosa y blanca sonrisa. Entonces, los dos alumnos que siguen en la gran sala pasan por el lado de ambos y se despiden. Nadie más excepto Alejo y Santos quedan en el AS. Entonces el primero toma nuevamente su celular y busca. Está en eso cuando siente sutilmente una mano tocándole en el medio de su bien formado y duro culo. Alejo se asusta.

“Eras tú”, reacciona suspirando.

“No… el fantasma de Paco nada más”. Miguel sonríe gracioso.

“¿Qué? ¿Ya fue?”

“Nada aún, pero los médicos no le dan esperanzas… Y, oye, vino Santos… Olvidé avisarte”.

“¿Tú lo mandaste?”

“Luego te cuento”.

Miguel se aproxima hasta Santos, quien está haciendo sentadilla libre, y, aprovechando su descanso entre series, lo saluda y conversa brevemente. Ambos se sonríen mucho y parecen bromearse. Entonces,Miguel regresa donde Alejo.

“Voy a ducharme… ¿me acompañas?”

“Pero…”

“Tranquilo. Estudia Educación Física, así que si tú o yo nos vamos, él tranquilamente nos reemplaza”.

Mientras Santos está a mitad de la prensa para piernas, Alejo y Miguel ingresan a la ducha, totalmente desnudos. En tanto el agua comienza a caer recorriendo sus cuerpos, Miguel besa la boca de Alejo. Sus penes no tardan en ponerse erectos conforme se estrujan uno contra el otro.

“Aguanta, huevón”, reacciona seductor Alejo. “Recuerda que tenemos que guardar leche para la porno de esta semana”.

“Tranquilo, mi amor”, responde Miguel. “No quiero que me la metas… quiero que comiences a mimarme ahora”.

Mientras se ponen el jabón mutuamente, las manos de ambos recorren cada centímetro cuadrado de sus físicos de dios griego. Nada queda exceptuado. Ni siquiera la pinga, las bolas, la entrepierna,las nalgas y en medio de ellas. Este momento es aprovechado por Miguel para, de todas maneras, darle una mamada al pene de Alejo. Qué rico sabe su líquido pre-seminal.

“¿Quieres hacerlo tú?”, invita.

Alejo respira hondo. Titubea unos segundos. Trae a su mente el hecho de que ésa no será la primera vez, que, de hecho, aprendió a hacerlo antes. Respira hondo de nuevo. Se arrodilla, abre su boca, cierra sus ojos, deja que Miguel le ponga el glande en su lengua. Poco a poco, Alejo va mamando el falo de su mejor amigo mientras pajea el suyo.

“Así, Ale… así… qué rico la chupas”, susurra Miguel,todo excitado.

Casi a las diez y media de esa noche, Alejo, solo cubierto por la cintura con una toalla y calzando sandalias, se acerca a un sudoroso Santos quien está echado boca abajo sobre la máquina de femorales. Entonces se percata del redondo culo que tiene el novicio. Y parece… que no tiene ropa interior debajo.

“Tranquilo, que solo vine a saber si necesitabas ayuda”, se adelanta el fortachón peruano al ver cierta cara de ansiedad en su colega español.

“Ah, pensé que…”

“Nada. Tú tranquilo. Solo voy a apagar las luces que no necesitamos”.

“me parece perfecto, pues tenemos que ser responsables con el planeta”.

No termina la oración cuando desde el fondo, Miguel también viene al encuentro de ambos caminando vestido solo con ttoalla y en sandalias. Se detiene al lado de Santos, quien ha reanudado su serie. Lo mira y mira la pantalla del celular. El novicio siente que algo raro está pasando allí. Ahora solo quedan las luces de la zona de piernas dentro del AS.

Entonces, Miguel siente que le tocan el culo; se voltea y su toalla está a punto de caer. Logra detenerla mientras mira a Alejo haciéndole un gesto de retirarse.

“Estamos en el cuarto”, le avisan a Santos.

Y en ese cuarto, Alejo y Miguel, ya libres de las toallas, siguen retozando sobre la cama, besándose, acariciándose y revolcándose. Sus penes duros se refriegan en medio de una romántica y sensual batalla.

A eso de las once les tocan la puerta. Con la impudicia que lo caracteriza, Alejo se levantta abrirla así, desnudo y con su pene de 18 centímetros erecto. Santos está con el enterizo bajado hasta la altura de la cintura mostrando su bello torso y parte de su cadera izquierda: efectivamente, parece no tener ropa interior.

“He de irme, regreso mañana, chaval”.

La desnudez y la gran y húmeda erección del entrenador parecen no inmutar al novicio.

