miércoles, 9 de enero de 2013

SOT-2013-002: Oficialmente muerto

Hunks of Piura

13NOV2012

18:15

Pedro y yo llegamos a quillabamba. En vez de entrar por la parte principal, según recuerdo, me lleva por otro lado.

“¿Por qué vamos por aquí?”, le preguntto.

“Confía en mí”.

 

18:30

Llegamos a una casa. Entramos. Tras subir una escalera, llego a un cuarto más o menos amplio, con piso de cerámica, y un baño privado.

Me doy cuenta de que Pedro es tan alto como yo, pero más fornido que yo: amplia espalda, piernas fuertes y torneadas (por lo que su pantalón deja ver), trasero parado y grande, brazos formados.

“Toma un baño. Esta noche, dormirás aquí. Mañana veremos”.

“¿Mañana? Necesito regresar al Cusco ya”.

“será mañana. Hoy ya no sale ningún carro para allá. Peor si está lloviendo”.

En efecto, se escucha un trueno, a lo lejos. Comienzo a desnudarme, mientras Pedro busca algo entre sus cosas.

Ya desnudo, cuando iba a correr la cortina para entrar a su baño, me topa el hombro: “Ten esto. Pa’que te seques”.

Abusando de mi anfitrión, me quedo media hora bajo la ducha, disfrutando la sensación de asearme decentemente, aunque una vez, Tomás y yo salimos debajo de una lluvia torrencial a bañarnos, y, aprovechando la oscuridad, hicimos el amor. Ese recuerdo me genera una erección, que el agua fría no consigue detener. Trato de disimularla presionando mi miembro con la toalla que me dio Pedro.

Al salir, él está acostado sobre su cama, desnudo, viendo algo porno en su televisor. Su miembro, que calculo tan grande como el mío (18), también está erecto, y él se lo está manoseando.

“¡saliste! ¿Qué tal el baño?”

Pedro tiene cuerpo de culturista. Ahora lo veo mejor, y completo, aunque él se cubre su pene erecto con una tela.

“Bien. Chévere”.

“Me voy a bañar. Dame la toalla”.

Dudo, pues mi erección no ha desaparecido.

“Normal, jefe. Si no se te para, preocúpate”, me dice.

 

20:00

Aunque sé que debo ver noticias, inevitablemente regreso al canal porno que estaba viendo Pedro. Él salió a ver comida. No quiso que lo acompañara. Me da la impresión de que Tomás le ha contado mi situación, y él trata de ser lo más discreto posible.

Estoy desnudo, manoseándome mi pene erecto, viendo cómo un chico negro tiene sexo con dos chicas blancas.

Al fin, Pedro entra con dos tappers. Súbitamente cambio a las noticias.

“Normal, jefe. Todos vemos porno”.

Al comer, Pedro me dice sin desparpajo alguno que se gana la vida prostituyéndose, o pasando droga en mochilas, o bailando en una discoteca en Cusco como stripper.

“¿Y tu clientela?”, le pregunto. Sigo desnudo, comiendo sobre el suelo.

“Gringas… gringos… soy democrático”.

“¿Y por qué no estás en el Cusco?”

“Mi familia vive en el monte”.

Tras la cena, sale otra vez, y regresa con una botella. Es licor. Brindamos.

 

21:30

Pedro está desnudo junto a mí. A medida que toco su cuerpo firme, nos vamos besando y acomodando sobre su cama. Estamos tan mareados que él puso algo de música y me demostró cómo son sus bailes como stripper.

Nos abrazamos con fuerza, nos revolcamos sobre su suave lecho, una sensación que no sentía en meses. Siento cómo su pene duro roza contra el mío, igual sus testículos sobre los míos. Nuestros alientos saben a alcohol. Le beso el cuello, y él comienza a gemir. Parece que no le importa si lo escuchan. Me acomodo encima de él, y comienzo a mecer mi cadera, masturbándome, masturbándonos. Él me acaricia la espalda y baja sus manos hasta mis nalgas, zona erógena por excelencia.

“Métemela”, me dice. “Tengo condones”.

Saco uno de su cajón, me lo pongo, y lo comienzo a penetrar. Mientras mi pene masajea su ano, él se abre más de piernas, las coloca sobre mis trapecios, se aferra a mi cuello, y gime con fuerza. No paramos de besarnos. En la televisión, sigue sonando la música de un canal de cable.

