martes, 22 de mayo de 2012

Su homofobia y nuestra intolerancia

Por: Laertes

La semana pasada les pedimos que opinen sobre cómo erradicar la homofobia. Aquí un punto de vista para iniciar la discusión.
La mejor respuesta parece ser "acabando con los homofobos": muerto el perro, muerta la rabia. Pero sería lo mismo que hacen ellos con nosotros.
Lo mejor sería enseñar que la vida de un gay no es fácil, ni disipada, como muchos piensan, o, como muchos de nosotros, como gays,  muchas veces hacemos creer con nuestro comportamiento.
La homofobia es tan vieja como el homosexualismo. Desde siempre hubo gente contraria a nuestra orientación sexual, como hubo gente que denigró a los negros, o que mató a los judíos
El homosexual, por decirlo así, es el nuevo perseguido, con la diferencia que nosotros, a veces, somos quienes originamos esa persecución.
Claro, la culpa es quenosotros, como gays, siempre somos pomposos, alegres, más extrovertidos y sexualmente desinhibidos. Es nuestra naturaleza.
El que acabemos con la homofobia -o al menos reducirla- depende únicamente de la educa´ción en la familia, en los colegios, en las universidades, enseñando que todos merecemos respeto, que todos tenemos un lugar en el mundo.
La Iglesia es la máxima homofoba. Generalizando, muchos sacerdotes dicen que está bien ser homosexual; el pecado está en practicar la homosexualidad. Otros dicen, porque me lo han dicho: "Dios creó al hombre y a la mujer", entonces ¿ a nosotros quién nos creó?
Según la Iglesia, está bien  tener tendencias homosexuales, pero  debemos guardar celibato, no practicar  relaciones, no enamorarnos de personas de nuestro mismo sexo.
Yo he sufrido de cerca la homofobia, de parte de un compañero de colegio, y descubrí que me fastidiaba porque yo le gustaba en ese entonces. Posteriormente me enteré que deseaba mi cercanía en privado, pero en público me trataba de homosexual, sin llegar al sexo explícito.
Creo que para reducir la homofobia, tenemos que educarnos nosotros mismos, educar a nuestros amigos, educar a nuestros hijos, en casa y en el colegio; corregir a quienes se creen con la autoridad de juzgar en nombre de "la hombría y la masculinidad", de Dios y de las buenas costumbres.
La cruzada para erradicar la homosexualidad es grande, pero  nosotros debemos unirnos, dejar de lado nuestras diferencias, mirarnos mal porque uno se vistió mejor que el otro, porque uno es más guapo que el otro, tiene más dinero o mejor cuerpo. Dar ese gran paso, y sobre todo educarnos y educar.
 
¿Estás de acuerdo con este punto de vista? ¿qué opinas? hazlo a continuación o en hunks.piura@gmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario