viernes, 19 de octubre de 2012

La Parcela (23: Hemos sido unos cojudos

Hunks of Piura

A la mañana siguiente, Nando dejó las labores de campo y acompañó a Jano en la oficina.

En ese momento, llegó José.

-          Jano, Jerry tiene un problema en la cocina. Dice si puedes venir un toque.

-          Jano salió.

-           ¿Vienes Nando?

-           Yo no me meto en esas huevadas. Anda tú.

-          Al llegar a la cocina, Jerry no estaba.

-           José, ¿qué pasa aquí?

-           Siéntate. Tengo que mostrarte algo.

-          José sacó  el sobre que había llegado el día anterior, y se lo alargó a Jano. No tenía remitente, sólo la referencia de destinatario a Wilfredo.

Jano revisó el contenido cuidadosamente. Estaba desconcertado.

-          ¿De dónde sacaste esto?

-           Llegó ayer, en los colectivos que suben a Canchaque.

-           El único que conocía esta info, aparte de Nando, era David. ¡David!

-           Creo que debes ser cuidadoso, Jano. En negocios, debes ser frío. Tu… viejo decía siempre eso.

-          José dejó solo a Jano, en silencio. Miles de ideas se agolparon en la cabeza del joven dueño de la parcela. Muchas interrogantes. Respuestas obvias que él se resistía a creer. Sus ojos se humedecieron.

 

Nando estaba borrando varios archivos de su memoria USB, entre ellas, la foto de David penetrando a Gabo por el culo. Juzgó que ya no le sería útil. Después envió unos correos y jugó en el chat con quienes lo encontraban en línea con su inconfundible avatar: su cuerpo semidesnudo, en la playa, cubierto apenas por un fragmento de toalla justo sobre sus partes íntimas.  Jerry llegó a la oficina.

- Nando, dile a Jano que si quiere pollo o carne, me avise.

-          Nando lo miró extrañado.

-           Pero Jano fue a verte a la cocina, porque había un problema.

-           ¡Problema? Bueno, sólo lo del pollo o la carne.

-          Nando se puso alerta.

-           Voy a decirle entonces.

-          Nando salió rápidamente.

-           Oye, Nando. ¿y qué sabes de Wilfredo?

-           Después te cuento.

Jerry juraría que esa fue la primera vez que vio un semblante distinto a Nando, una mezcla de desesperación y ansiedad, raras en él.

Cuando Nando llegó a la cocina, Jano ya no estaba. Jerry entró poco después.

-          Jerry, ¿tú mandaste a llamar a Jano con José?

-           No. Para nada.

-           Mierda!

-          Nando se fue directo al dormitorio, pero Jano no estaba allí; tampoco en la sala, el jardín interior, los otros cuartos, los baños… salió. Cuando llegó al cobertizo del mini-gimnasio, vio a José ir a su encuentro. Se enfureció.

-           ¿qué mierda le estás diciendo a Jano?

-           ¿qué mierda te preocupa?

-          Nando perdió los papeles.

-           ¿sabes quién soy yo?

-           Claro. El ijo de Zacarías.

-          Nando se puso rojo y lanzó un puñetazo a José, quien logró esquivarlo. En respuesta, José le asestó uno más fuerte en la mejilla que lo derrumbbó al suelo. Pancho y Raúl vinieron a separarlos.

-           Oye, reconcha tu  madre. No voy a dejar que te interpongas entre Jano y yo.

-           Mira, reconcha la tuya. A mi no me metes miedo, ¿ya? Serás todo lo universitario que quieras, pero a mi no me ves la cara de cojudo, ¿entendiste?

-           ¡Lo vas a lamentar, reconcha tu madre!

-           Atrévete a tocarme, mierda.  A ver quién es más vivo, carajo.

-          Nando comprendió la desventaja.