“Un momento”, se levanta Miguel, también desnudo y con el pene erecto. “Tenemos una duda y queremos que nos la resuelvas”, le dice a Santos.

El español se turba un poco, especialmente cuando le dan el celular con algo en la pantalla. Lo mira. Abre la boca y se pone evidentemente nervioso.

“¿De-de-de dónde sacaron esto?”

“Eres tú, ¿cierto?”, interpela Miguel.

Un hermoso chico desnudo y con el pene erecto se despliega en la pantalla en una foto aparentemente tomada en una playa.

Y para terminar, te dejamos con un video porno gay.


martes, 16 de agosto de 2022

el precio de Leandro 1.4: El modelo al desnudo


Cinco minutos después, los tres ingresan al seis cero dos. Al encender la luz, Leandro se encuentra con una sala enorme, de paredes blancas, piso de parquet, gruesas cortinas blancas de techo a suelo donde se supone que está la ventana. Por muebles, un sofá sin tanto estilo, un par de modulares, una enorme tele plana, un par de cuadros con floreros de estilo algo impresionista tirando para un expresionismo que bien hubiese representado Van Gogh de no ser por su esquizofrenia, una luminaria triple de apariencia abstracta.

“Qué lindo”, califica Leandro, boquiabierto, no tanto por cortesía sino por contraste a su propia casa.

“Toma asiento”, invita el novio, jalando al chico hasta el sofá.

“¿Quieren tomar algo?”, consulta la novia.

“Vino tinto frío”, ordena el novio. “¿Tú, Leandro?”

“ehhh, no, yo… estoy bien, gracias”.

La novia pide permiso y se va sonriendo hacia la cocina. El novio y Leandro se sientan sobre el sofá.

Una vez que la mujer desaparece, el novio recuerda que debe cerrar un trato. Lleva su mano derecha a su bolsillo trasero derecho y extrae su billetera; saca tres billetes de cien y se los entrega a un sorprendido Leandro.

“No fue lo que acordamos”, le observa el muchacho, luciendo un enorme signo de exclamación solo visible para un historietista.

“Lo sé”, asiente el novio. “Solo tómalo”.

“Pero no tengo vuelto”, aclara Leandro.

“No te estoy pidiendo vuelto… Yo sé cómo puede acabar esto así que… te pago por el servicio y por tu silencio”.

El chico trata de pensar rápido.

“Yo solo hago de activo”, dispara.

“Yo también”, sonríe el novio.

Leandro regresa los billetes.

“No puedo”.

“No seas cojudo: ni te la voy a meter ni me la vas a meter. Ya sabes cuál fue nuestro trato y así quedará”.

“Aún así es mucho”, dice el joven separando un billete de cien.

El novio le contiene la mano.

“Tómalo como mi donativo al fútbol de segunda división”.

La puerta de la cocina se abre y Leandro esconde como puede los tres billetes en su bolsillo, asegurándolo con la cremallera de plástico. La novia sale con una artística copa servida hasta poco por encima de la mitad con un tinto que estaba enfriándose en la refrigeradora desde la última Navidad, y se lo ofrece al novio, quien le agradece. De inmediato, ella se sienta al costado de él teniendo al modelo justo enfrente, quien termina de programar sesenta… no, mejor noventa minutos en el temporizador de su celular inteligente.

“Quién lo diría”, interviene ella. “El galán de época Semanal en persona y en mi sala”.

“en nuestra sala”, añade el novio.

“Así que te gustaron las fotos”, trata de tomar el control Leandro.

“Bueno, no te negaré que las de la ducha estaban fabulosas”, sonríe ella comenzando a salivar.

“¿Y puedo saber por qué?, sorbe un poco de vino el novio.

“Por ese cuerpo marcado, esas piernas gruesas, esas nalgas… sexys”, deja de disimular la mujer.

“¿Quieres verlas en vivo?”, maniobra Leandro de nuevo.

“No solo tus nalgas… Las que subieron a Internet no dejaron nada a la imaginación… ¡Y sí que Dios fue bueno contigo!”, la novia se pasa la lengua por el labio superior, mientras se le humedecen otros labios.

Leandro sonríe muy seductor, se pone de pie y, sin pedir permiso alguno, se quita la chaqueta deportiva, luego las zapatillas; con un poco más de lentitud, la camiseta. Ahí está otra vez su cuerpo marcado aunque no hinchado. Entonces se desamarra la pantaloneta y se la baja hasta el suelo lentamente también. Luego, la camiseta de algodón caerá al piso.

“¿Lista?”, consulta el modelo.

