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miércoles, 5 de abril de 2023

Miguel Rosas: “Hay aún la creencia de que el desnudo masculino es obsceno”

Conozcamos algo más del pintor y artista plástico peruano que nos desafía a quitarnos la ropa para crear arte.

 


Que “el cuerpo desnudo de un hombre es bello” no es novedad y aquí te lo hemos mostrado, entre otras perlas. Pero que un artista plástico peruano se haya atrevido a plasmarlo y mostrarlo en público, eso sí se llama tener los huevos bien puestos.

 

Y no estamos hablando de chicos en pelotas sacados de su imaginación. Miguel Rosas (Lima, 19 de enero de 1992) dibuja y pinta a varones que se desnudan frente a él en su taller, y los va plasmando rasgo a rasgo, músculo a músculo, centímetro a centímetro… incluso el pene o los testículos.

 

Quizás conozcas su historia: Miguel Rosas dibujó desde niño pero tuvo que someterse a la exigencia de estudiar una carrera que pagara sus cuentas. eligió Economía. Pero un accidente que lo dejó impedido de caminar por unos meses lo enfocó en el dibujo y la pintura, y eso le sirvió como terapia.

 



Arte por Miguel Rosas. Sigue leyendo para ver más.

 

El caso es que Miguel dibujaba lo que todo el mundo dibuja; ya sabes, paisajes, costumbres, objetos inertes. Entonces, un día rompió la frontera y trazó chicos desnudos. Y no solo los trazó; hizo que éstos se quitaran toda la ropa frente a él para inmortalizarlos. Y no solo hizo que se desnudaran; los expuso a quien quiera verlos.

 

Este artista plástico y pintor limeño  nos concedió valiosos minutos de su tiempo para conversar algo más sobre su arte y lo que hay dentro del proceso creativo.

 

¿Cómo lograste mantenerte firme en tu decisión de dibujar y pintar cuerpos masculinos?

Al comienzo era algo que quería experimentar en el arte. ya había hecho otros temas en pintura pero quería pintar desnudo masculino y luego continué por la fascinación que tengo a la hora de hacer mis obras. Es una experiencia que disfruto dibujando las líneas y poniendo el color, consiguiendo plasmar la belleza masculina.

 

¿Tuviste miedo en algún momento?

Si, al inicio pensé en que si pintaba cuerpos masculinos y sobretodo desnudos no podría publicarlo debido a que podría generar reacciones en contra ya que es más común en el arte ver el desnudo femenino. Pero fui superando esos miedos.

 

¿Cómo los superaste?

En el proceso de hacer las pinturas y conocer a los modelos que participaron fui dándome cuenta que lo que hacía era tan o mas maravilloso como el resto del arte y que debía continuar haciéndolo.

 



Arte por Miguel Rosas. Sigue leyendo para ver más.

 

¿Cómo calificarías esa primera sesión con tu primer modelo posando desnudo?

Fue buena. Para esa ocasión fue un amigo mío el que posó y me sentía muy cómodo. El resultado también me gustó mucho y pude aprender mucho de esa primera experiencia.

 

¿Fue fácil plantear el desnudo a tu amigo?

No mucho. Él ya había posado para mí pero con ropa. Tuve que convencerlo de posar desnudo para hacer dibujos y una pintura. La confianza que tenía conmigo fue lo que le animó al final.

 

En tu experiencia, ¿el hombre peruano se desnuda con facilidad para ser plasmado en un dibujo o una pintura?

No. Muchos prefieren posar aún con algo de ropa por miedo a mostrar sus partes íntimas a otra persona. Además hay todavía una creencia que el desnudo masculino es obsceno como para ser representado en el arte.

 

¿Por qué no es obsceno plasmar un desnudo masculino?

Porque el arte es libre y el desnudo masculino es parte de la naturaleza. La idea de que sea obsceno, o no, depende más de la cultura de las personas de una determinada parte del mundo.

 



Arte por Miguel Rosas. Sigue leyendo para ver más.

 

Pero persiste el temor de mostrarse sin ropa, en especial el pene, los testículos o las nalgas, ¿no?

Si. Hay una cultura conservadora y de pudor en mostrar los genitales.

 

Las culturas prehispánicas peruanas representaron penes erectos, incluso ahora hay una controversia sobre un huaco que semeja un pene erecto. A tu juicio, ¿es arte mostrar una erección?

Claro. El arte muestra todas las facetas de la vida de las personas. Si se puede representar una acción como el trabajo, comer, dormir, ¿por qué no también el sexo o una erección?

 

Entonces, ¿por qué tanto escándalo cuando un chico decide posar mostrando su pene erecto o incluso eyaculando?

Porque aparte de los artistas, el resto de las personas no tienen ese conocimiento artístico ya que no tienen mucho contacto con el arte. Y otra razón es porque este tipo de arte no es común, esto recién se está exponiendo al público.

 

y los hombres somos obras de arte por definición, ¿no?

Por supuesto; somos una obra de arte de la creación.

 






Miguel Rosas nos cedió algunas de sus obras que las redes sociales han censurado, y que aquí las podrás ver sin temor a que nos desaparezcan del ciberespacio.

 

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lunes, 27 de febrero de 2023

Lucas: Un ron por ese chibolo

Soy Lucas, vivo en Piura,  y tengo 38 años. Mi obsesión son los chibolos de 22 años, delgados pero formaditos. ¿Por qué?

 


Hace un tiempo yo chambeaba en Chiclayo. Un miércoles me encontré en un grupo de contactos gay a un chibolo de 20 años. Le mandé solicitud, me aceptó, chateamos buen rato, me cayó simpático, quedamos para vernos el sábado. Esa noche y las siguientes hasta el viernes, aluciné follando sin control con él en mi cama, inundando su ano con mi semen.

 

No había momento en que me quedara calato en la cama, pusiera dura mi verga de 15 centímetros y la frotara contra la almohada hasta que se me saliera la leche imaginando que perforaba su sabroso culito. Ni las duchas frías que tomaba me bajaban la calentura. ¡a la mierda! Cuánto esperma me hizo botar ese conchesumare.

 

Llegó el sábado. Como le dije que tenía sitio, organicé mi cuarto para que la cita fuese lo más placentera posible. Me fui bien animado a chambear.

 

A eso del mediodía, el huevón me pasó un mensaje: “No creo que la haga, causa… tengo un culo de trabajos de la universidad por entregar” ¡Carajo!, me dije. ¡Y qué iba hacerme esa noche? Porque si él tenía un culo de trabajos, yo no había dejado de alucinar cómo sería probar su culo mientras le hacía el amor. Ni modo. Me resigné. Algo haría. Quizás… pajearme como loco.

 

Salí de la chamba a eso de las seis y media de la tarde cuando otro mensaje me entró. Era el mismo chibolo. Yo estaba desganado, así que no le di bola. Pero el chico insistió. “Al diablo mis trabajos… ¿dónde nos vemos?” Puta madre. De solo pensarlo, se me fue el cansancio y hasta mi verga se puso dura bajo mi ropa. Y ya sentía el bóxer húmedo porque cuando se me para, lubrico como mierda.

