jueves, 26 de diciembre de 2013

Anselmo (12)

ACONSEJAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: Algunas escenas que presentamos a continuación son inapropiadas.

 

Por: N-Azz

 

“Esta es tu ropa de deporte: licras, bibidíes, calcetines. Espero que seas 41; al menos así parecían tus zapatos… Esta no es una licra cualquiera: es un body, y es nuestro uniforme de trabajo. Estas zapatillas negras altas le hacen juego, y estas medias también. ¡No te confundas! ¿OK?”

Zack había desplegado todas las prendas sobre la cama que le asignaron a Anselmo.

“Pruébatelo todo. Quiero ver si debo devolver algo. Ésta otra es tu ropa para estar dentro de casa… ah, y nueva ropa interior”.

Anselmo se quedó en calzoncillo, y comenzó a probarse la  ropa  de deporte. Era suave.

“La ropa no me preocupa tanto, sino los dos pares de zapatillas”.

Se puso los calcetines, y se las probó. Ni ajustadas ni flojas.

“camina. OK. Parece que está OK, pruévate el body”.

Anselmo volvió a quedarse en calzoncillo, y se puso a buscar por dónde meterse en la prenda.

“¡Sin ropa interior!”

Anselmo dudó. Miró a Zack.

“Ya te vi calato. Te enseño cómo ponértelo”.

Otra vez el recién llegado estaba en pelotas.

Zack se inclinó, e hhizo que levantara una pierna para meterla en una de las mangas.

“Primero una… ahora la otra… ahora hacia arriba… jala los tirantes con cuidado, y mete los hombros. Que la etiqueta quede hacia tu espalda”.

Zack condujo a Anselmo al espejo de cuerpo entero.

“Perfecto. Pero procura controlar eso”.

Se refería a la erección que se hacía evidente en la tela negra elástica y brillante.

“Sácatelo y guárdalo bien. Cámbiate que te mostraré todo”.

Anselmo lo miró a los ojos, de inmediato, con gesto de sorpresa.

“Me refiero al negocio, ¿OK?”.

Al fin sonrió Anselmo.

Zack y él salieron del cuarto.

“Ya conoces la cocina, el baño y la sala de la tele. Éste es el gimnasio. En media hora, llega  Max para entrenarnos. Es obligatorio. él llega todos los días a las 11, nos entrena y nos ensaya en las coreografías. Por ahora no estarás en las coreografías”.

Anselmo se quedó perplejo viendo las máquinas cromadas, y se preguntaba qué pasaría en el gimnasio.

Zack cerró una cortina. De hecho, todas las piezas –menos los cuartos- tenían cortinas en vez de puertas. Eran azules, haciendo juego con la pintura de la pared.

“Toma esta llave y no la pierdas. Abre esta puerta”.

Habían llegado al final del pasadizo a donde daban todas las piezas. Anselmo probó y giró la llave. Del otro lado, había un pequeño corredor.

Avanzaron.

Estaba todo oscuro.

Zack levantó una palanca. Las luces comenzaron a prenderse como si despertaran desperezándose.

“Ésta es la chamba”.

Era un enorme y alto salón. Hacia su derecha, mesas con sillas levantadas, y el suelo algo pegajoso. Al fondo, una gran cortina. Todo estaba iluminado con potentes luces, pero cuya fuerza era absorbida por el negro de las paredes, donde habían infinidad de siluetas masculinas pintadas en colores que Anselmo sólo vio en las faldas de las mujeres de San Jerónimo.

A la izquierda, vasos y copas transparentes de diferentes tamaños. Además un estante con botellas de diferentes colores, y el logo de la cerveza que se tomaba en su pueblo.

“Essta es la barra. Aquí despacha Martín con Kike. A veces está Kike solo. Tu trabajo es ir por las mesas y tomar los pedidos. Vienes acá y dices qué pidieron. Una vez que te pidan, que te paguen por adelantado, si no, ni los atiendas. Martín te dirá cuáles son los especiales del día. ¿OK?”

Anselmo asintió con la cabeza, casi imperceptiblemente.

“Bueno. Acá sólo entran patas. Si alguno te pregunta cuánto cobras, le dices que converse con don Martín en la barra”.

“¿Cuánto cobro por qué?”

“Mira, sólo contesta eso y no digas nada más, si no, te meterás en problemas, ¿OK?”.

“ya pues”.

“Si alguien quiere ponerse faltoso contigo, también le avisas a Martín. Pero sí te aconsejo que te dejes tocar el culo o la pinga, pero sólo un poquito, pa’que se emocionen”, sonrió Zack  pícaramente. “ah, no olvides sonreír, aunque te duelan las muelas”;; y aprecia algo de cerveza, si te invitan, pero un poquitito, ya sabes, el negocio consiste en emocionar a los patas.

“¿Por qué?”

“Porque de eso se trata el mundo del entretenimiento: les haces creer que les caes bien, pero la verdad lo que debes hacer es que gasten toda su plata”.

Anselmo lo miró extrañado.

“Si no entra plata,a nosotros nos va mal. Mira, esta noche, te pondré en barra. Fíjate cómo trabajo yo, y aprende los trucos. Si quieres, me preguntas, ¿OK?”.

“pero, mi padrino dijo…”

“Mira, Martín es experto cachando, pero yo soy experto armando vergas. ¿OK?”

Anselmo contestó que sí con la cabeza, ahora mirando al suelo.

“Cuerito. Disculpa. Te prometo que te irá bien”. Por cierto, ¿te gusta… Baco?”

“¿Quién es ése?”

“Tú, pues, cojudito”, dijo Zack recuperando su tono seductor con que Anselmo lo conoció.

“No sé”.

“Nada que no sé. Desde hoy eres Baco, ¿OK?”

“Ya pues”

“Que no se te olvide. ¡Uy! Vamos que ya llega Max. Cualquier cosa, me preguntas, ¿OK?”

“Ya pues”.

Regresaron al gimnasio, donde estaban todos, en especial el corpulento Max, vestido en un body plomo: se parecía a Kevin Levrone, aunque con unos años más, y blanco. ¿Acaso será él??.

“¿Listos para la clase de hoy?”, dijo aplaudiendo.

“Él es Baco, y vivirá con nosotros desde hoy”, presentó Zack.

Max se acercó a Anselmo, lo miró por todos los costados, y le pidió que se dé una vuelta. El instructor era más alto que Zulú, incluso.

“¿Dónde has entrenado?”

Anselmo dudó…

Entonces abrió la boca: “En San  Jerónimo”.

Zack lo miró de reojo, y se sonrió.

“¿Y eso dónde queda?”

“lejos”.

“¿Quién fue tu instructor?”

Anselmo dudó dos segundos: “Elías. Elías Narváez”.

“no lo conozco. Pero te sacaré mejor cuerpo que él”.

“Ya pues”, dijo Anselmo sonriendo a Max.

Zack y Kike hicieron lo mismo, pero sin mirarse. Zulú estaba concentrado viéndose los músculos en el espejo trasero, y Febo se resistía a dar la cara.


 

(CONTINUARÁ…)

 

© 2012, 2013 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres o situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí. SIEMPRE PRACTICA SEXO SEGURO.

Texto producido con el Método Writting Fitness. Más información aquí.

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