lunes, 26 de diciembre de 2011

Lo saqué de pito, y ahora tiene miedo

¿Se acuerdan de nuestro amigo el instructor que estaba bueno por delante y por detrás? Nos envió un mensaje:
"Hace poco conocí a un pata... y luego de una fiesta, fuimos a un telo, y se la metí. La huevada es que él era pito, y le hice doler... Hace unos días nos encontramos de nuevo, y volvimos a ir a la cama, pero esta vez no me dejó metérsela... Me cerraba sus nnalgas, y no me dejaba penetrarlo. Cuando le pregunté qué pasaba, me dijo que tenía miedo. ¿Qué hago?"
Gracias por la confianza, y éste no es un caso aislado, sino un error frecuente cuando se tiene sexo. Es tal el ímpetu de quien penetra, que la manda con todo, que termina convirtiendo a la penetración en un trauma -que de por sí ya lo es-, en vez de una experiencia placentera.
Revisemos primero, qué debió hacer para recomendarle lo que toca ahora.
El acto sexual no necesariamente es la penetración, sino la sucesión de varias actividades que deben surgir de manera espontánea, cuyo objetivo clave es incrementar la excitación de ambas partes, de tal modo que puedan llegar al orgasmo, que tampoco es la eyaculación en sí, sino el momento de satisfacción y liberación suprema durante este acto.
Lo primero es activar las zonas erógenas de ambos, ya que eso los relajará y permitirá que quien penetra tenga sensibilidad y tacto, y quien es penetrado realmente goce con la experiencia (lee "Hazme estremecer" en este mismo blog".
La erección en ambas partes es la señal inequívoca de excitación, pero hay otros procesos que no se ven a simple vista: la segregación de oxitocina y dopamina, dos hormonas que relajanincrementan la excitación y disminuyen la sensación de dolor. ¿En cuánto tiempo sucede? Depende de cuánto le demande relajarse a cada persona, pero una seña concreta de que esto pasa es la flexibilidad de nuestros músculos.
Como consecuencia, el esfínter del ano también se relaja y comienza a dilatarse. Claro está, debes estar verificando esto, y, cuando suceda, puedes penetrar. Pero, no te apresures. Recuerda que el ano carece de lubricación natural, así que debes ayudarte por productos que están a la venta en cualquier farmacia (pídelo como 'lubricante', y listo). Jamás uses otra cosa.
Si,a pesar del juego previo, la dilatación no se ha concretado, puedes jugar a puntear el ano con tu glande, o masajearlo suavemente con tu dedo (lubricado, de preferencia). Si eso no funciona, intenta el beso negro, tomando las precauciones del caso.
Una vez que el ano haya dilatado, coloca suavemente la cabecita de tu pene, y comienza a empujar LENTAMENTE, dejando que el propio músculo se relaje, y que, poco a poco, vaya dejando que lo metas más y más profundo, hasta poder introducirlo plenamente.
Una vez que comiences a bombear, comienza suave,y, sólo si la persona lo soporta, incrementa la velocidad.
Es mejor que, una vez que la metas, siendo la primera vez, no la saques hasta que eyacules, ya que el ano del recién penetrado se está acostumbrando al miembro. Esto aplica también para quienes están siendo penetrados después de mucho tiempo, como medio año a más.
A esto también hay que ponerle actitud. Ponte por un momento en el lugar de la otra persona, y piensa en cómo desearía que te traten. Relaja tu rostro, y no lo pongas como si estuvieras cargando un saco de papas, o como si te estuvieran obligando a hacerlo. Pregunta si la otra persona se siente cómoda, si le duele, qué desea, no dejes de estimular las zonas erógenas. Habla sexy para romper el hielo.
Por su parte, la otra persona debe relajarse lo más que pueda, e incluso puede probar a controlar la respiración, metiendo aire lo más profundo que se pueda, y botándolo lentamente por la boca. El proceso se puede repetir tanto como se requiera.
Si hay mucho dolor y la otra persona se siente incómoda, lo mejor es desistir y pasar a estrategias de sexo no penetrativo, hasta conseguir los orgasmos.
Otro asunto clave es la pose. Los primerizos deberían probar a sentarse sobre la verga de su pareja, e ir controlando la penetración poco a poco, hasta lograrla plenamente. Poses muy acrobáticas no son recomendables cuando es la primera vez.
Ahora bien, si eso es lo que se debió hacer, ¿cómo lograr que pierda el miedo a ser penetrado de nuevo? A decir verdad, hay que repetir todo el proceso, pero trabajando con mayor paciencia y cariño. Recuerda que sin estimulación previa, el resto será imposible. Algo así como querer correr los 1000 metros planos cuando nunca has caminado los 100 de la cuadra de tu casa.
No esperes tener éxito en el primer reintento, ya que debes ganarte la confianza de tu pareja, pero sí vale la pena hacer el esfuerzo. De lo contrario, mejor que pase el siguiente: neeeeeeext!

¿Preguntas? hunks.piura@gmail.com o deja tu comentario aquí abajo.

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