 

Quedamos de vernos en el Paseo de las Musas. A pesar que yo había deseado ese momento, estaba medio nervioso. Me compré un roncito y me puse a tomar un poco como para darme valor. La huevada es que el chibolo no aparecía por ningún lado. Decidí acabarme la chata e irme a joder a otra parte.

 

Ya estaba tomando el último vaso cuando él apareció.

“Disculpa, brother”, me dijo todo humilde. “traté de zafarme, pero una vaina y otra…”

¿De qué vainas habla este huevón? Mejor estaba mi vaina, otra vez al palo, lubricando, especialmente con esa ropa entallada que le marcaba su físico, y ese pitillo que le destacaba su culito bien redondito y sus piernas gruesitas y firmes.

“Practico fútbol”, me contó cuando se sentó a conversar.

Compré otro ron y comenzamos a hablar. Le invité pero no quiso. Nos caímos en gracia. Cuando se acabó la segunda chata, llegó la duda:

“¿Dónde la seguimos?”, le dije, con la esperanza de que ya quisiera que cachemos.

“Vamos a la disco”, me propuso. No era precisamente lo que tenía en mente, primero porque ya le tenía hambre a ese culito y segundo porque no soy bueno bailando. Obvio, no le dije eso.

“OK… vamos”, le dije.

 

La pasamos bien en la disco. Como ya la había comenzado con ron, la seguí con ron. Quizás eso me dio valor para bailar. No sé ni cómo lo hice, o si hice el ridículo, pero el caso fue que también el chibolo aceptó tomar unos vasitos. Aprovechando la penumbra, me le acerqué y mi mano traviesa le acarició una nalga: estaba durita. Imagínense cuando nos tocó perrear, ahora era mi pinga la que se había puesto no durita al rozar su trasero… ¿estaba duraza!

“¿La seguimos en otro lado?”, le consulté.

“¿Dónde?”

 

En veinte minutos ya estábamos en mi cuarto. Apenas cerramos la puerta, nos besamos en la boca como locos. Qué rico sentir su lengua. Me imagino que le excitó mi aliento a ron. Comenzamos a quitarnos la ropa.

 

Ya calatos, nos abrazamos fuerte y dejamos que nuestras pingas duras se frotaran y rozaran. La suya también lubricaba un montón. Mientras nos besábamos, subimos a la cama.

 

Acaricié su culo de futbolista. Obviamente que así sin ropa era más redondito y firme que con ella. Aparte que esas nalgas lampiñas hacían que las caricias fuesen como pasar seda sobre porcelana.

 

Mis labios dejaron los suyos y comencé a besar suavemente su cuello con aroma de rico perfume varonil. ¿Bien!, dije yo. Él comenzó a gemir y jadear con tono de macho. ¿Bien, carajo!, dije yo. Los patas que se comportan como mujeres en la intimidad no me ponen nada.

 

Bajé a chuparle las tetillas. El chibolo se alocó más y acariciaba mi cabello. En realidad, me despeinaba. Seguí bajando. No tuve problema en chuparle su pene. No era largo o grueso, pero estaba ahí, levantado y duro como un gancho del que debía colgar toda mi boca caliente.

“Así, pata… la mamas bien rico”.

Succioné bien su pichula para ordeñarle un poco de precum y luego lo guardé en mi boca para buscar la suya e intercambiarlo junto a nuestras salivas mientras nos besábamos otra vez. Volví a bajar a seguirle chupando su rico pene.

 

Solito se fue acostando sobre mi cama. Abrió sus piernas para que le lama los testículos. ¿Requetebién!, dije yo. Solito levantó las piernas. Obviamente, ambos sabíamos qué queríamos.

 

Separé sus nalgas, saqué mi lengua, y, sin perder tiempo, fui a conquistar su anito cerradito. En mi excitación, quería penetrarlo solo con mi lengua. Él me agarró fuerte del cabello y quería que no deje de hacerle el beso negro. Miré un toque: ya estaba dilatándose. Decidí sopearlo más.

 

Me incorporé. Aprovechando mi saliva y mi líquido preseminal, le fui metiendo mi pene. El chibolo era tan estrecho que incluso para meterle la cabecita fue un poquito trabajoso. Así que me estiré, saqué el condón que había separado para esa noche especial, me lo puse, y luego saqué el lubricante y lo embadurné bien. Puse algo del gel en el ano de ese hermoso chico.

 

Empecé a empujarle mi pinga. Logró entrar todita poco a poco, pero, como era tan estrecho, me apretaba como mierda, y sentía que en cualquier momento ese ano iba a succionar mi falo arrancándolo de mi cuerpo. Comencé a mecerme. ¿Puta madre, por Dios! ¡qué hermosa sensación bombear ese agujero!

¡así,papito”, susurraba el chibolo. “Cáchame rico así”.

Ese pedido con voz de macho me calentó más, por lo tanto le di con todo y me moví como loco. El chibolo se quejaba medio rugiendo, como macho. Eso para mí era combustible. Le di más fuerte aún. Ambos estábamos fuera de nuestros seres entregándonos al sexo más rico que nunca antes nadie haya sentido.

 

Como me lo agarré piernas al hombro, mi pubis y mis bolas azotaban sus nalgas como un castigo placentero, que nunca desearía que acabe.

 

En un momento que tomé aliento para volverlo a cachar fuerte, él puso sus manos en mi pecho y me hizo entender que quería que me acostara. Lo hice. Ese hermoso nene se sentó sobre mi verga, se abrió bien sus nalgas y se dejó clavar por mi herramienta sexual. Comenzó a cabalgar como loco. Ahora era su hermoso culo de futbolista el que azotaba mi piel. Siguió gimiendo y jadeando. Por ratos se inclinaba y me besaba en la boca sin dejar de mover ese fabuloso trasero.

 

Estuvimos buen rato así hasta que…

“Ya las voy a dar”, le dije.

Él me sonrió.

“Quiero quitarme el condón y llenarte el culo con mi leche”, le dije.

Volvió a sonreír y me señaló su boca lo más pendejamente que puedas imaginar.

 

Cuando sentí que ya no iba a aguantar más, le dí unas nalgaditas y él se desconectó de mi pene, se arrodilló sobre mi cama y yo me puse de pie sobre ella. Me hice una paja que era capaz de arrancarme mi pinga y le di toda mi leche en su boca. Él no solo la saboreó; se la ttragó como quien traga el licor más rico del mundo.

 

Me incliné a besarlo en la boca nuevamente.

“La pasé de la puta madre”, le dije.

“Yo igual”, me respondió.

Para entonces, el efecto del ron se nos había pasado. Nos quedamos conversando un rato y cuando nos dimos cuenta, ya casi estaba amaneciendo.

 

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viernes, 3 de febrero de 2023

ASS (64): ¿Su dinero será tan limpio como su culo?

Enrique entrega primero un chequezote a José Luis, y luego ambos entregan sus nalgas a Eliezer y Salaverry.