“¡Más que lista!”, afirma la novia.

Leandro gira hasta darle la espalda y mucho más lentamente se saca el bóxer hasta que éste cae poco a poco al suelo. Al fin están allí las dos redondas y lampiñas nalgas que la novia solo pudo acariciar con su dedo sobre el tóxico papel couché.

“¿qué opinas ahora?”, seduce Leandro.

“¿Puedo… acariciarlas?”, consulta ella.

“Claro”.

Mientras la novia acerca sus manos temblorosas a los glúteos del joven, el novio mira la escena sin dejar de sorber su vino, que ahora apenas ocupa la cuarta parte de la copa. Mira cómo las yemas suaves de su futura esposa dibujan circunferencias imperfectas y espirales sobre esas medias esferas firmes, también suaves al tacto. Leandro jadea levemente al sentir las manos femeninas sobre su culo, el que aprieta más y más. La novia al fin se pone de pie y se acerca a la espalda superior del chico, que es lo más alto que puede, y empieza a besarlo por la hendidura de la espina cuesta abajo hasta llegar al trasero, al que sigue agasajando con besos cada vez más sonoros. El novio al fin acaba su vino, deja la copa sobre la mesa de centro, se pone de pie, y tira el respaldo del sofá hacia atrás; se quita la chompa, la camisa, la camiseta… en fin, todo lo necesario hasta quedarse a sola piel desnuda. Mientras tanto, Leandro juzga que es hora de dar media vuelta, y al hacerlo, pone su pene semierecto a la altura de la boca de la novia. Ella acaricia todo el cuerpo, el escroto, el pubis rasurado. El novio se acerca tras ella, y comienza a quitarle toda la ropa (a como puede). Cuando la erección de Leandro es patente, la novia no tiene problemas en abrir su boca y succionar, recorrer, lamer, besar esos gruesos diecinueve centímetros, mientras el novio pega su torso y su pelvis a la espalda y nalgas de su prometida, comenzando a besarle por detrás. En compensación, ella retrocede un poco, gira, besa al novio en la boca y hace que se ponga de pie para repetir la mamada, mientras Leandro se arrodilla a cubrirle la espalda, rozándole su masculinidad allí, en la no tan pronunciada cola.

  

viernes, 12 de agosto de 2022

ASS (41): La última escena de su primera porno gay

Una orgía entre todos los actores es el gran cierre para el primer trabajo de Enrique en Perú.


 

Enrique está esperando en la única salida de pasajeros del Aeropuerto de Castilla. De pronto a lo lejos, la estampa de un chico de cabello rubio ensortijado, bello rostro y un cuerpo evidentemente en forma llama su atención. Es joven, se dice mentalmente. Está padre el bato, califica. ¿Le irá a las panochas… o las vergas… o los culos?, se pregunta. Lo sigue con la mirada. El chico va acompañado de otro varón alto y delgado con quien conversa hasta que ambos llegan a una camioneta donde los espera un varón que él conoce: Alberto. De pronto, alguien le toca el brazo y lo saca de su burbuja de fantasía homoerótica.

“Hola Enrique”.

“Ju-Ju-Juan”, reaccciona el mexicano.

“Julián”, sonríe el recién llegado, cabello negro, rostro agradable, cuerpo de nadador.

Los domingos, el trayecto a Los ejidos se hace relativamente rápido, especialmente de mañana.

“Mientras me garantices que vas a pagarme la guita apenas termine de hacer esas escenas, hasta me dejo meter pinga por el culo”, sonríe el nadador.

“¿Tanto así, güey?”

“Debo plata a un culo de gente”.

Al llegar a la casa, Julián se sorprende al ver a Alejo,Marcano y Flavio en pequeñas toallas anudadas a la cintura mientras Willy prepara unas luces LED, la cámara de video y el trípode. Flavio trata de hacer contacto visual con Julián, pero éste busca la mirada a Alejo, quien se la brinda. Le sonríe.

“Por ahora vas a ver detrás de cámaras cómo se hace esto; luego comenzará un poquito de training para cuando te toque”, avisa Enrique.

“Yo… puedo ser su trainer”, dice Flavio coquetamente.

Julián sonríe por compromiso.

Cuando Enrique baja, también solo cubierto por una toalla anudada a la cintura, todo comienza al grito de Willy: “¡Acción!”

La última escena de la primera película de ASS comienza con Alejo, encarnando a Santi, mirando su celular mientras se soba el paquete bajo la toalla. Marcano entra:

“eh, tú, pana, ¿qué haces sobándote el huevo?”

“estoy arrecho viendo esta porno”.