-          A lo lejos, se oyó la camioneta arrancar. Nando se liberó de Pancho, quien lo contenía, se levantó y partió lo más rápido que pudo, pero al llegar, sólo vio la polvadera que dejó el vehículo, y a jerry cerrando las hojas del portón.

-           ¿Adónde mierda fue Jano?

-           Ya, tranquilízate. No sé.

-           ¿Cómo que no sabes, so chismoso de mierda?

-           Oye, nandito, más respeto.

-           ¿qué te tengo que respetar a ti, maricón de mierda?

-          Nando se fue, dando pasos fuertes, hacia la cocina. Allí adentro, comenzó a volcar las ollas y el menaje.

-           Estás desppedido, Jerry reconcha tu madre. Tú y el traidor hijo de puta de José.

-          Jerry no aguantó un segundo más y se marchó. Raúl y Pancho se acercaron a tranquilizar al enfurecido fortachón. ¡qué lejos distaba de aquel apacible y sensual cuerpón que había llegado un par de meses antes!

-           ¿Dónde está el reconcha su madre de José?

-           Nando, ya, basta. Deja a José tranquilo.

-           ¡No, Pancho, no! Ese huevón me las va a pagar. ¡A ese huevón lo voy a matar!

Pancho y Raúl se miraban a los ojos, sin entender qué es lo que estaba pasando.

 

Un par de horas más tarde, Jano llegaba a casa de su madre. Gabo lo acompañaba. Lo envió a la habitación donde había acogido a Raúl, semanas antes.

-          Janito, ¿qué tienes, hijito?

-           Mamá, ¿qué sabes de una tal María?

-          La madre de Jano abrió los ojos. Cambió su expresión. Se indignó.

-           Esa víbora quiso quitarme a tu padre, y quería quedarse con la mitad de todo lo que nos costó obtener.

-           ¿Sabes si tuvo un hijo? ¿Ella y un tal Zacarías?

-           ¿Hijo? ¡no me hagas reír, Nandito!  Cuando estaba embarazada de ti, yo la despedí y le pedí que se fuera bien lejos. Desde entonces no sabemos nada de ella. Zacarías se quedó trabajando con tu padre… hasta que lo mató.

-           ¿sabías que Zacarías y María tuvieron un hijo, y que ese hijo resultó siendo el capataz de la parcela, el que yo contraté?

-           ¿El chico que vino a sacar el gimnasio?

-          Jano asintió.

-           ¡Hijo, debes recuperar la parcela! ¡Esa familia no merece ni un palmo de tierra!

 

Esa noche, Raúl entró al cuarto que compartía con Pancho.

-          ¿Se tranquilizó?

-           No sé. Se encerró en la oficina. Vi que llevaba un vodka.

-           No entiendo nada de estas huevadas. Despidió a José, a Jerry. Gabo no está. Jano se fue sin dar explicaciones.

-           Nando dice que espera que no lo traicionemos.

-           Amor, esto no me gusta. Me da muy mala espina.

-          Raúl se acercó a Pancho. Ambos se abrazaron fuertemente.

 

En la oficina, Nando estaba embriagado como nunca antes. La botella de vodka apenas si tenía un sorbo. Varios papeles que solían llenar el escritorio estaban hechos picadillo.

El musculoso estaba totalmente desnudo. Se puso de pie. Su verga estaba erecta. Se miró y sonrió.

-          eso es todo lo que soy: un cuerpazo, una pingaza, un culazo. Ningún reconchasumadre me quitará lo que es mío.

-          Comenzó a masturbarse con mucha fuerza, como si quisiera arrancarse su pene. Su semen se esparció por los papeles, pegoteándolos.

 

Esa noche, en el penal, Wilfredo se hallaba asustado en un rincón de la celda, cuando uno de los chicos en breves prendas se le acercó.

-          ¿Y esa cara? No te preocupes. Nosotros haremos que no te aburras aquí.