 


“No puedo creer que finalmente lo hicieron”, reacciona Salaverry.

en la casa de campo que posee José Luis cerca de Piura están reunidos su asesor principal, Eliezer y Enrique, quien entrega un pequeño sobre al dueño de casa. José Luis lo abre y los ojos casi se le desorbitan. Mira a Salaverry y Eliezer:

“¿Y esto?”

“La historia porno gay del campeón latinoamericano de natación censurado por dopaje va a tener millones de vistas, así que el estudio se convenció de adelantar algunos pagos”.

“Pero esto es un culo”, comenta algo desconcertado, José Luis.

“Y es solo el inicio”, sella Enrique.

Salaverry carraspea:

“Va a perdonarme la pregunta, pero creo que en este punto debo hacerla: ¿el origen de ese dinero… es lícito?”

Enrique sonríe:

“Las drogas, las armas de fuego y el sexo son los negocios que mueven fortunas que escandalizan a Forbes, pero que nunca las consideran en sus conteos anuales”.

“Las drogas y las armas no tienen fuentes legales de financiamiento”, observa Salaverry. “No sé si el sexo también”.

“Casi nada tiene una fuente legal de financiamiento, pero tranquilícese: recuerde que mucha gente precompra contenido, y son millones de gays alrededor del mundo”.

Salaverry no sabe qué replicar.

“¿Y luego?”, interviene Eliezer.  “Cuando el video porno salga y la gente note que es en la Piscina Comunitaria, y lo conecte con los días que cerramos, quizás cuestionen a José Luis”.

”Todo está bajo control”, sonríe Enrique. “Mientras no se reprima a la comunidad gay o bi, será la misma comunidad la que proteja a José Luis, y vote por él”.

Eliezer y Salaverry se miran algo escépticos, pero el cheque de cinco dígitos –cuatro ceros—parece tranquilizarlos por ahora.

“Celebremos, ¿no?”, anima José Luis, quien se levanta, se acerca a enrique, lo abraza y le da un beso en la boca; le hace una seña para que lo siga.

Cuando ambos se ponen en camino, Salaverry mira a Eliezer quien le contesta con una sonrisa, un guiño de ojo y la misma seña para seguir a los dos primeros amantes.

Ya en el cuarto de José Luis, los cuatro varones se desnudan por completo. Se arrodillan en el centro de la cama haciendo una cruz con sus piernas. Se abrazan, se acarician las espaldas y los culos, se besan en la boca. Sus cuatro penes comienzan a ponerse duros, y aunque no son iguales en tamaño, se hacen contacto. Los de enrique y de Salaverry brotan mucho líquido preseminal.

“Hagamos ronda”, propone el mexicano.

Enrique besa el cuello a Salaverry, éste hace lo mismo con el de José Luis, éste con el de Eliezer y finalmente este último con el de Enrique. Así se cierra todo el circuito.

A continuación, enrique  y José Luis se ponen en cuatro patas abriendo bien las nalgas. Salaverry lame el ano a su jefe, José Luis;Eliezer vuelve a disfrutar del trasero azteca de Enrique. Los dos beneficiarios del beso negro juntan sus labios y sus lenguas.

Cuando los anos de esos dos hombres están dilatados, Salaverry unta con su líquido preseminal el agujero de José Luis, mientras Eliezer se coloca un condón y le unta mucho lubricante; lo coloca y comienza a empujar. Salaverry también se protege con un condón y comienza a meter sus 18 centímetros gruesos y venudos dentro del culo de su jefe.

En un par de minutos, el sexo anal comienza a calentar motores. Bombeos lentos que poco a poco se irán incrementando hasta el clásico chasquido de las caderas contra las nalgas de los pasivos, quienes ahora gimen y jadean como condenados.

Salaverry disfruta viendo cómo su pinga entra y sale del culo de José Luis; eliezer se solaza viendo el gesto del otro asesor, casi no toma atención de cómo sodomiza a Enrique. Entonces, Salaverry forma en su rostro ese rictus característico de que la eyaculación está cerca:

“Las voy a dar, mierda”, avisa.

Salaverry ruge: es evidente que ya llegó al orgasmo. Eliezer lo comprueba porque deja de moverse, saca su pene con el condón manchado de blanco, signo inequívoco que ya expulsó su semen. Recupera el aliento y se relaja.

José Luis se levanta:

“Luces intelectual y todo eso, pero a la hora de cachar, eres arrechísimo”, le dice.

Salaverry solo sonríe mientras se seca una gotita de sudor que cae por su frente, y se soba su pene semi-flácido.

Eliezer tiene para rato aún, pero sabe que el culo de Enrique es aguantador.

José Luis hace otra seña a Salaverry. Ambos se van a la ducha.

Ya dentro, bajo el agua, el dueño de casa acaricia el velludo cuerpo de su asesor mientras le unta el jabón.

“Me encanta cómo me cachas… ¿por qué preguntaste a Enrique si su dinero es limpio?”

“Me gusta  tu culo porque sigue bien firme, pelu; pero… ¿acaso no viste la cantidad de ceros que tenía ese cheque? Encima, son dólares. ¿Cómo vamos a justificar eso ante la Onpe?”

José Luis da un beso en la boca a salaverry, a la vez que le acaricia la pinga y las bolas:

“Lo pitufeamos como hacen todos… Para eso contraté al hijo del Capi. Enrique tiene a sus chicos. Ya he pensado en eso”.

“¿en serio no te preocupa que pueda ser plata de narcos? Es cuerpón, vergón, hermoso culo, se nota que aguanta bien la pinga; pero también es mexicano, joven, con plata suficiente para comprarse de un sopapo una casa en Los ejidos. ¿en serio crees que la pornografía gay dé tanto?”

“Si fuera narco, alguno de nuestros amigos policías nos hubiera dicho algo, en especial esos que les gusta meter pinga y que les metan bien la pinga”.

“¿Y si quizás no nos dicen nada porque… también te están investigando? Recuerda que fui policía, trabajé en Inteligencia. Si debemos dejar que nos metan un dildo por el culo con tal de conseguir información valiosa, nos abrimos de nalgas”.

José Luis mira a Salaverry con cierta perplejidad mientras le sigue acariciando el pene y los testículos, tanto, que otra vez hay una erección.

Afuera, Eliezer sigue cachando con intensidad el culo de Enrique.

Y para terminar, te dejamos con una porno gay | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 

domingo, 11 de diciembre de 2022

ASS (56): A pro hot swimmer

Julián sorprende durante su primer día como actor porno gay.


“hello – This is Julian. I’m a pro swimmer who won international titles. But trusting in wrong people put me in trouble. I have no title anymore, but I have all what I learned of swimming. So, I’m gonna meet some buddies to know how they swim, teach ’em how to improve, and make something hot… and you’re invited too.”

Julián se queda sonriendo a la cámara mientras ha terminado de hacer una especie de strip-tease que comenzó con un abrigador calentador de dos piezas, casaca y pantaloneta, y ahora lo deja en una tanga de baño turquesa que hace lindo juego con el blanco de su bien esculpida piel.