Marcano se sienta al lado de Santi qquien comparte el celular.

Sin roche alguno, el venezolano comienza a ssobar el paquete a su amigo peruano.

“Me la estás poniendo más dura, huevón”.

“Y te la puedo poner más dura aún”, le responde el segundo.

Ambos se besan apasionadamente en la boca. Santi se descubre la toalla: su pinga ya está al palo. Deja el celular a un lado y Marcano se reclina a chupársela. Marcano sí que se sabe tragar todo ese pedazo de carne. Santi, en agradecimiento, le acaricia el cuerpo y trata de llegar a su culo quitándole la toalla.

Están en lo mejor cuando alguien los interrumpe.

“¿Así que quieren comer solitos?”, seduce Flavio.

Santi y Marcano le sonríen: “Ven”, lo invitan.

Flavio se saca la toalla, se sienta a lado de Santi y se turna con Marcano  para mamar la pinga gorda, larga y lubricada que destaca como un pequeño poste trigueño.

“No dejen de mamarla”, indica Willy, quien deja de grabar y mueve el trípode con la cámara a otro ángulo. “Tú a mis espaldas”, pide a Julián, quien tiene su verga al palo dentro de su ropa. “Acción, Enrique”.

De pronto, enrique, encarnando a Bill, entra y mira la mamada en grupo. Santi lo mira: “Para todos hay”, le sonríe.

Bill se quita la toalla y se arrodilla entre las piernas de Santi. Mama la verga. A continuación, se forma sobre el sofá un trenecito encabezado por Flavio, seguido de Marcano, seguido de Bill y santi a la retaguardia. Todos están inclinados haciendo un beso negro al compañero adelante.

Sin perder la posición, luego todos se meten el pene al ano del compañero adelante, excepto Flavio quien solo se pajea y excepto Santi cuyo hermoso y redondo culo queda libre a la fantasía; sin embargo, él y Marcano tendrán que hacer el baile pélvico para estimular el culo y la verga de Bill y el culo de Flavio.

Corte a un contraplano: Miguel o Mike baja las escaleras, mira la orgía, y sin esperar que le digan nada, se saca la toalla. La cámara muestra su pinga en proceso de erección estimulada con su mano.

Nuevo corte y nueva escena: Bill se sienta sobre el sofá y Flavio se sienta sobre su pinga, metiéndosela por el ano. Flavio cabalga un poco. Entonces llega Alejo y, aprovechando la lubricación natural de su pene, también se lo clava por el mismo agujero. Por fin, una doble penetración en pantalla.

Al costado, Mike llega y se arrodilla apoyándose en el asiento del ssofá. Marcano va por detrás y le hace un beso negro. Por precaución, Willy ha dado otra cámara a Julián para que grabe ese otro ángulo. El nadador lo hace muy a pesar de su excitación.

Al poco rato, Marcano mete sus 21 centímetros gruesos al culo de Mike.

La orgía continúa por media hora más.

En la última toma, Flavio se acuesta sobre la alfombra  a los pies del sofá. Mike y Santi se arrodillan a su derecha, Bill y Marcano lo hacen a su izquierda. Todos se masturban.

“las voy a dar”, avisa Mike; es el primero en eyacular. Su ssemen cae sobre el pecho de Flavio.

“Me vengo”, avisa enrique; es el segundo. Su leche cae sobre el otro pectoral y parte del abdomen de Flavio.

Quedan Santi y Marcano. ¿Quién será el primero en correrse? Contra todo pronóstico, ambos lo hacen casi en simultáneo.

“Las voy a dar”, gruñe Santi.

“Voy a acabar”, reacciona Marcano.

Finalmente, Flavio se ppajea y su semen se une al de sus otros cuatro compañeros creando una capa blanquecina sobre su blanca y bien labrada piel.

Como acto final, Flavio se unta las cinco leches sobre su cuerpo como si fuera jabón. Toma un poco con su dedo, lo prueba. Sonríe pícaramente a la cámara.

“¡Corten!”, avisa Willy tras un instante.

Cerca suyo, Julián tiene toda la ropa interior húmeda. También se ha vaciado.

Y para terminar,un video porno gay. 

miércoles, 20 de julio de 2022

¿entonces por qué Frota su boca con otro hombre?

Éste podría ser uno de los ejemplos perfectos de qué pasa cuando eres famoso, te catalogas como heterosexual, pero comienzas a trabajar para el público gay y te vuelves popular en medio de él hasta que tus propios conflictos personales terminan dderrumbando tu imagen pública no por quien eres realmente sino por quien crees que el resto cree que tú crees que cree. Así de enredado.

