viernes, 4 de mayo de 2012

SOT-2012-019: El encubrimiento

¿Han oído que no se debe creer todo lo que sale en los medios de comunicación? soy el primer convencido por mi formación, pero nunca estuve tan cerca de ver cómo se llega a negociar la noticia como hace poco. Hay un muchacho que tiene un noticiero por las tardes, en una radio, que constantemente me lo encuentro en varios lugares. Aquí el relato de lo que pasó esta semana, la mañana después del Día del Trabajo.

10:12
Voy a una oficina pública a realizar unos trámites aprovechando mi día de franco. Por eso, voy vestido de civil. En una puerta, aparece este chico, quien se me queda viendo. Pensando que me reconoció, lo saludo. Más que devolverme el saludo, me manda una sonrisa pícara, que ya conozco de más. También le sonrío.
De pronto, le abren la puerta.
Yo avanzo y termino mi trámite rápidamente, pero me indican que vaya a otra dependencia, para hacer unos pagos.

10:35
Mientras espero en la otra dependencia, veo a un amigo. Muy discretamente, le paso la voz y le comento el trámite que necesito hacer.
Como tengo ganas de ir al baño, le pido que me permita ir al suyo.

10:40
Mientras me subo la bragueta, y salgo de uno de los sanitarios, justo en ese momento, entra el chico periodista.
Cierro un poco la puerta del sanitario, y veo que saca de una bolsa de cuero, unos papeles, los pone sobre un lavatorio, y comienza a romperlos.
Abro la puerta de improviso, él se asusta y deja caer los papeles.
Al recogerlos del suelo, me doy cuenta que son sus recibos por honorarios, y en lo que alcanzo a ver, le está cobrando a la oficina donde fui a hacer mi trámite, "por servicios de publicidad".
- Ésto es tuyo.
Se pone pálido.
- G-g-gracias.
- Oye... ¿tú no das las noticias todas las tardes?
- S-s-sí. ¿Por-por-por qué?
- El nombre en el recibo me es familiar.
- Ah. Esteeeeee... Oye, te voy a pedir que no digas nada de ésto.
¡Vaya! Este chico que no tiene asco de levantarle la voz a medio mundo, ¿me pide un favor? Como comprenderán, me pone en ventaja.
- Guardar silencio, ¿no?
- Sí, por favor. Mira, si quieres te puedo dar algo...
- Ya. Anda al tercer piso...
Le indico cómo llegar.
- Y si no vas, yo suelto la lengua.
- No te preocupes, sí iré.

11:05
Estoy en una vieja oficina abandonada, en el lugar donde fui a hacer mis trámites, los que gracias a mi otro amigo fueron exitosos.
De pronto, tocan la puerta. abro con cuidado. es el chico.
- ¿Has trabajado antes aquí?
- No.
- ¿Cómo sabes que existe esta oficina?
- Me dijeron. Tengo muchos amigos acá.
- ¿Muchos amigos?
- Ajá.
- Bueno, ¿qué me pides por tu silencio?
Comienzo a desabotonarme la camisa, la dejo sobre un escritorio cubierto con franela. El chico me queda mirando asustado. Entonces, me desajusto la correa, me desabrocho el pantalón, y me bajo el cierre.
- Tienes bonito cuerpo... ¿vas-vas-vas al gimnasio?
- Claro. Corro, juego pelota, levanto pesas, ¿y tú?
Para entonces, ya estaba con el torso desnudo, y me había sacado los zapatos, para luego sacarme el pantalón.
- No. A mi no me alcanza el tiempo.
- Ah, por las noticias.
- Claro, por las noticias.
- Acércate.
Sólo vestía medias y mi calzoncillo pegado, que me marcaba el bulto de mis genitales.
- ¿Acercarme?
- Me di cuenta que me comías con los ojos. entonces me dije: ¿por qué no darle la oportunidad de dejarme de desear, y tocarme?
- Eres gracioso.
- ¡Vamos, tócame!
Tímidamente se acercó y posó su mano sobre mis abultados pectorales; luego, su otra mano. Estuvo unos segundos, estático.
- Acaríciame.

11:10
Las manos del joven periodista recorren todo mi cuerpo: mis brazos hinchados, mi vientre plano como tabla de lavar, mis muslos anchos y firmes. Mientras me acaricia, lo tomo de su cintura. Poco a poco se acerca más a mi. Nos besamos. Comienzo a desnudarlo.

11:20
Como si se tratara de un micro, el chico se acerca a mi pene erecto, lo toma, lo masajea, y se lo mete a la boca. Me practica un intenso sexo oral, que incluye succionarme los testículos. Sus manos están, indistintamente, entre mi pene erecto y mis nalgas.

11:30
Hago que se incline sobre el escritorio donde está mi ropa, le separo las piernas, y comienzo a lamer entre sus abultaditas y lampiñas nalgas.

11:40
Me coloco un preservativo, le echo algo de lubricante que tenía entre mis cosas, y le introduzco mi pene en su ano. Entra sin mucha dificultad, por lo que llego a la conclusión que, como dice el rumor acerca de él, siempre suele tener sexo anal.
Lo agarro de sus nalgas, y comienzo a mecerme con fuerza. Él gime y me pide que lo penetre con más fuerza. No me hago de rogar, como supondrán.

11:50
Acostado sobre el escritorio, le levanto sus piernas y las pongo en mi hombro, penetrándolo de nuevo.
Noto que su pene, que mide unos 15 cm, está erecto y botando líquido pre-seminal.
Comienza a gemir como mujer. Trato de ignorarlo y lo sigo fornicando.
Él comienza a hacer estrecho su ano, lo que me excita mas, y hace que eyacule.
También se masturba, y eyacula sobre su abdomen. Gime con fuerza, cuando lo hace.

12:00
Nos limpiamos con papel higiénico que él lleva, y dejo el condón usado en un baño viejo que hay en esa misma oficina abandonada.
- No te preocupes: después de ésto, olvidaré que vi esos recibos por honorarios.
- Eso espero... pero tengo más.
- ¿qué quieres decir?
- Que necesitaré que guardes silencio absoluto.
- Ah. Entiendo. Me pasas la voz cuando generes nuevos recibos, y nos ponemos de acuerdo.
- Bien. Aquí está mi tarjeta, si es que... deseas que siga comprando tu silencio. Dame tu teléfono.
Le di mi código RPM. salimos de allí con mucha cautela.

CONCLUSIÓN
A pesar de la molestia de algunos compañeros en la Jefatura, esa tarde lo escuché por la radio. Justo se lanzó una crítica contra los homosexuales que se paran a buscar clientes en las esquinas de la ciudad.
Me reíi a carcajadas. Uno de los chicos me preguntó qué me pasaba, y le conté toda la historia.
Esa noche, lo llamé porque consideré que mi silencio no había sido pagado como debía ser. Y como ahora lo sabemos dos personas, tendrá que hacer doble "pago", si quiere que mantengamos el encubrimiento.

©2012 Hunks of Piura Entertainment. Cuéntanos tus relatos con policías, vigilantes o serenos: hunks.piura@gmail.com

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