“y… corten”, dice Willy. “Vamos a las tomas en el podio”.

Él y Julián van hasta la marca mientras en un lado cerca de la piscina olímpica, enrique y Flavio, cubierto con una bata de baño,  miran la escena.

“No entiendo por qué este video va a ser en inglés cuando los otros chicos apenas hablan castellano”.

“Ay, carnal”, sonríe Enrique. “Son exigencias de Los ángeles”. ¿estás listo para tus tomas?”

“Sí”, asiente Flavio. “Todo tiene que parecer como una de esas series documentales del cable, ¿estoy en lo cierto?”

“Solo que al final, él te cogerá ese culote y te lo va a preñar con sus mecos”.

“Agradece que sé tu dialecto mexicano”, sonríe Flavio.

Mientras tanto, Julián se ha nadado un largo completo enseñando el estilo mariposa y ahora se dispone a mostrar cómo se hace el estilo espalda. El agua sobre su piel le define cada músculo. Willy lo sigue desde un lado de la piscina con la cámara cargada sobre un estabilizador, el nuevo juguete comprado para producir porno gay.

“¿y lo del estanozolol?”, pregunta Flavio en voz baja.

Enrique hace un gesto en el rostro que puede interpretarse como que no importa o como que no es relevante. Flavio voltea a ver a la piscina y se sorprende de ver que Julián ya está haciendo el largo de espalda, pero de regreso.

“Ese conchasumadre es un torpedo en el agua”, murmura.

Cuando Julián ha terminado de demostrar los tres estilos, va a una esquina de la piscina  donde hay una banca protegida por dos tabiques de madera en ambos lados; la cámara lo sigue. Se sienta y toma una toalla mientras se saca el gorro y se sacude el cabello, además de sacarse los lentes subacuáticos. Se sienta sobre la banca.

“After that, I got a little tired… and wet.”

Julián se saca lentamente la tanga, le escurre el agua y la deja a un lado. Así, desnudo, mira seductoramente a la cámara.

“And now, I’m becoming hot.”

Julián comienza a masajearse el pene y los testículos: la erección se da en cuestión de segundos. Su miembro tiene unos 16 centímetros más o menos; es cabezón, venudo. Se masturba un rato mientras jadea y lo disfruta.

Willy no escatima encuadres de la cara arrecha, el sexo crecido, y, como el nadador ha levantado una pierna y la ha apoyado sobre la banca, por ratos puede ver el ano cerradito y rosado.

Julián jadea cada vez más fuerte y comienza a gemir, hasta que su cara revela que llega al éxtasis:

“I’m cumming. Oh, shit. I’m cumming now!”

Ráfagas de su semen se comienzan a disparar salpicando de blanco su vientre como tabla de lavar. Cuando termina de  eyacular, soba su aún duro pene contra su abdomen y pubis totalmente depilados.

“I need a shower.”

Julián sonríe a la cámara. Su rostro agradable convierte una escena tensa en una secuencia realmente cachonda. Willy deja de grabar:

“y… corten. Vamos a la ducha”.

La indicación es el aviso que Flavio espera para iniciar su secuencia. En ese momento, vibra el celular de Enrique; mira la pantalla, responde:

“Claro, carnal. Ahora voy a abrirte”.

Dentro del vestidor, mientras Julián se ducha, llega Flavio ya listo con su tanga roja:

“Good morning, coach. I’m ready for my class.”

“Oh, how are you doing, Flavio?”

“Very well. Beautiful body, you have.”

“So do you… Let’s go to the class!”

Y todo queda registrado por la cámara.

Tras grabar la presentación de Flavio, él y Julián escenifican una clase privada de natación. En un lado de la piscina enrique supervisa todo; a su lado, Alejo aún está vestido con su ropa de calle: polo, jean ceñido, zapatillas.

“Sí lo vi de pasada en el consultorio. ¡él es el que salió en las noticias?”

“él mismo, pero eso aquí no se comenta.

“Oye, Enrique… yo quería preguntarte algo… ¿qué pasaría si yo…. Si yo… también la hago de pasivo?”

Enrique voltea a ver a Alejo sin ocultar sorpresa.

En la piscina, la fingida clase de Julián a Flavio ha terminado, y el primero se ha lanzado al agua para felicitarlo. Nadan hasta la parte poco profunda, cerca de los podios, y en una esquina comienzan a abrazarse:

“you really did it good, Flavio.”

“you’re the best and most handsome coach.”

Julián y Flavio comienzan a besarse y acariciarse con la mitad de sus cuerpos fuera del agua. Los dos se quitan las tangas, y así desnudos continúan el juego sexual previo.

Julián sube un poco por la escalerilla en uno de los costados y se sienta en uno de los pasos:

“Now, suck my cock.”

Flavio comienza a chuparle el pene, el que se pone duro de forma casi inmediata.

Alejo decide entrar al vestidor. Se desnuda por completo y abre el casillero que le indicaron: encuentra una bata, sandalias y la tanga de baño que debe usar, de color blanco. Se sonríe.

Cuando sale del vestidor y se asoma por un costado de la piscina, Alejo nota que ahora Flavio está apoyado en el borde con las piernas abiertas dentro del agua; Julián  aprovecha para practicarle un beso negro. Sabe que el siguiente paso es el sexo anal; pero, ¿dónde lo harán considerando que el espacio es demasiado abierto?

La respuesta no tarda en llegar: sobre una toalla al borde de la piscina, Flavio se pone en cuatro y Julián, quien en el entretiempo ya se ha untado su pene con lubricante, lo mete y saca del ano del experimentado modelo y actor porno.

“Oh, coach, fuck me. Fuck that hot ass, coach.”

“yeah. I’m fucking your tight ass, bro.”

Aunque, desde la respetable distancia que ocupa para evitar aparecer en el encuadre, a Alejo le sorprende ver que Julián, para ser un completo novato en el porno, y más aún el porno gay, tiene un dominio escénico bárbaro. Se mueve rápido y sensual, su cara demuestra que se está gozando el sexo, su cuerpo atlético brilla de manera divina.

“you like my dick, Flavio?”

“yeah, coach. I love your hard dick in my ass.”

La imagen de Santos viene a la cabeza de Alejo, y por un momento cree que sería el compañero de escena sexual perfecto para Julián.

“Oh, God. What a tasty ass you have, bro.”

El nadador está llegando al orgasmo por segunda vez en menos de una hora:

“I’m Cumming. Shit. I’m Cumming!”

“Breed my ass, coach!”

Julián al fin eyacula dando un par de sordos jadeos. Se deja de mover progresivamente, saca su pene aún duro. Flavio trata de dilatar su contraído ano para convencer a la cámara que dentro de su recto está el semen caliente de su ‘entrenador’.

