martes, 23 de octubre de 2012

Casa De-Formación (16): Un casting

Hunks of Piura

Casi automáticamente, Rafael se despertó a las seis de la mañana. Estaba orientado a la ventana, como vigilando la llegada del día. Justo enfrente, Roberto, desnudo y empalmado. Rafael también lo está (siempre al despertarse lo está). Los dos compañeros de cuarto se han acostumbrado a dormir sin cobertor alguno, y a descubrir que algunos reflejos involuntarios de su cuerpo –eso esperaba Rafael- se tomen de la manera más natural posible.

La verga de Roberto es grande y gruesa. Una gota de fluído transparente asoma en la punta.

Rafael, sin advertirlo, lleva su mano al suyo.

Sin necesidad de compararlo uno contra el otro, el suyo supera el trozazo que se yergue enfrente.

Cuando Roberto abre los ojos, Rafael hace una maniobra súbita y se queda boca abajo, ocultando su falo.

-          Buenos días. ¿Listo?

-           Sí… ¡listo!

 

El desayuno del sábado está inundado por el entusiasmo de las horas restantes para quedarse libres.

-          Bueno chicos – dice el Reverendo alexander -, quedan a cargo de Jorge. Ya saben, nos vemos mañana. Bendiciones.

En menos de quince  minutos, los tres religiosos de la casa liberan el estacionamiento, y son los primeros en comenzar el fin de semana.

Jorge agrupa a los cuatro formandos y los divide en parejas: Jonatan y Manuel se encargarán de ordenar el patio que se usa como lavandería y el balcón interno del segundo piso; en tanto, Pedro y Darwin, el acceso de la puerta a la sala y la cochera.

 

En la azotea no hay mayor novedad. Entre conversación y conversación, Jonatan y Manuel ordenan las pilas de papeles y terminan ahorrando espacio que todos podrán usar para colgar la ropa, lavar, o tomar el sol. Toda la papelería queda clasificada.

-          Recuerdo que en la tienda donde trabajaba, la dueña se lo vendía a un reciclador. A lo mejor podemos conseguir algo de dinero para la casa –, observa el cuerpo griego, a lo que Manuel sonríe, asiente y colabora.

-          En el primer piso, los otros dos muchachos no se quedan atrás: le descubren a la cochera más espacio del que el auto ausente ha dejado libre.

De pronto, entra Jorge. Trae algo en su mano izquierda.

-          ¿Quién quiere probar suerte en el mundo del porno?

Pedro y Darwin se miran. Jorge les enseña, por fin, lo que lleva: una cámara fotográfica, y lo sella con esa sonrisa inexpresiva que dice más de lo que cualquiera podría pensar.

-          Pedro, disimuladamente, anda al baño del Reverendo Alexander. Dúchate, y… ni una palabra de esto.

El culturista le alcanza la llave, y el chico, raudamente, obedece.

-          ¿Estás seguro de lo que estás haciendo?

-           ¿Qué pasa Darwin? ¿Arrugas? Es sólo una prueba. Si funciona bien. Si no, ya sabemos que no.

-           ¿Le tendré que lamer el culo?

-           Si quieres, pero no te preocupes que ese huevón se baña a fondo.

Diez minutos después, Darwin releva a Pedro. Parece que la casa está sola, pero le inquieta saber si sus otros dos compañeros siquiera sospechan lo que está a punto de pasar. ¿Y si el Reverendo se entera? ¿No se supone que fue a consagrarse en el celibato… o eso era sólo con las mujeres?

Cuando Darwin retorna, Pedro está algo más coqueto que cuando lo conoció. Jorge le alarga un vaso de vidrio con un líquido rojizo.

-          ¿Qué es?

-           Normal. Confía en mi. Es vino.

Darwin lo cata. Efectivamente, lo es. Conforme lo ingiere, siente que se relaja, y entiende la soltura de su compañero de cuarto.

