martes, 8 de octubre de 2013

Anselmo (1)

RECOMENDAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: Algunos pasajes podrían resultar perturbadores.

 

Por: N-Azz

 

La sufrida Santos no pudo superar una larga enfermedad para la que ningún brujo tenía cura.

era una mujer hacendosa, jovial, dicharachera, y de una inigualable sazón, tanto que, algunas veces, las muchachas casamenteras del pueblo la visitaban muy discretamente para arrancarle, “más que seya”, uno de los viejos secretos aprendidos de los abuelos, y los abuelos de los abuelos.

Pero la felicidad no fue completa. Desde que Anselmo nació, su matriz se rehusó darle otro hijo a Agapito, un hombre recio, no muy alto, cobrizo por el sol y el frío, muy varonil. Bailaba bien, casi no bebía porque santos lo controlaba mucho. Nunca se supo que le fuera infiel, como por ahí se sabía, por casualidad, de otros hombres del pueblo.

Novios desde la secundaria, Anselmo vino al mundo cuando ambos tenían 21 años, un 4 de enero,justo antes de la fiesta patronal del pueblo., los Santos Reyes.

El chico cumplió 14, y comenzaba a hacerse recio. Conforme su cuerpo cambiaba, comprendió que aquellos ruidos que oía a veces, en el cuarto del costado, eran expresión de amor y placer de sus padres. Una vez se levantó de puntillas y fue a espiarlos. Pudo ver a su padre acostado encima de su madre, con las piernas abiertas, desnudos ambos. El trasero de su progenitor subía y bajaba con fuerza, mientras las manos de su madre aferraban la espalda de su compañero como si se fuera a escapar, a medida que gemidos y jadeos se repetían.

Se impresionó tanto que lo comentó con algunos compañeros de la escuela, y terminaron inventando un juego en secreto que consistía en acostarse al descuido encima del otro, y mover las caderas tal como lo hacía Agapito. Las veces que se lo hicieron a Anselmo, pudo sentir que quien lo asaltaba tenía su miembro duro. Lo que el chico nunca confesó es que le había comenzado a agarrar gusto al juego, pero le restó importancia.

Una vez, en el campo, otro de los muchachos, que ya estaba en quinto, les propuso concursar para ver quién eyaculaba más lejos. Anselmo estaba con otros dos amigos de su salón y de la ‘pre-promo’. Todos sacaron sus penes y comenzaron a masturbarse. Ganó el promotor de la competencia.

A veces se bañaban en la quebrada, sin ropa. Al inicio, Anselmo se resistía, hasta que ese chico le lanzó un “¿acaso n’eres hombre?… si tu viejo se baña calato con mi viejo cuando van a la chacra”.

Por esos días, Santos principió a consumirse. Adelgazó mucho.

Cuando Agapito reaccionó era demasiado tarde. En la ciudad, los médicos le dijeron que dentro de su matriz crecía más carne de lo usual. No era otro hijo. No era otra vida: era lo opuesto.

Agapito y santos regresaron a San Gerónimo, a esperar lo peor.

Las yerbas no sirvieron, las mujeres rezando no sirvieron, los amigos y conocidos no sirvieron. Finalmente, su alma voló más allá de los picachos, el bosque y toda comprensión humana.

Luego que santos murió, Agapito se la pasó llorando desconsolado por una semana, tratando de que el cañazo le produjera una súbita amnesia, como le sugirió uno de sus amigos.

Todo quedó en las manos del Destino, quien parecía estar de vacaciones por cualquier sitio, excepto en ese paradisíaco lugar.

Las ausencias de Agapito se tornaron inexplicablemente largas, y Anselmo tuvo que aprender a organizarse solo. Intuía que la pena era tan grande, que su tarea era seguir, a pesar de que su duelo era, quizás, tan incomnmensurable como el de su padre.

Combinó las tareas escolares con el trabajo en la chacra. Poco a poco se iba adiestrando, hasta que le agarró el ritmo, e incluso el agrado. Una profesora le sugirió estudiar Agronomía, y que, si su padre quería, podía ayudarle a conseguir algo llamado beca.

Cuando Anselmo regresó de la escuela, una tarde, quedó anonadado, viendo cómo Agapito absorbía la última gota de cañazo, mientras un potente chorro de semen se disparaba desde su grueso pene. Estaba completamente desnudo, en el medio de su sala, aferrando su miembro con firmeza.

 

 

© 2012, 2013 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres o situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí.

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