Entonces Alejo se voltea pues siente que alguien más está mirando la escena. No es enrique. En una esquina tras una puerta, descubre a a un extraño, quizás un empleado municipal, que parece haber visto todo. Cuando éste se da cuenta que Alejo ya lo descubrió, se asusta, y mucho más cuando el actor y modelo porno le mira la entrepierna: por la cremallera se asoma un pene largo y moreno. Evidentemente, el empleado municipal se ha estado pajeando .

    Y para terminar, tedejamos con una #porno gay.



sábado, 10 de septiembre de 2022

ASS (45): La declaración

Miguel y Alejo vuelven a cachar invirtiendo sus roles usuales, pero algo sale inesperado y sorpresivo.



Miguel está desnudo, acostado en la cama dentro del dormitorio que hay en el AS de San Sebastián, revisando su celular. Es raro verlo sin los vellos que le cubren todo el cuerpo, luego de la depilación a la que se sometió para participar en el video porno. Se echa un gel con base de sábila para que no pique ni irrite. En esso,Alejo entra también desnudo y secándose. Se acuesta al lado.

“¿Así que ahora lo tendrán controladito a Beto?”

“la verdad no lo sé porque ese pendejo es experto en robarte un chocolate de tu propia mano”.

“¿Y así es cura?”

“Ay, huevón; los curas son unos pendejos de mierda”.

Alejo sonríe, gira y se acuesta encima de Miguel. Le da un beso en la boca. Miguel le corresponde.

“Pensé que estabas templado de Pedro”.

“Me gusta Pedro, pero ya veo que su caso está jodido con eso de que su viejo lo mandó a Piura”.

“Aunque creo que Enrique lo va a tener a cargo, según entendí a Flavio”.

“Con mayor razón… mejor cachemos tú y yo un rato”.

Alejo y Miguel se besan de nuevo.

“Tengo el ano algo irritado: Marcano tiene rica verga pero es un monstruo”.

“Así nomás, mi Miki, rozadita”.

Un nuevo beso. Ambos giran en la cama.

“¿Sabías que ese novicio español tiene toda la traza de gay de gym?”

“¿Ya lo perfilaste, mierda?”, sonríe Alejo.

“Hace ratón”, replica Miguel, quien comienza a besar suavemente el cuello de su amigo y lo recorre hasta el surco entre ambos pectorales; entonces va a la tetilla derecha. La chupa levemente. Alejo jadea y disfruta.

“Me aloca cuando haces eso, mierda”, le dice.

Miguel ahora va a la tetilla izquierda. Repite la operación. Sigue por los abdominales de tabla de lavar, lame el espacio donde antes había vello púbico y que ahora apenas si tiene unas puntitas luego de la rasurada que Alejo se dio. De inmediato, mete a su boca la pinga entre flácida y erecta que comienza a crecer y engrosarse ahí en toda la entrepierna.

“Así, huevón… así me gusta… toda, chúpamela toda”.

La fellatio dura varios minutos y se alterna con la succión de testículos con la suavidad y paciencia que solo Miguel sabe aplicar. Entonces, el compañero sexual toma las enormes piernas de Alejo y las eleva. El musculoso no protesta. Su ano rosado y cerradito está ahí listo para que Miguel lo acaricie con su lengua.

“¡Carajo, Mi…! ¿sí!”

Alejo deja que el placer se proyecte desde su culo, su bien formado culo al resto de su ser mientras toma su pene aún erecto y comienza a pajearlo suavemente, no sin antes lamerse la mano para que su propia saliva lubrique el masaje. Alejo gime despacio.

Entonces Miguel deja de lamer el ano:

“¿Recuerdas la otra vez cuando solo te entró la cabecita?”

“¿Quieres metérmela, pendejo?”

“¿Qué dices? ¿Te la meto?”

Alejo abre el cajón de la mesita de noche a un lado de la cama, hurga un poco y encuentra el frasquito de lubricante. Se lo da a Miguel quien se arrodilla: ya tiene su verga al palo.

“Será al toque”, avisa Miguel mientras se esparce el coloide por todo su pene erecto. “Tú sabes que no duro mucho como activo”.

Alejo no dice nada, solo trata de relajarse respirando hondo, pensando en que esta vez sí será placentero.

Miguel resopla y pone su glande en la entrada de todo el ano. Comienza a empujar muy lentamente. El beso negro que le aplicó minutos antes no lo ha dilatado como hubiese querido, así que tendrá que ser paciente. Mientras tanto, la cabecita comienza a ingresar.

Alejo siente un ligero escozor en su esfínter, pero trata de controlarlo respirando hondo, como cuando lo vacunaron y no sintió que le metían la agujita.

“Continúo?”, consulta Miguel.

“Dale”, susurra Alejo mientras se toca su miembro y comienza a estimularlo hasta ponerlo duro otra vez.

La cara de su compañero, casi en trance, convence a Miguel que todo parece estar en orden. Baja la mirada: su glande ya está por completo dentro del ano. Aún falta el resto de su más o menos grueso tronco. El chisguete de lubricante está al lado por si acaso. Hasta donde vamos, Miguel piensa que es un progreso; su amigo y compañero aún no ha gritado ni rechazado la penetración. Mete un poquito más. Alejo gime. Le arde un poco.

“sigue”, vuelve a gemir a Miguel.

Otro poquito más. A este ritmo, la mitad del pene de Miguel ya está dentro del recto de Alejo. Y entonces… sucede lo inesperado.

“Mierda”, susurra el ex velludo. Gime. Inconteniblemente vacía su semen dentro. Jadea.

“¿qué pasó?”, pregunta Alejo comprensivamente.

“No pude… no pude aguantar”.

El pene de Miguel comienza a perder rigidez, aunque aún sigue dentro del ano de Alejo.

“Podemos intentarlo después”, propone el fortachón.

El pene de Miguel sale de las entrañas de Alejo sin hacer nada más; está completamente blando.

“Perdóname”, dice el activo ad-hoc.

Alejo sonríe, toma de las manos a su amigo y hace que se acueste encima suyo. Lo besa en la boca casi a la fuerza.

“Perdonarte, ¿qué, huevón? No hay nada que perdonar. Ambos lo quisimos. No salió hoy. Saldrá otro día”.

“Me puse nervioso, Alejo”.

“Te entiendo… quizás me preparé yo,pero olvidé prepararte a ti”.

Miguel sonríe algo descontento:

“Aluciné que al menos iban a ser un par de minutos de placer”.

“Creo que fue mejor así… Creo que de ahora en adelante, ambos… ambos seremos amigos con derecho”.

Miguel se sorprende.

“¿Qué estás diciendo,Alejo? Y tu promesa de…”

“Tengo que desterrar lo que pasó esa vez en el cuartel… Y si no lo hago hoy, no lo haré nunca…. Éste ha sido el primer paso… Sí… el primer… paso”.

Miguel comienza a sollozar y se abraza fuerte a Alejo.

“Te amo”, musita el amigo.

“Yo también”, susurra el musculoso.

Entre las nalgas de éste, el semen que se quedó en la primera porción del recto comienza a sentirse como una capa aceitosa que parece suavizarlo todo. Incluso esa súbita declaración.