Entonces, Jorge cierra la puerta de la cocina y enciende el fluorescente, prepara la cámara y comienza a tomar posición.

-          Bien… abrázense… eso… acarícialo… así… beso superficial… eeeso… así… hagan que se me pare el huevo…

Los dos improvisados modelos se recuestan sobre una pared mientras sus bocas se exploran mutuamente.

-          quítale el polo… no muy rápido… eso, así… bésale el cuello… bien… ahora las tetillas… cara de arrecho, Pedro, cara de arrecho… bien… ahora quítale el polo a Darwin… normal, tíralo en el suelo… lento… bien… bésalo en el cuello también… arréchate Darwin… ¡no mires a la cámara!... arréchate., haz de cuenta que no estoy aquí… bien, Pedro, bájale el short… ¡exacto! Lento, lento, lento. ¡Mierda, ya estás armado!... bájale el calzoncillo… mastúrbasela… lento, lento… eso… chúpasela… así…. Despacio… contrólate Darwin… disfruta… los huevos, Pedro, chupa los huevos…

Jorge no deja de obturar, y moverse alrededor de su talento.

-          A la pared Pedro… agáchate… así…. Párame el culo…. Eso… lámele el culo, Darwin.

El aludido mira a Jorge. Duda.

-          Normal. Te enseño.

El fortachón se arrodilla y comienza a practicar sexo oral anal, mientras Pedro se retuerce y gime de gusto.

-          ¿Viste? Es fácil.

-           A ver.

Darwin acerca su cara al trasero de Pedro, traga saliva, saca tímidamente la lengua. Con cierto asco, se acerca al esfínter.

-          ¡No pues! Abre la boca, saca toda la lengua, si no, no se verá nada.

Darwin obedece y al primer lengüetazo, comienza a sentir náuseas.

-          aggg. Qué asco.

-           Oye, pero si me lo he lavado.

-          Jorge siente que Darwin se ha desconcentrado, así que prefiere obviar ese paso; saca un cojincito de su bolsillo, lo abre y se lo da a Darwin.

-           Sóbatelo en tu pinga.

Darwin lo hace.

-          soba tu pinga en la raja de Pedro.

Darwin siente que de nuevo recupera bríos, acerca su pelvis a las nalgas de su partner, y comienza a estimular su miembro que ha perdido rigidez durante el frustrado beso negro. Jorge prepara la cámara de nuevo.

-          Ahora escúchame bien: se la vas a meter, y cuando sientas que la vas a dar, la sacas y te vienes en su espalda. ¿Entendido?

Darwin asiente. ¿así de pesadas son las fotos que miraba en Internet a hurtadillas, cuando pedía una quina para ir a las cabinas de la esquina de su casa?

Finalmente, su pene adquiere dureza. Jorge le da un condón.

-          despacio… poco a poco… así… ya… ya casi entra todo… ¡despacio Darwin!... no te atolondres… así… eso…. Muévete despacio… eso… Arrecho, Pedro… perfecto… sigan…

Darwin continúa meciéndose por unos diez minutos más, hasta que siente un orgasmo en progreso. Intenta contenerse, pero no puede. Saca su pene, le quita el preservativo, y deja que su blanca leche chispee sobre la espalda baja de Pedro.

-          Voltéate Pedro… bésalo… perfecto… queda… Están excelentes los dos… ¿Quieren ver las fotos?

 

A la hora del almuerzo, todos conversan, menos Jonatan, quien luce serio.

Terminan, lavan los platos, bajan sus cosas para partir. Jorge los despide muy amablemente.

-          Chau Jon.

-           Chau.

Jorge tiene una mala espina respecto a Jonatan. ¿Los habrá visto? ¡qué mierda! Como si fuera tan santitto como quiere aparentar…

Escrito por N-Ass. ©2012 HHunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe al autor: hunks.piura@gmail.com o deja tu comentario aquí.

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