 


El brasileño Alexandre Frota (Río de Janeiro, 14 de octubre de 1963), también conocido como el Pitbull o el Bad Boy (Chico Malo), ahora es el diputado federal Alexandre Frota, investido con ese cargo desde 2019. De ser un luchador profesional a modelo recurrente de G Magazine, el musculoso inició una carrera no tan fugaz en el porno hetero que incluyó una participación muy criticada en un video porno gay.


En el rodaje, Frota debía besar a otro actor en la boca y agarrarle bien el culo mientras ambos están desnudos; pero lo que pasó en escena fue que el Bad Boy apenas si posó sus labios sobre su compañero y prácticamente le acarició una de las nalgas. No pasó nada más. Su delgada piroca de tamaño promedio no se paró, menos entró a ser mamada por boca alguna, ni qué decir que se introdujo dentro de un ano goloso hasta botar toda su leitinhna. Los gays que vieron el video lo consideran una pérdida de tiempo. Corte a la siguiente escena donde sí se ve penetración y eyaculación pero por otros actores.

Alexandre Frota en la Casa dos Artistas.

Pero en sus videos hétero, Frota no se guarda nada: lame vulvas, deja que le chupen su pica, fode muito gostoso (cacha bien arrecho) a la actriz y le deja su semen encima como símbolo de conquista. “evidentemente lo hizo por dinero”, nos comenta un seguidor de Hunks of Piura radicado en Londonia, estado de Paraná.

A pesar de esto, lo que la comunidad gay brasileña esperaba era que o deputado federal si no iba a abogar por los derechos de esta comunidad, como un acto de respeto a los tiempos en que posó pelado y cubierto de mostaza y hasta calzando tacos de mujer en una cocina, al menos no votara contra iniciativas que les recortan derechos. Pero no solo hizo eso. Frota incluso se declaró… homofóbico. Y eso que ha sido parte de la Comisión de derechos Humanos y Minorías de la Cámara de Diputados del Brasil.

Nadie sabe qué pasará con Frota cuando su culo deje la curul que actualmente ocupa. Quizás regrese a la lucha libre, quizás regrese al fútbol americano que lo había atraído hace poco, quizás vuelva a alguna novela, o quizás termine posando desnudo o regresando a las porno… pero, ¿atraer nuevamente al público gay brasileño? Está por verse.

Encuentra más sobre político gay culturista gay y actor gay. 

domingo, 26 de junio de 2022

ASS (34): ¿Cuántas veces Alejo dio el culo, realmente?

Ser pasivo no significa que dejes de hacer un buen beso negro.


 

Ese sábado de mañana en San Sebastián, Pedro está descalzo y subido sobre una cama sin tender colocando un letrero de bienvenida en el cuarto vacío de la casa parroquial, mientras el Padre Alberto le mira las firmes nalgas desde atrás. El sacerdote no resiste la tentación de sobarse la bragueta, cuando se escucha llegar una moto.

“¿¿Qué tal se ve, Padre?”

“Delicioso como siempre, querido Pedro”.

“Me refiero al letrero, no a mi trasero”.

“Igual yo. Tú tienes mejor gusto para el diseño de interiores y… tu culo está delicioso”.

En ese momento entra Paco cargando una gran bolsa, y detrás de él, el musculoso Alejo; ambos visten polos manga cero, shorts y zapatillas. Justo suena un celular y Pedro saca el suyo; lo contesta. Paco entrega la bolsa al Padre.

“Compré dos juegos de sábanas, por si acaso, y una colcha. Hacen juego con el color del cuarto”.

“Gracias, Paquito. Perfecto. Que Pedro termine de hablar para hacer la cama”.

Alejo hace una seña al cura y lo llama fuera del cuarto. Pedro cuelga y paco le muestra  la bolsa.

“Excelente”, dice el muchacho mientras la abre y saca las telas. “El color está lindo”.

“Gracias. Qué bueno te haya gustado”. Paco carraspea un poco: “Pedro, sobre el tema de Edú…”

“Ya olvídalo. Tú no tienes culpa alguna. Los dos querían tener sexo, son adultos, son libres. Como te dije, solo no la hagas más larga”.

“Claro. Lo único largo debe ser su pene”, ríe Paco. “Y a todo esto, ¿dónde está?”

El Padre entra nuevamente:

“¿Necesitamos algún otro encargo? Alejo usará la moto, así que aprovechemos”.

“No, ya terminé”, informa Pedro mostrando la cama tendida. “Tengo que ir urgente a la parcela”.