Y para terminar,te dejamos con un video porno gay.


domingo, 7 de agosto de 2022

ASS (40): El sexo homosexual al poder

Cuando el porno gay se vuelve una alternativa para financiar a un político.



Este domingo, José Luis aún está metido en su cama a las 11 de la mañana. Eliezer, quien ha llegado a visitarlo urgente, sabe que debajo de la cobija, su amigo y ex compañero de juego está calato. Siempre le gustó dormir calato. Desde que se conocían jugando fútbol y les tocaba compartir cuarto, José Luis, el Pelu, solía dormir calato… igual que Eliezer adora dormir calato. Y ambos dormían calatos cuando tenían que compartir la cama por urgencia… o por deseo.

“entonces, la idea es dejar que ese tal Enrique y ese tal Flavio le den con todo al porno gay en Piura y a cambio nos financian la campaña… ¿entendí bien?”

“Exacto. Y ese tal Padre Alberto sería el nexo entre enrique y tú, así no te ves involucrado, y lo de su proyecto en San Sebastián me parece un argumento perfecto para incluir en tu campaña a la regional”.

“Y el hijo de Julio sería nuestro otro hilo conductor…”

Exacto, Pelu”.

“Y por eso cachaste con ese tal Flavio,con el hijo de Julio y con ese Padre Alberto”.

“Y anoche con Sandro, que debería postularla en San Sebastián”.

“Y también entiendo que Julio prefiere no mezclarse con Sandro”.

“En realidad a Julio le jode que Sandro sea un gay medio evidente, no una loca pero casi todo San Sebastián sabe que cahcha con patas”.

“Por cierto, eliezer, hace días que no cacho contigo”.

El moreno sonríe, va a la puerta, le pone seguro y comienza a calatearse. Cuando queda desnudo, se mete en las cobijas junto a José Luis. Le da un beso en la boca.

“Vamos a ganar estas elecciones”.

“¿el porno gay da tanta plata que ese enrique es capaz de poner billete a favor nuestro?”

“Necesitamos que nos inyecten fondos. Estos meses serán los más jodidos”.

“Ojalá que nada se cague, porque si alguien se entera que mis donantes son empresarios del porno gay, estoy jodido”.

Eliezer da otro beso en la boca a José Luis:

“Si eso pasa, entonces me dejo clavar tu pinga”.

José Luis sonríe, se acomoda. Eliezer se le acuesta encima y sigue besándolo mientras acaricia y deja que le acaricien todo su glorioso físico. Giran otra vez. Ahora José Luis descansa sobre el cuerpo de Eliezer, y de inmediato comienza a recorrerlo con sus besos: cuello, pectorales, tetillas, abdomen, vello púbico, pinga.

José Luis se detiene para acariciarla, ponerla más dura y metérsela a la boca para chuparla como solo él sabe hacerlo: hasta la garganta.

“Así, Pelu. Rico. Trágatela toda”.

Mientras José Luis mama pinga, acaricia los testículos de Eliezer con mucha delicadeza. Y con los años, la técnica se ha refinado. ¿Quién dijo que dos cuarentones no pueden disfrutar de un rico sexo gay con todas las de la ley?

“Sácame un condón de la gaveta”, pide José Luis.

Eliezer gira apenas, busca donde le dicen y entrega un paquetito plateado a su amigo, compañero y amante. José Luis extrae el forro de la fundita, se lo pone en la boca cuidando que sus labios no obstruyan el anillo enrollado, lo pone en el glande de Eliezer y lo va desenrollando con cuidado. El moreno se siente en la gloria.

“Pásame el lubricante”, pide José Luis.

Eliezer se lo entrega y su amigo lo unta generosamente sobre el pene erecto y luego se aplica otra cantidad generosa en su ano. Se sienta encima y se lo va engullendo con su culo. El resto será comenzar a rebotar poco a poco. Si hay alguien que conoce cómo estimular y estimularse con esa gruesa manguera de 23 centímetros sin escaldarse es el ex futbolista.

Ambos gozan. Las cobijas ahora andan desperdigadas por ahí y no hacen falta. El glorioso sexo anal combate cualquier baja temperatura.

Eliezer gira y le clava su gran pinga a José Luis en un perfecto piernas al hombro. Bombea. Ambos gimen y jadean como benditos. No importa si del otro lado de la puerta hay un sereno cuidando el acceso y ganándose con todo el ruido: su verga está más dura que metal

A continuación, Eliezer se cacha el culo de José Luis en pose de perrito y acomete firme pero cuidadoso el agujero que se ha expandido a toda su capacidad, mientras su pelvis choca lujuriosamente contra ese par de buenas nalgas. Y si algo tiene José Luis es que su ojete es bien aguantador, tan aguantador que la sesión sexual se prolonga por casi una hora.

“Las voy a dar”, anuncia José Luis.

Eliezer saca su pene, hace que su compañero se ponga boca arriba y lo ve pajearse hasta que ráfagas de su semen se disparan sobre su vientre y parte del pecho.

Eliezer también se masturba tan rápido como puede y contribuye a que la cantidad de leche cremosa dibuje más color blanco sobre el cuerpo trigueño del candidato a la gobernación regional.

“Qué rico”, suspira

“Mientras vamos a ducharnos, ¿te explico qué se me ocurre como plan para la campaña, aprovechando esa alianza con el productor porno gay y el cura gay?”

“Claro”, sonríe José Luis. “Solo espero que ganemos las elecciones”.

“Los gays y bisexuales son más del 60 por ciento de la población piurana, Pelu… todo está en orientar el mensaje de campaña hacia ellos”.

“¿De cuánta gente hablamos? ¿600 mil votantes potenciales que sienten placer metiendo pinga o abriendo el culo?”

“Más o menos, Pelu”.

“Con eso ganamos la elección de lejos”. José Luis sonríe con los ojos iluminados por la ambición.

Y para terminar,te dejamos con una porno gay. 

domingo, 19 de junio de 2022

ASS (33): Un trío gay matutino puede cambiarlo todo

El culo de Flavio tiene poder, incluso poder político.

 


A las 6 de la mañana, Flavio ssale del edificio donde vive, vistiendo una malla de una sola pieza azul eléctrica, que se sujeta a sus bien formados trapecios y ssolo le tapan las tres cuartas partes del muslo. El resto de su anatomía, aunque esté cubierta por la tela alicrada, no deja nada a la imaginación, en especial sus pectorales, su espalda, su cintura delgadísima y plana, su enorme culo, su paquete, sus bien formadas piernas.

La poca gente que está despierta y en la calle a esa hora del sábado se lo queda mirando. A Flavio le llega a la punta del huevo. Sabe de más que Piura es una ciudad hipócritamente conservadora, que se escandaliza en público pero goza todo el kamasutra en privado. Aún así, la ruta del muchacho es discreta, recorriendo Miraflores, escuchando los trinos de las aves, los ruidos de la ciudad, buscando calentarse en el aire frío del amanecer.