-          El joven acarició el pecho de Wilfredo hasta llegar a su miembro. Lo comenzó a manosear. Poco a poco, la tensión fue dando paso a la excitación. Los 20 centímetros de Wilfredo comenzaron a ponerse duros.

-           Así, ¿viste?

-          El joven se quitó la ropa. Su cuerpo desnudo, perfumado y suave no tenía ningún vello. Wilfredo se dejó sacar su polo y su jean. Debajo de su slip, su trozo de carne pugnaba por liberarse.

-          El joven fue bajándole la ropa interior, y apenas saltó su cipote, comenzó a darle lengüetazos y a mamarlo. Lo hizo por varios minutos, hasta que se puso boca arriba y levantó sus piernas.

-           Méteme tu pinga, papi. Toda, así, ahhh, duele rico, así papi. Muévete, muévete. Párteme el culito.

-          Wilfredo comenzó a moverse con locura, mirando a la pared, iluminada con una tenue luz. Estaba a punto de venirse, cuando sintió un dolor agudo en su espalda.

-          Antes que se nublara su visión, logró identificar a Zacarías.

 

Jano regresó a la mañana siguiente, en compañía de César, el abogado. Nando estaba aún en la oficina. Miró a Jano con cinismo, los ojos inyectados en sangre.

-          Mi vida, ¿qué pasó ayer? ¿por qué te fuiste sin avisar?

-           Nando, ¿cuáles son tus reales intenciones aquí?

-           ¿Por qué me lo dices en ese tono? Tú sabes que  te quiero ayudar a que esta mierda de  negocio florezca. Además, somos novios, ¿no? ¡¡Soy tu cachero, carajo!!

-           Nando, preferiría que las dos relaciones mueran aquí. Estás despedido, y ya no te quiero como pareja.

-           ¿Por qué, mi vida? ¿Qué te han dicho?

-           Nando, no hagas más complicado esto. Sal de aquí, por favor.

-          Nando bajó la cabeza, puso cara de resignado.

-           OK. Como tú digas. Sólo quiero sacar unos papeles de la camioneta. ¿Puedes darme las llaves?

-           Vamos juntos.

-          César quiso detenerlo, pero Jano le hizo un gesto de tranquilidad. Entonces, acompañó a Nando al vehículo.

-          Jano subió y le abrió la puerta a Nando.

-           ¿Dónde están esos papeles?

-           Creo que aquí… o… por aquí… o… aquí.

-          Nando hizo el que buscaba algo, cuando de pronto, sacó una navaja y rápidamente se la puso en la garganta a Jano.

-           O arrancas esta cosa, o aquí mancas, mierda.

 

-          José, Jerry y el viejo Ananías llegaban al portón, cuando casi los atropella la camioneta. José se azoró.

-           Qué pasa aquí?

-          Pancho y Raúl estaban asustados en la puerta, mudos.

-           Dije qué pasa aquí, muchachos.

-          Pancho deshizo el nudo en su boca.

-           Dijo que si no lo obedecíamos, mataría a Jano.

-          José llamó a Ananías, y se fueron corriendo.

-          Jerry se acercó a Raúl y le ayudó a cerrar la hoja del portón.

-           Nando está loco.

-          Jerry llegó a la oficina. César lucía una gran mancha de sangre a la altura del abdomen. Gemía de dolor.

-          Pancho hizo a un lado el miedo, y auxilió al abogado.

-           ¡Vamos a la posta! Hemos sido unos grandes cojudos. Nando nos usó, carajo.

 

(CONTINUARÁ…)

 

Escrito por Hunk01. ©2012 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe al autor: hunks.piura@gmail.com o deja tu comentario aquí.

3 comentarios:

  1. publicaran historias nuevas de soto ?

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  2. Por acá no había ningún soto, pero sí un SOT. Sí, las publicaremos una vez que terminemos de negociar los derechos, y estamos en esa jarana.

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  3. las historias de sot son muy buenas y ...

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