 

22:30

Después de muchos meses, me quedo profundamente dormido. Pedro me abraza por detrás. Estamos desnudos.

 

14NOV2012

4:15

Pedro me despierta.

“El carro al Cusco sale a las 5. si te apuras, lo alcanzamos”.

 

4:42

Logramos conseguir los últimos dos boletos al Cusco. Pedro también viene conmigo. Pensé que me harían problemas por no tener alguna identificación, pero Pedro conoce a la vendedora. Pedro dice que se va a trabajar, pues necesita más dinero. Sé que hay controles en el camino, y mi temor es no pasarlos… o quién sabe.

 

19:35

Llegamos al Cusco. Me despido de Pedro. Me da un papel con un teléfono: “Si lo necesitas,me llamas”. Le agradezco, pero creo que no será necesario.

 

20:30

Llego al departamento de un compañero de promoción que trabaja en el Cusco. Vive solo, pues su esposa e hijos están en Lima.

Me abre la puerta, asomando medio cuerpo. Parece que está desnudo.

“¿Tú?”

“Sólo vengo a recoger mis encargos”.

Me hace pasar, me pide que lo espere en su cocina. “Sírvete lo que quieras. ¿Ya comiste?”. Le digo que ya. Me causa gracia que viste un… hilo dental. Si eso lo supiera su comando. Al menos tiene buen cuerpo para sus casi 40 años de edad.

Tras veinte minutos, regresa.

“Disculpa, promo. Me estaba recurrseando”.

“¿Eres escorrt?”

“En mis ratos libres. Tú sabes: turistas”.

Me alcanza un sobre. Lo abro: ahí están mi DNI y mi tarjeta de banco. Le agradezco por el favor, y me despido.

“Hombre, no te vayas. Oficialmente estás muerto”.

Entiendo  su preocupación, pero el dinero que Tomás me dio se acaba. Se lo comento.

“Tengo una idea. ¿Cómo anda tu líbido?”.

 

16NOV2012

21:16

Mi promoción llega con un turista gringo. Me presenta. El hombre, de unos 35, le entrega dólares. “Come in, man”, le dice.

Los tres pasamos al dormitorio, nos desnudamos, y comenzamos a acariciarnos. Mientras yo lo beso en la boca, y siento su aliento a marihuana, mi promoción le besa la espalda, y le manosea sus nalgas. El gringo gira, pero mi promoción no quiere besarlo. Yo le lamo la espalda: “Ohhh, baby. Fuck!”, repite.

Mi promoción y yo nos ponemos de pie a cada costado del gringo, y el comienza a chuparnos el pene de forma alternada, mientras está arrodillado sobre el suelo. “Fuck me, boys!”, nos dice, y se sube a la cama, donde se pone en cuatro. Mi promoción me alcanza un condón, lubricante, y me subo para comenzar a penetrarlo. Mi pene entra con facilidad. Comienzo a bombear, mientras él se coloca del otro lado, para dejar que se la chupe.

Tras 20 minutos en esa maniobra, le cedo el turno. Sin quitarme el preservativo, el gringo me lo chupa.

Luego de diez minutos, mi promoción se acuesta sobre su cama, de tal modo que el gringo se sienta y se mete el pene en su ano, y al mismo tiempo, yo también lo penetro. Lo bombeamos, hasta que mi promoción le dice: “Time out, man!”.

“No! Hal fan hour more, please!”, pide.

“That means more bucks”.

“I don’t mind!”

En los treinta minutos siguientes, no resistimos más. El gringo se acuesta boca arriba sobre la cama, y mi promoción y yo comenzamos a masturbarnos. El gringo hace lo mismo, y eyacula en pocos minutos, luego mi promoción. Finalmente, yo.

 

23:45

Tras bañarnos juntos, el gringo se va. Mi promoción lo escolta.

Regresa cinco minutos después.

“Ahora sí, negocios son negocios”, me dice.

Toma el dinero, lo cuenta, y lo reparte por la mitad.

“Tu parte. ¿Conformes?”

“Conformes”.

“¿Vamos a dormir?”

Mi promoción me da un beso en la boca, y me lleva al cuarto.

 

Escrito por SOT. ©2012 Hunks of Piura Entertainment. Escribe al autor: hunks.piura@gmail.com o deja tu comentario aquí.

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