Dobla a la avenida que va a dar al Cuarto Puente y trota sostenido y firme, tan firme que sus grandes nalgas e hinchadas piernas vibran a cada impacto de su pie con el concreto. Al pasar por la segunda cuadra, de una mototaxi que se estaciona baja Eliezer junto a otra persona alta como él pero menos fornida. Ambos se quedan viendo al atleta alejarse.

“Un culazo justo como me lo recomendó el doctor”, dice en voz baja.

“Y culazo pituco por lo visto”.

Ambos ingresan a una casa a mitad de esa cuadra.

“Tremendo susto el que me diste en el bus con ese maricón”.

“Eres bien huevón: ¿a quién se le ocurre dejarse mamar la pinga sabiendo que te pueden ver?”

“Ya empezó el capitán… ¿ya se te olvidó cuando metíamos huevo?”

“Pero nosotros cachábamos caleta, eli; más bien, dime cómo puedo ayudarte”.

“Cáchate de nuevo a Pelu, y a cambio te prometo más ganancias que putas pérdidas”.

“No me digas que el culo de Pelu sigue en servicio activo”.

“Sí, solo que ahora se come pingas de alto rango…”

El otro hombre mira fijamente a Eliezer:

“Acepto siempre que no me metas el dedo al culo… y que mi hijo sea parte de los beneficiados”.

“Nada de eso, capi… será mejor que cachar con los calichines del FC”.

Veinte minutos después, ambos salen de la casa y caminan en dirección al Cuarto Puente.

“Gracias, capi, y lo otro ya sabes que se arregla metiéndole verga”.

“Si lo haces, hasta les doy el culo a ti y a Pelu”.

Llegan a un cafetín pero lo hayan cerrado.

“Hijo de puta… tendremos que ir por la irazola. Conozco otro lugar”.

Al doblar la esquina casi chocan con Flavio quien viene trotando en sentido contrario. Los tres se asustan primero, se maravillan luego.

“Perdonen, no los vi llegar”, se excusa el muchacho.

“Descuida… fue mi culo, digo, mi culpa”.

Flavio sonríe ante el lapsus linguae, y nota que el otro hombre le mira fijamente las caderas y las piernas. En diez minutos, los tres ingresan al minidepartamento del joven. Eliezer y su acompañante agradecen y se sientan.

“Ya decía de dónde tu cara y tu cuerpo me eran familiares”, comenta el primero.

“¿Cara, cuerpo y culo?”, ssonríe Flavio mientras pone una sartén en la cocina y enciende la cafetera. “Hay huevos en la refri, y tengo tostadas en la alacena; sírvanse mientras me ducho”.

Flavio entra a su cuarto, se sienta en la cama y se saca las zapatillas y las medias, las que lanza con precisión al cesto de ropa sucia. Se pone de pie y se saca la malla de licra; queda completamente desnudo. De pronto nota que alguien también desnudo entra por la puerta, la que deliberadamente dejó abierta.

“No te entendí a qué huevos te referías”, sonríe Eliezer. “¿A lo mejor éstos?”, pregunta fingiendo inocencia y sacudiéndose los testículos.

“Sí, tus enormes huevos”, sonríe Flavio muy seductor. “Apuesto que son más nutritivos”.

En ese momento, el otro hombre entra completamente desnudo también. En un par de minutos, los dos invitados están apiñados con el anfitrión en su ducha untándole el jabón líquido. Recorren todo su cuerpo perfecto, en especial ese generoso culo. Flavio, aprovechándose flanqueado, agarra las pingas de ambos y las comienza a masturbar.

Una vez que ambos penes están duros, gira, se arrodilla sobre el piso de mayólica y los chupa alternadamente. Minutos después, los tres comparten la cama. Mientras Eliezer ofrece su pija para que se la chupe Flavio, el otro hombre le clava sus 18 centímetros por ese ano suave y cálido. Hay gemidos, hay jadeos, hay arrechura.

Luego Eliezer mete su pinga a Flavio mientras éste se la chupa al otro hombre. Aquí la cosa se ha puesto un poco más complicada para el pasivo porque el grosor de ese pene largo y moreno desafía la elasticidad de cualquier recto, incluso del experimentado mancebo. El otro hombre no aguanta mas y dispara todo su semen en la boca del atleta matutino. Tras suspirar, se echa en uno de los lados de la cama.

Los siguientes veinte minutos serán solo de Eliezer y Flavio. El primero acostado boca arriba, el segundo cabalgándolo sin descanso. Incluso Eliezer se anima a tomar el pene de Flavio y comenzarlo a masturbar hasta conseguir que crezca a sus 15 centímetros, el glande más hinchado que el resto del tronco; los testículos golpeando el vello púbico.

Luego Eliezer se sienta en el filo de la cama y Flavio se sienta sobre él. Con la enorme pija dentro de su culo, continúa cabalgando. La plasticidad de este pasivo es sorprendente, piensa el activo. Finalmente, Flavio da una última mamada profunda al órgano sexual de Eliezer y le extrae todo el semen, una gran cantidad dicho sea de paso, y se la traga. Los dos se acuestan junto al primer hombre, de tal manera que el anfitrión queda al medio.

“Leche de negro y leche de cholo”, celebra Eliezer.

“el que no tiene de inga, tiene de mandinga, y sabe disfrutar una buena pinga… o un buen par de pingas”, ríe Flavio.

“¿Y como cuánntas te habrás comido?”, le consulta el otro hombre.

“No muchas como parece, pero las que me comí pagaron bien y quedaron muy satisfechas”.

“Ah… eres… cómo decir…”

“Escort, modelo de desnudo artístico, desnudo pornográfico, stripper, gogo, y ahora estoy grabando una película porno”.

Eliezer reacciona: “O sea que este trío…”

“Tranquilo, moreno. Esto es cortesía de la casa; es más: yo estoy dispuesto a cachar contigo todas las veces que quieras… y con tu amigo también”.

“¿Por nada?”, se serena Eliezer.

“Al contrario. Si haces que tu jefe no se meta con mis negocios… yo te prometo que todos ustedes llegan a la regional… y tendrán rico sexo gay”.

Casi a un cuarto para las 9 de la mañana, Eliezer y su acompañante salen del edificio.

“Eli, prácticamente le has dado el culo a ese chibolo”.

“Tranquilo, capi: ni le di el culo ni me dio su pinga… todo está bajo control”.

“Ya te dije, eliezer: no me metas en líos y garantiza lo de mi hijo”.

“Lo de tu hijo es un hecho; por lo demás, ¿cuándo te he cagado la vida, querido Julio?”

            Para finalizar,mira un video porno gay aquí. 

domingo, 12 de junio de 2022

ASS (32): ¿Es seguro mamar pinga en un bus?

Bartolo es tan arrecho que puede tener un sexo tan romántico como arriesgado.

    
 

Suena una alarma en la oscuridad de la madrugada y Bartolo se despereza bajo sus cobijas. Al estirarse, siente un calor en su espalda y de inmediato un cuerpo atlético desnudo como el suyo; entre sus nalgas, el gran pene erecto de Marcano.