Alejo ingresa también: “Puedo jalarte si deseas”.

Pedro sonríe y sale despidiéndose de Paco y el Padre.

“Ha quedado lindo elcuarto para el novicio… ¿cómo se llama?”

“Ni idea, Paquito. Solo sé que desde mañana a mediodía debo portarme como un cura decente”.

“Pero usted es un cura decente, Padre. Es como… un super cura”.

“¿Como Superman?”, sonríe Alberto flexionando sus brazos bien formados.

“¿Vio? Hasta tiene el cuerpo de Superman”.

“¿Tú crees? ¿Acaso me has visto desnudo alguna vez?”

“No, Padre, pero… ¿es malo si lo veo… desnudo?”

Alberto sonríe, cierra la puerta con seguro, se pone frente a Paco y se quita toda la ropa. Paco suda ffrío viendo los músculos del sacerdote, sin saber dónde posar su vista: si en ese torso de escultura, esas piernas de futbolista, o esa pinga que cuelga sobre unos generosos huevos. ¿Podría ser sobre la sonrisa pendeja del cura quien se le aproxima, lo abraza, lo mira fijamente a los ojos y le da un beso profundo?

El Padre quita el polo y el short a Paco. Debajo viste un suspensor. El cura gira al laico y le comienza a sobar la estrecha espalda y las lampiñas y firmes-pero-sexys nalgas. Poco después, lo pone de cuatro patas sobre la cama para abrirle el culo y comenzarlo a sopear. Paco surca entre la excitación y la incredulidad. De inmediato, Alberto le quita el suspensor.

A continuación, con el cura acostado sobre la cobija, ambos practican un 69. El Padre sigue chupándole el ano y masturbando suavemente la pinga de 14 centímetros mientras Paco chupa la vergota de 18 centímetros que no deja de manar líquido preseminal. También alterna succionando cada testículo e incursiona un poco más abajo hasta que su lengua estimula el velludo hoyo anal.

Lo siguiente será cachar a Paco en posición de perrito. La pinga de Alberto entra y sale de ese glorioso culo. El pasivo goza como loco. El activo ni se diga. Como broche final, la posición favorita de ambos: un piernas al hombro mezclado con un misionero, lo que da oportunidad a que ambos se besen en la boca y se acaricien por donde la mano alcance, y la mano de Alberto travesea sin cesar el pene de su amante.

“Las voy a dar, Padre”.

“Acabemos juntos. ¿Dónde quieres mi leche?”

“Dentro de mi ano, Padre. Hágame suyo”.

Paco se comienza a agitar, jadea y se queja más profundo. Alberto aumenta la velocidad de su bombeo. El semen de Paco comienza a dispararse sin control sobre su vientre y su pecho. Alberto sigue cimbrándose más fuerte excitándose con el rostro de su feligrés que combina dolor y placer hasta que eyacula en las entrañas del muchacho. El cura saca su pinga aún dura y se acuesta encima. Los dos varones se besan de nuevo en la boca.

Fuera de la ciudad, pero no tan lejos, Pedro y alejo llegan a la parcela. Aunque su jean pareció disimularlo bien, durante todo el camino el primero ha pegado su bulto erecto contra las dos firmes y grandes nalgas del conductor. Ambos entran. Juan los ve llegar juntos y se sorprende. Pedro le paga la semana, como su padre se lo encargó por teléfono.

“Te jalo a Artesanos, Juan”, ofrece Alejo.

“Primero me  baño”.

Mientras Juan se asea, Alejo y Pedro lo esperan recostados en la cama del cuarto principal.

“Quisiera cachar aquí contigo pero tengo que guardar leche pa’ más tarde”.

“¿El Padre sabe que están haciendo esa pela porno?”

“Tranquilo, Pedrito. No cagaremos al Padre”.

Alejo toma la mano de Pedro y se la mete dentro del short haciéndolo acariciar su bulto aprisionado por un bóxer.

“Se supone que no quieres cachar conmigo, Ale”.

“Pero me la puedes chupar al toque mientras Juan se baña”.

Alejo se saca el pene semierecto y se lo comienza a magrear. Pedro lo duda pero… ¿cuántas veces se puede disfrutar ese pene de 18 centímetros? Pedro se incorpora un poco y lleva su boca hasta el falo aún blando de su amigo y comienza a succionarlo. No pasa mucho tiempo en que ya lo pone duro, lubricado y muy húmedo debido a la saliva.

En lo mejor de la mamada, Alejo mira hacia la puerta y descubre que Juan está allí desnudo y sobándose su pija de 17 centímetros, ya erecta. Alejo sonríe, le hace una seña y Juan se acerca a la cama, deja la toalla a un lado, se aproxima a Pedro y comienza a sacarle el pantalón.

