jueves, 12 de septiembre de 2013

Cuaderno de Obra (24)

Creado por N-Azz. Escrito por Hunk01 y N-Azz.

 

El jueves de esa semana, por la noche, Tito y Renzo vuelven a esconderse en las cercanías de la obra.

Quieren comprobar que algo raro está pasando: traslados inexplicables pasada la medianoche. Esta vez, están mejor equipados.

-          Mostrazo, Renzo. Se ve como si fuera de día.

-           A veces es bueno tener amigos militares.

-           Mira, el vigilante les pasa las bolsas de cemento.

-          Tito pasa los binoculares a Renzo. A lo lejos, una camioneta que no puede identificar les cierra el paso.

-          Terminada la jornada de vigilancia, de regreso a la casa de Tito, ambos van confrontando observaciones, pero muy discretamente, hasta que llegan a su destino.

-           ¿Por qué no pasas mientras llega tu taxi?

-           No, Tito, no quiero incomodar.

-           Es más jodido que te vean aquí afuera. Mis tíos y mi primo están adentro.

-          Renzo mira a Tito.

-           Tito, no es por eso. Sólo que no quiero incomodar.

-           Bueno… ¿y… cómo está tu pareja?

-           Mejor. Aunque me jode la lejanía. Pero…

-           ¿Pero?

-           No, nada. Olvídalo.

-          El taxi de Renzo se aproxima.

 

El viernes por la mañana, el médico da una noticia inesperada para Gustavo.

-          La verdad, su recuperación es milagrosa. Parece que el ejercicio, la ausencia de vicios, la alimentación jugó a su favor.

-           ¿Puedo irme de aquí?

-           Yo sugiero que descanse hasta el fin de semana, pero mañana le firmaré el alta.

-          Apenas el médico se retira, la encargada de laboratorio ingresa.

-           No es el único que tiene buenas noticias, Gustavo.

-           ¿Quiere decir que la prueba…?

-           Sí. El Western Blot dio negativo. No tienes VIH, ni lupus, ni nada por el estilo.

-           ¿Entonces?

-           Es un falso positivo. Pudo ser un error de manipulación, o a lo mejor otra cosa que pudo causar inmunodeficiencia; pero, causada por virus, no.

-          Gustavo sonríe. sus ojos se llenan de lágrimas.

-           No tengo nada, entonces.

-           Por eso se ha recuperado rápido.

-           No tengo nada. Renzo no tiene nada tampoco.

 

En un departamento en una zona residencial de Piura, Vinicio y el chico que conoció en el autobús se besan en el cómodo sofá. Conforme se acarician, se van quitando las prendas.

Cuando al fin, el muchacho se queda en ropa interior, debajo del boxer se puede notar una gran protuberancia.

-          eres malogrado.

-           ¿Sí? Tú también.

-          El chico mete su mano dentro del slip de Vinicio y saca el pene duro, lo masajea, y comienza a chuparlo. Vinicio suspira. ¡Qué rico!

-          Tras varios minutos, el chico se incorpora y se saca su boxer.

-           ¿Tú también la chupas?

-           Claro.

-          Vinicio se agacha, y comienza a mamar la verga del muchacho, quien poco a poco se coloca de tal modo, que ambos terminan haciendo un 69.

-          Tras ello, Vinicio, a petición del chico, se pone un condón y lubricante. Se la mete por el culo. Está bombeando varios minutos.

-           Las voy a dar.

-           ¡No! Aguanta.

-          Vinicio se detiene.

-           ¿qué pasa?

-           ¿Te la puedo meter yo?

-          Vinicio duda.

-           Pero un toquecito, nomás.

-          El chico se pone un condón, hace un pequeño beso negro, se unta lubricante y comienza a introducir su falo en el ano del dirigente, despacio, muy despacio.

-          Vinicio trata de aguantar el dolor, pero pronto se acostumbra. Entonces, inicia a mover su culo de tal forma que el chico no soporta más.

-           Hay que corrérnoslas.

-          Vinicio se junta al chico, y ambos se masturban mutuamente hasta que sus leches se disparan en el cuerpo de ambos.

-          Tras bañarse, Vinicio prende su celular. Tiene varias llamadas perdidas, especialmente de Ezequiel.

-           ¿Qué pasa?

-           Vinicio. Creo que el alcalde nos está jugando chueco.

 

Miguel termina de dibujar a Dante, como parte de su trabajo luego de clases. En el estudio están ellos dos.

-          Miguel, ¿Y Tito, tu primo?

-           Ahora en la casa debe estar. ¿Por qué?

-           Cacha rico.

-          Miguel sonríe.

-           Terminé.

-          Dante, desnudo aún, se acerca a ver la obra.

-           Salgo chévere.

-          Dante y Miguel se miran. De pronto juntan sus cabezas, se besan.

-          En cuestión de minutos, los dos chicos se revuelcan desnudos en el suelo del estudio. Dante se detiene un momento, se arrodilla a ver a su amante, y se fija golosamente en una parte de su anatomía.

-           No me equivoqué: lo pingones les viene de familia.

 

Renzo va a la oficina de Eduardo a explicarle avances del proyecto, y a entregarle informes. Eduardo mira el papel, da su conformidad y lo archiva.

-          Eduardo, ¿no ves nada raro en el reporte?

-           ¿Raro, Renzo? No, está perfecto. ¿Por qué?

-           No. Me pareció que casi no lo leíste.

-           Tranquilo. Confío en tu trabajo.

-          Renzo sale de la oficina, pensando en algo imposible. Apenas llega a su puerta, cuando Orlando lo espera.

-           ¿Usted es el ingeniero Renzo?

-           Sí, señor. ¿en qué lo puedo servir?

-           ¡Deja de meterte con Tito!

-          El peluquero eleva una navaja, y la blande contra la cara del ingeniero…

 

(CONTINUARÁ)

 

© 2013 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com o deja tu comentario aquí.

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