“Ya son las cuatro: levántate”, le dice en su oreja justo antes de besarle el cuello.

“Cinco minutos más”, ruega Bartolo sintiendo que su pinga también se pone erecta.

“Perderás el bus a Piura, y luego tu bus a Chiclayo… vamos a bañarnos”.

Bartolo gira bajo las cobijas, abraza a Marcano y le da un beso en la boca mientras pega todo su cuerpo desnudo, en especial ambas pijas al palo.

“¿En serio quieres que viaje y perderme un fin de semana cachando contigo?”

“Amo tu boca, tu verga y tu culo, vale; pero el transporte no espera”.

“Cachemos al toque, ¿sí, chamito?”

Marcano sonríe en la oscuridad, besa de nuevo en la boca a Bartolo, se acuesta encima; ambos comienzan a acariciarse. Marcano mueve su cadera estimulando ambos falos al mismo tiempo. La cobija se corre un poco. Le besa el cuello de nuevo, luego le chupa bien ambas tetillas, baja por el lampiño vientre, besa el vello púbico rasurado y comienza a chupar el pene mientras con una mano juega con los testículos y con la otra, aprovechando que Bartolo está abierto de piernas, va hasta la raja entre ambas nalgas duras. Para ayudarlo, bartolo eleva las piernas. Marcano se moja uno de sus índices con saliva y comienza a masajear el ano de su amante, muy suave, muy tierno.

La chupas bien rico, chamito… también te la quiero chupar”.

Marcano sonríe nuevamente, se incorpora por un instante y cuidadosamente se arrodilla en sentido opuesto. Ahora que están haciendo un 69, Bartolo también puede acariciarle testículos, nalgotas y estimular el ano mientras le chupa el pene.

Pero bartolo va un paso más allá. Como sea hace que el ano de Marcano quede a la altura de su boca y le hace un beso negro.

El venezolano comienza a rozar su largo y grueso pene contra el medio de los dos pectorales de Bartolo; adicionalmente, usa una de sus manos para masturbarle el pene como queriendo apurar algo y lo consigue.

“Voy a eyacular, chamito. ¡Se me viene la leche”!

Pero Marcano parece no hacer caso. Siente que el semen le inunda la boca. Se lo traga. Tras la sesión sexual, ambos se bañan juntos.

“Hiciste trampa, chamo. Se supone que los dos debíamos eyacular juntos”.

“Me estoy guardando para esa escena de sexo esta noche: ya sabes que con esa plata, podemos hacer todo lo que habíamos planeado”.

Bartolo sonríe en el estrecho cubículo de mayólica; acaricia la mejilla de Marcano:

“Lo sé, chamito. Solo recuerda que no debes arriesgar tu salud. Ya sabes lo que pasó con…”

“Sí, y el muy estúpido no quiere dar la cara”.

“Pero tú me aseguraste que contigo siempre usó condón, ¿no?”

“Conmigo siempre usó condón porque se lo exigí, pero no sé si con el resto”.

Casi volando y con su mochila de viaje  a la espalda,Bartolo baja las escaleras y se detiene en el pasillo del segundo piso. Toca una puerta. Sale Eliezer ya vestido secundado por Sandro quien se cubre sus genitales con una toalla y se detiene justo debajo del dintel. Saluda coquetamente.

“Pensé que te quedaste dormido”, sonríe Eliezer.

“Perdona”, se sonroja bartolo.

Sandro vuelve a meterse a su cuarto, y así desnudo, a su cama. Toma su celular, marca un número. A los cinco minutos, siente unos toques discretos en su puerta. Salta de su cama y abre. “Más veloz que un rayo”, comenta sonriendo.

Marcano, vistiendo polo y short, ingresa; de inmediato se los quita: queda desnudo otra vez.

Bajo las cobijas, Sandro está acostado boca arriba y con las piernas abiertas mientras Marcano está encima suyo besándole la boca y sobando ambos penes ya erectos. Tras besarle el cuello, Marcano repite la vieja técnica de mamar las tetillas, besar el abdomen (que sí tiene algunos pelitos), llegar al vello púbico algo recortado y mamar el pene, estimular los testículos con la otra mano y la otra meterla por la raja del culo hasta masajear el ano.

“Marcanito… ¿me dejas probar tu anito?”, bromea Sandro.

El venezolano no se hace de rogar. Repite la misma maniobra que con Bartolo y básicamente se sienta en cuclillas sobre la cara de Sandro dándole oportunidad a que goze sus enormes nalgas y su agujero a discreción. Cuidadosamente, Marcano se inclina y vuelve a chupar pija masturbándola al mismo tiempo. Y parece que la técnica combinada vuelve a dar resultado.

“Las quiero dar en tu cara”, pide Sandro extasiado.

Marcano para de chupar la pinga, la pajea rápido, cierra la boca y deja que los chorros de semen se disparen en sus mejillas. Cuidadosamente, se acuesta boca arriba y deja que Sandro se eche ssobre él para lamer su propia leche. Al terminar, lo besa en la boca.

“¿Te ordeño también?”, consulta.

“No es necesario, chico. Pero… ¿qué te parece si te acompaño en la cama hasta que te levantes?”

“Me parece una excelente idea”, sonríe Sandro.

Mientras tanto, el bus rumbo a Piura ya dejó las últimas calles de San Sebastián y la cabina de pasajeros se queda a oscuras. En la última fila viajan Eliezer y Bartolo pegados a la ventana.

“va casi vacío, ¿no?”, comenta Eliezer.

“Debe ser que es sábado o que es muy temprano”, cree Bartolo.

Pasan unos segundos y siente que Eliezer le toma la muñeca y se la lleva evidentemente hacia la bragueta: la pinga que vio y chupó la noche anterior está otra vez libre de cualquier ropa que la oprima.

“Qué pendejo eres”, sonríe.

“Aprovechemos que está oscurito”.

Bartolo duda, pero siente fluir la adrenalina. Se inclina y comienza a mamar la pinga. Eliezer reclina su asiento y pone sus dos manos sobre el fffrondoso cabello de Bartolo. El pedazo de carne no tarda en ponerse duro. Aunque, pensándolo bien, Eliezer usa la mano que tiene libre para recorrer la espalda del otro chico y meter su mano dentro de  la pantaloneta que se puso esa mañana para viajar. Se interna bajo la ropa interior y gana el par de lampiñas, suaves y bien formadas nalgas y luego masajea el ano.

Afuera ya comienza a despuntar el día aunque aún muy débil. Eliezer trata de concentrarse en el sexo oral y se acomoda un poquito, cuando de pronto, con la poca claridad disponible, ve acercarse a alguien. Desconecta a Bartolo de su pene, como puede se lo mete dentro del pantalón. El muchacho se asusta, más al mirar que alguien se aproxima y se sienta a su lado.

“O se bajan con algo, o llamo al cobrador”, dice aquella persona con una voz aguardientosa.

Para finalizar,mira un video porno gay aquí.