Alejo y Pedro se quedan por fin desnudos. Eso facilita a Juan separar las nalgas del segundo y disfrutar mamándole el culo mientras éste  ha comenzado a lamer las bolas a Alejo. Juzgando que ese ano ya está dilatado, Juan se incorpora y comienza a introducir su falo muy despacio.

Aprovechando que Pedro continúa estimulando sus bolas, Alejo se deja llevar y levanta sus musculosas piernas con cuidado. Pedro parece entender el mensaje y comienza a bajar por el perineo hasta topar con su lengua el ano de su amigo. La sensación que el musculoso experimenta le relaja el pene pero le genera una increíble excitación desde su gran culo. Juan, al ver la escena, se arrecha demasiado y termina preñando el ano de Pedro.

Una hora después, a las 11, Alejo y Juan están a punto de llegar a Artesanos.

“Pensé que te habías vuelto solo activo”.

“Si te refieres a lo que pasó esa vez…”

“No, alejo, le diste el culo a Pedro”.

“Solo me chupó el culo… ni loco me la dejo meter otra…”

Alejo calla. Juan tampoco insiste, aunque su pene se puso duro de nuevo. La motocicleta está a punto de llegar a su destino.

        Y para finalizar,te dejamos un video porno gay. 

domingo, 19 de junio de 2022

ASS (33): Un trío gay matutino puede cambiarlo todo

El culo de Flavio tiene poder, incluso poder político.

 


A las 6 de la mañana, Flavio ssale del edificio donde vive, vistiendo una malla de una sola pieza azul eléctrica, que se sujeta a sus bien formados trapecios y ssolo le tapan las tres cuartas partes del muslo. El resto de su anatomía, aunque esté cubierta por la tela alicrada, no deja nada a la imaginación, en especial sus pectorales, su espalda, su cintura delgadísima y plana, su enorme culo, su paquete, sus bien formadas piernas.

La poca gente que está despierta y en la calle a esa hora del sábado se lo queda mirando. A Flavio le llega a la punta del huevo. Sabe de más que Piura es una ciudad hipócritamente conservadora, que se escandaliza en público pero goza todo el kamasutra en privado. Aún así, la ruta del muchacho es discreta, recorriendo Miraflores, escuchando los trinos de las aves, los ruidos de la ciudad, buscando calentarse en el aire frío del amanecer.

Dobla a la avenida que va a dar al Cuarto Puente y trota sostenido y firme, tan firme que sus grandes nalgas e hinchadas piernas vibran a cada impacto de su pie con el concreto. Al pasar por la segunda cuadra, de una mototaxi que se estaciona baja Eliezer junto a otra persona alta como él pero menos fornida. Ambos se quedan viendo al atleta alejarse.

“Un culazo justo como me lo recomendó el doctor”, dice en voz baja.

“Y culazo pituco por lo visto”.

Ambos ingresan a una casa a mitad de esa cuadra.

“Tremendo susto el que me diste en el bus con ese maricón”.

“Eres bien huevón: ¿a quién se le ocurre dejarse mamar la pinga sabiendo que te pueden ver?”

“Ya empezó el capitán… ¿ya se te olvidó cuando metíamos huevo?”

“Pero nosotros cachábamos caleta, eli; más bien, dime cómo puedo ayudarte”.

“Cáchate de nuevo a Pelu, y a cambio te prometo más ganancias que putas pérdidas”.

“No me digas que el culo de Pelu sigue en servicio activo”.

“Sí, solo que ahora se come pingas de alto rango…”

El otro hombre mira fijamente a Eliezer:

“Acepto siempre que no me metas el dedo al culo… y que mi hijo sea parte de los beneficiados”.

“Nada de eso, capi… será mejor que cachar con los calichines del FC”.

Veinte minutos después, ambos salen de la casa y caminan en dirección al Cuarto Puente.

“Gracias, capi, y lo otro ya sabes que se arregla metiéndole verga”.

“Si lo haces, hasta les doy el culo a ti y a Pelu”.

Llegan a un cafetín pero lo hayan cerrado.

“Hijo de puta… tendremos que ir por la irazola. Conozco otro lugar”.

Al doblar la esquina casi chocan con Flavio quien viene trotando en sentido contrario. Los tres se asustan primero, se maravillan luego.

“Perdonen, no los vi llegar”, se excusa el muchacho.

“Descuida… fue mi culo, digo, mi culpa”.

