sábado, 10 de agosto de 2013

Cuaderno de Obra (2)

Creado por N-Azz. Escrito por Hunks01 y N-Azz.

 

En medio de pancartas, afiches y libros de actas y cajas, sobre una especie de gran trozo de tela, un chico delgado de 20 años yace acostado, boca abajo.

Encima suyo, un hombre de unos 35 años, de cuerpo más grueso y tosco (pero no obeso) mueve su cadera contra el trasero del primero. Por ratos se oyen pequeños jadeos y gruñidos.

Al fondo, una radio a todo volumen hace imposible que los sonidos de este espacio se escapen más allá de lo debido.

El adulto incrementa la velocidad de sus caderas, se aferra a los brazos del chico y suelta un rugido ahogado. Su gran culo deja de moverse. Está sudando a chorros.

-          Listo. Tu primer mes de deuda ya está pagado, falta el segundo. Anda al baño y límpiate.

-          Se levanta, y libera al muchacho, quien va a una puerta estrecha y desaparece, mientras él se saca el condón con mucho cuidado de no mancharse. Lo pone sobre unos volantes viejos, y comienza a vestirse.

-          Al salir del almacén, pasa a una oficina, donde otro hombre, de contextura normal, anteojos, unos 30 años, revisa unos papeles.

-           ¿Terminaste, Vinicio?

-           Lo rompí de pito al chibolo. Que le pase el dolor, y la otra semana me cobro lo que falta.

-           Mañana será la licitación, y me enteré que se la darán a Acrópolis.

-          Vinicio sonríe a su interlocutor, sin sorpresa.

-           Otra vez a lidiar con el reconchesumadre de Jáuregui.

-           La vez pasada respetó los acuerdos del sindica…

-           ¡Porque lo amenazé con parar la obra!

-          El chico que se había sometido a Vinicio pasa por el fondo raudamente, ya vestido, sin decir nada. El hombre de anteojos baja el volumen de la radio.

-           ¿Y qué fue del juicio que te metió?

-           Lo arreglamos extrajudicialmente. Estaba en mi derecho.

-           Bueno, nunca hemos tenido problemas con Acrópolis.

-           Ya te dije: porque la tuvimos cogida de los huevos. Si aspiras a ser más que un vocal, recuerda que no tienes un sindicato por las huevas. ¡Debes imponerte a como dé lugar!

-           Aunque anteayer se te pasó la mano.

-           ¡Carajo, Ezequiel! Para esos oligarcas, lo que hicimos anteayer es una cosquilla. Tienes que aprender a cagarte al neoliberalismo.

-          Un mensajero llega a la puerta, pregunta por Vinicio. El aludido recibe un sobre.

-           ¿Otra carta notarial?

-           No, mierda. Tengo que pagar la tarjeta de crédito.

 

No muy lejos, Tito continúa desnudo al extremo de la sala. Su pene pierde rigidez.

Su primo Miguel aún sostiene el carboncillo y la cartulina, algo incómodo.

en la puerta, un hombre moreno de unos 45 años está de pie, serio, con las manos a la cintura.

-          Viejo, es mi trabajo de la Escuela… Figura Humana.

-          Tito mira a ambos, sin saber qué hacer. Ahora su pene está totalmente flácido.

-          Juan, el padre, súbitamente, cambia su rostro serio y comienza a reírse.

-          Tito y Miguel se miran y lo miran con extrañeza.

-           ¡Los engañé! Ay, muchacho. Normal. No estaban haciendo nada malo, ¿o sí?

-           Te pasas, viejo. Se me suspendió el aliento.

-           Disculpa, tío. Es que…

-           Tranquilos. Pero la próxima vez, avísenme. ¿Se imaginan si hubiera sido la Irene? A ti te rompía las cartulinas, y a ti te rompía el alma y te ponía de patitas en la calle.

-          Los dos muchachos están más aliviados.

-           Tienes buen cuerpo, sobrino; pero, la próxima vez que poses, asegúrate que no se te levante el ‘muñeco’.

-          Miguel sonríe, y camina donde Tito.

-           Te acomodaré de nuevo para terminar. Me falta un par de trazos.

-          Juan se apodera de la puerta, como si fuera el arquero de la selección de fútbol donde suele jugar los fines de semana.

-           Yo me quedaré de ‘campana’.

-          Tras darle a Tito la pose inicial, Miguel regresa a su puesto, coge el carboncillo, y avanza lo que le falta para terminar un hermoso dibujo de su primo, como si fuera un dios de la Edad Antigua.

-          El pene de Tito se queda tranquilo y empequeñecido esta vez.

-           Listo. Acabé. Vístete al toque.

-          Tito se pone su ropa. A su pedido, Miguel le entrega a su padre la obra terminada. El adulto sonríe y hace gestos de aprobación.

-           Buen trabajo, hijo. Sobrino, deberías ser modelo.

-          Al fondo, alguien abre la puerta de la calle.

-           Tu madre. Guarda esto.

-          Miguel toma la cartulina, sus implementos de dibujo y sale. Tito se queda frente a Juan.

-           Tío, ¿en serio crees que puedo ser modelo?

-           Sí, creo que sí… pero…

-           ¿Pero?

-           ¿Puedes explicarme por qué se te paró la pinga… frente a tu primo?

 

Eduardo Jáuregui descansa sobre su cama. No es fácil manejar una constructora como Acrópolis. Peor hubiera sido seguir una carrera como físicoculturista, pues su padre nunca aprobó que se depilara todo el cuerpo –es velludo- y que saliera en tanga a concursar. Lo obligó a estudiar, y, con esfuerzo, se graduó como ingeniero civil.

De todos modos, apenas comenzó a ganar su plata, regresó a los fierros y siempre que puede se mata dos horas entrenando. Donde no le va bien es en su matrimonio: está separado de su mujer, y sólo ve a su hija de siete años una vez por semana.

De pronto, su celular vibra en su mesa de noche.

-          Dime, Wayo… Perfecto… Consíguete a Jonás para mañana: ese huevón necesita una segunda dosis. nos vemos.

Corta la llamada, y busca entre sus contactos, selecciona uno y lo llama.

-          ¿Renzo? ¡Hola, hombre! Oye, ¿te desocupaste de esa consultoría? … Aquí hay chamba…

 

 (CONTINUARÁ…)

 

© 2013 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com, o comenta a continuación.

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