miércoles, 20 de marzo de 2013

El Vigilante (21): Despedido, de nuevo

Escrito y creado por Hunk01

 

Los dos uniformados  tomaron a un desconcertado Marcos de cada brazo. Leandro se enfureció.

-          ¡Nadie se lleva detenido a nadie! A ver, ¿dónde está la orden del juez?

-          Los dos policías se miraron asustados, y luego miraron a Fabián, quien sintió que el piso se le movió. Mario, por su parte, se quedó inmovil a la izquierda de su superior.

-           Llévenselo. Es mi principal sospechoso.

-           ¡Fabián, tú no eres el comisario ni el juez! ¡Señores, ustedes se lo llevan detenido y ahora mismo los denuncio por detención arbitraria! ¿quieren su baja, acaso?

-          Los dos policías volvieron a mirarse.

-           ¿Se puede saber qué pasa aquí?

-          Súbitamente, el padre de Leandro, Elías, ingresó a la oficina.

 

Marcos estaba recostado en el sofá de la sala de Ricardo, quien lo miraba sonriendo compasivamente desde el sillón del lado.

-          Puta, primo. Parece que nuestro cuerpo es nuestra maldición.

-          Marcos giró la cabeza hacia Ricardo.

-           ¿Por qué lo dices?

-           Nos llaman por el atractivo, pero eso nos causa más problemas que otras cosas… ¿qué harás?

-           Leandro me dijo que espere. Pero mejor busco otra chamba.

-           Regresa con armando.

-           Prefiero trabajar contigo. A la mierda el Mister Bodybuilding.

-          Ricardo se aproximó a Marcos, lo tomó de la mano, volvió a sonreírle. Marcos lo miró y le devolvió la sonrisa. Ricardo le acarició la mejilla con la mano, y se aproximó para besarlo en la boca. Marcos reaccionó.

-           No, Ricardo. Lidia…

-          Ricardo se contuvo.

-          En ese momento, la mujer entraba a la casa. Saludó a los muchachos casi murmurando.

 

Marcos se estaba bañando en la ducha del gimnasio, cuando entró Danilo. Había ido a entrenar tarde, así que ya no habían alumnos en el establecimiento. El instructor se calateó y entró a compartir el baño.

-          ¿Te animaste, agarrado?

-           No se. Pero, ¿no será riesgoso?

-           Para nada, huevón. Yo lo hagho, y me va muy bien.

-          Marcos sonrió mientras se jabonaba su recio y bien formado cuerpo. Danilo se le acercó y le arrimó todo su bien trabajado físico.

-           No dejaremos de participar en el Mister Bodybuilding, Marquitos.

-          Danilo juntó sus labios con los del vigilante, y… saboreó el jabón que se había puesto antes. Danilo escupió. Ambos se rieron.

-          Saliendo de la ducha, Danilo jaló unas colchonetas, hizo que Marcos se acostara y comenzó a chupársela. Pero intentó algo nuevo: giró e hhizo que su pelvis quedara a la altura de la cara de Marcos. Era obvio lo que quería, un 69.

-          Al inicio, Marcos dudó, mas, ¿qué perdía? Ambos se mamaron la pinga, se lamieron y relamieron los huevos, las nachas y los ojos del culo.

-          Danilo se puso en cuatro, de tal manera que Marcos, tras ponerse un condón, se la clavara suavemente para luego bombearlo más y más rápido.

-           Así, Marcos. Qué rico cachas, mi cachaco. Ábreme el culo.

-          Varios minutos después, Marcos le avisó que iba a acabar, y el instructor hizo una maniobra. se volteó a verlo.

-           ¿Quieres que te la meta?

-           ¿estás cojudo? Esa huevadaza debe doler como mierda.

-           O sea, sí quieres.

-           No, huevón. Ahí nomás.

-           Déjamela sobártela, entonces. ¿Puedo?

-          Danilo le hizo un beso negro a Marcos y aprovechando el ensalivamiento le frotó su pichula, hasta que derramó su leche sobre las nalgas del vigilante. Marcos se puso de pie, hizo que Danilo se la chupara y le embarró la cara y cuello con su pegajoso fluído blanquecino.

-          Cuando Marcos se vistió y prendió su celular, halló varias llamadas de Leandro, y un mensaje de voz…

 

A la mañana siguiente, Marcos fue a la oficina de Leandro. Estaban él, Fabián y elías, quien tomó la palabra.

- Marcos, te hemos llamado porque Fabián tiene algo que decirte.

Fabián bajó la cabeza. Musitó:

-          Di-di-disculpas, Marcos. Debí investigar antes de acusarte.

-           Gracias, Fabián. Marcos, descubrimos que la frutera estaba coludida con uno de los vigilantes. Si te hubiéramos hecho caso, nos habríamos ahorrado miles de soles.

-           Gracias, don elías. No era necesario esto…

-           No he terminado, Marcos. Quiero informarte que la decisión de Fabián, de que dejes tu cargo como asistente de Leandro ha sido aceptada.

-          Marcos sudó frío. Si ya estaba fuera, ¿para qué lo hicieron venir de nuevo?

-          Elías siguió:

-           A partir de mañana, te pondrás a mis órdenes. Te estamos nombrando… supervisor de seguridad.

 

(CONTINUARÁ…)

 

©2013 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Contacta al autor: hunks.piura@gmail.com

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