Flavio sonríe ante el lapsus linguae, y nota que el otro hombre le mira fijamente las caderas y las piernas. En diez minutos, los tres ingresan al minidepartamento del joven. Eliezer y su acompañante agradecen y se sientan.

“Ya decía de dónde tu cara y tu cuerpo me eran familiares”, comenta el primero.

“¿Cara, cuerpo y culo?”, ssonríe Flavio mientras pone una sartén en la cocina y enciende la cafetera. “Hay huevos en la refri, y tengo tostadas en la alacena; sírvanse mientras me ducho”.

Flavio entra a su cuarto, se sienta en la cama y se saca las zapatillas y las medias, las que lanza con precisión al cesto de ropa sucia. Se pone de pie y se saca la malla de licra; queda completamente desnudo. De pronto nota que alguien también desnudo entra por la puerta, la que deliberadamente dejó abierta.

“No te entendí a qué huevos te referías”, sonríe Eliezer. “¿A lo mejor éstos?”, pregunta fingiendo inocencia y sacudiéndose los testículos.

“Sí, tus enormes huevos”, sonríe Flavio muy seductor. “Apuesto que son más nutritivos”.

En ese momento, el otro hombre entra completamente desnudo también. En un par de minutos, los dos invitados están apiñados con el anfitrión en su ducha untándole el jabón líquido. Recorren todo su cuerpo perfecto, en especial ese generoso culo. Flavio, aprovechándose flanqueado, agarra las pingas de ambos y las comienza a masturbar.

Una vez que ambos penes están duros, gira, se arrodilla sobre el piso de mayólica y los chupa alternadamente. Minutos después, los tres comparten la cama. Mientras Eliezer ofrece su pija para que se la chupe Flavio, el otro hombre le clava sus 18 centímetros por ese ano suave y cálido. Hay gemidos, hay jadeos, hay arrechura.

Luego Eliezer mete su pinga a Flavio mientras éste se la chupa al otro hombre. Aquí la cosa se ha puesto un poco más complicada para el pasivo porque el grosor de ese pene largo y moreno desafía la elasticidad de cualquier recto, incluso del experimentado mancebo. El otro hombre no aguanta mas y dispara todo su semen en la boca del atleta matutino. Tras suspirar, se echa en uno de los lados de la cama.

Los siguientes veinte minutos serán solo de Eliezer y Flavio. El primero acostado boca arriba, el segundo cabalgándolo sin descanso. Incluso Eliezer se anima a tomar el pene de Flavio y comenzarlo a masturbar hasta conseguir que crezca a sus 15 centímetros, el glande más hinchado que el resto del tronco; los testículos golpeando el vello púbico.

Luego Eliezer se sienta en el filo de la cama y Flavio se sienta sobre él. Con la enorme pija dentro de su culo, continúa cabalgando. La plasticidad de este pasivo es sorprendente, piensa el activo. Finalmente, Flavio da una última mamada profunda al órgano sexual de Eliezer y le extrae todo el semen, una gran cantidad dicho sea de paso, y se la traga. Los dos se acuestan junto al primer hombre, de tal manera que el anfitrión queda al medio.

“Leche de negro y leche de cholo”, celebra Eliezer.

“el que no tiene de inga, tiene de mandinga, y sabe disfrutar una buena pinga… o un buen par de pingas”, ríe Flavio.

“¿Y como cuánntas te habrás comido?”, le consulta el otro hombre.

“No muchas como parece, pero las que me comí pagaron bien y quedaron muy satisfechas”.

“Ah… eres… cómo decir…”

“Escort, modelo de desnudo artístico, desnudo pornográfico, stripper, gogo, y ahora estoy grabando una película porno”.

Eliezer reacciona: “O sea que este trío…”

“Tranquilo, moreno. Esto es cortesía de la casa; es más: yo estoy dispuesto a cachar contigo todas las veces que quieras… y con tu amigo también”.

“¿Por nada?”, se serena Eliezer.

“Al contrario. Si haces que tu jefe no se meta con mis negocios… yo te prometo que todos ustedes llegan a la regional… y tendrán rico sexo gay”.

Casi a un cuarto para las 9 de la mañana, Eliezer y su acompañante salen del edificio.

“Eli, prácticamente le has dado el culo a ese chibolo”.

“Tranquilo, capi: ni le di el culo ni me dio su pinga… todo está bajo control”.

“Ya te dije, eliezer: no me metas en líos y garantiza lo de mi hijo”.

“Lo de tu hijo es un hecho; por lo demás, ¿cuándo te he cagado la vida, querido Julio?”

            Para finalizar,mira un video porno gay aquí.