sábado, 19 de noviembre de 2011

No nos paltea posar calatos

Cuando conocemos a alguien que se queda encantado con nuestra figura, es casi seguro que escucharemos esta pregunta: “¿Posarías desnudo?”
La mayor parte de nosotros reaccionamos con palta, y nos negamos de primera mano. Algunos le damos vuelta y le ponemos precio, a ver si el proponente se desanima. Poquitísimos atracamos y, sin problema alguno, nos calateamos y ya.
El desnudo masculino es una de las formas de arte más antiguas del mundo, y, si bien se te puede venir a la cabeza la Antigua Grecia, no fue el único lugar del mundo donde se cultivó. Hay evidencias de que también se hizo en Egipto, la India y casi todas las culturas bajo los trópicos.
Cuando Colón llegó al Caribe, se quedó sorprendido de que los indígenas anduvieran con el huevo al aire, cosa que era tan natural como cazar con lanza.
Perú no escapó ni escapa al tema, a juzgar por muchas tribus no contactadas en nuestra selva, ahora una de las siete maravillas del mundo.
Cuando llegaron los españoles a Isla Puná y Tumbes, un montón de calatos salieron a su encuentro. Claro que los barbudos se quedaron escandalizadísimos, y eso que venían del Renacimiento, que se dedicó a calatear patas con la misma facilidad como se producían clásicos del arte mundial.
¿O será que por acá se vino la escoria peninsular? Puede ser, ¿no?

BENDICIÓN DIVINA
Nos contaron que en Grecia, la desnudez era sinónimo de cultura, ya que, debido al entrenamiento constante de esa gente, no era raro ver cuerpos de gym y sin ropa en calles, plazas y casas. Diríase que la cultura hunk también nació allí.
La belleza de los cuerpos no pasó inadvertida para múltiples artistas y fue representada en muchas esculturas y pinturas.
La perfección anatómica era considerada una bendición divina, entonces, representar a esos patas era casi, casi, como darle carne y hueso (mas bien mármol) a los dioses.
¿Alguien llegó a morbosearse con los patas calatos? Bueno, la verdad, sí, y hasta llegaron a más. Pero, eso ha sucedido en todas partes.
Un dato curioso que también nos pasaron: en Grecia lo único blanco eran las estatuas porque si algo apreciaba esa cultura era el bronceado de un cuerpo masculino.
¿Dónde se cagó la historia? Cuando en el siglo IV E.C. se abolen los Juegos Olímpicos (que se hacían sin ropa deportiva, mejor dicho, sin ropa).
La adopción del Catolicismo convirtió al desnudo en un asunto cochino. ¿Bajo qué fundamento? En realidad el de que si ver una verga te hacía caer en pecado (¿pecado?), mejor era andar cubierto de pies a cabeza.
Hasta que un milenio después, los artistas del Renacimiento Italiano redescubrieron el significado real del desnudo, que no sólo era un don divino, sino también el signo de máxima perfección y pureza. Y es que no hay mejor obra de arte que el cuerpo humano, ¿no?
Claro que la Iglesia Católica puso el grito en el cielo y, si pudo, destruyó creaciones magistrales o mandó a poner las hojitas de parra.
Lo poco que se salvó nos permite conocer un talento inigualable para representarnos casi a la perfección.

CALATEO PERUANO
En el Perú, desnudos masculinos claves bien trabajados, y a vista y paciencia de todo el mundo, están en el Monumento a La Libertad, en la Plaza de armas de Trujillo, y, si eres bien observador, en algunas formas del grupo escultórico del Monumento a Grau en Piura. En pleno cruce de Loreto y Grau.
Claro que el pene está estratégicamente occulto, pero hay buenos culos para recrear la vista.
Los desnudos masculinos contemporáneos en Piura son casi inexistentes, porque no hay patas que se animen a posar, a pesar de tener un cuerpo de modelo, y debido a que si alguien lo hace, podría ser estigmatizado como maricón. Sí, pues, no falta quien tenga un maní por cerebro, y no por otra cosa.
A propósito de maníes, otra razón parece ser la palta de mostrar nuestros miembros, pero, y si la Naturaleza nos dotó así, ¿no deberíamos tener algo de autoestima y lucirlo? ¡Plop! Esa parece ser la palabra clave: autoestima.
Calatearse para permitir la creación de arte no es signo de debilidad, mariconería, ni nada por el estilo. Si no, ¿por qué es materia obligada en las escuelas de arte?
¿Sabías que en la Ignacio Merino de Piura, se tiene una pequeña base de datos con modelos masculinos que se qitan la ropa y posan calatos ffrente a chicas… y chicos?
Incluso hubo erecciones, pero es normal que cuando te calateas, liberas a tu miembro, se llena de sangre, y ya. Todo no pasa de una sonrisa nerviosa y un pata ruborizado, porque alumnas y alumnos siguen dibujando como si nada.
Además, lo normal es que se pare, ¿no?
Dicen que la ignorancia es atrevida, y a veces nos juega malas pasadas como la de negarnos a posar desnudos, no porque no estemos en forma (que es otro tema) o porque nos ha salido un barrito en las nalgas (que es otro tema, también), sino porque eso es cochino. ¡Ya pé!
Ojjo, que posar con la verga parada también puede ser arte, si no ahí tienen a Pier Paolo Pasolini y su inolvidable Massetto, desnudo y erecto, en su película de culto, “El Decamerón”. No, no es porno por si acaso, o ¿no te acuerdas de tus clases de Literatura Universal?
Ahora que si alguien quiere morbosearse con tu figura desnuda (y posiblemente erecta y hasta eyaculando (como el chiclayano Ko Ryu), es problema de quien te ve.
Pero, si tú tienes la intención de generar morbo, ¿cuál es el problema? Kristen Bjorn es uno de los mejores exponentes de ese tipo de arte, por si acaso.
La belleza se hizo para apreciarse, y si tú la posees, no te prives de compartirla con el mundo; aunque, la decisión final es tuya.
En lo que a nosotros respecta, si estamos en forma y nos ofrecen posar calatos, no diremos que no.

©2011 Hunks of Piura Entertainment. Si quieres posar desnudo, adquirir nuestro “calátogo” Hunks4Adults o escribirnos: hunks.piura@gmail.com o déjanos tu comentario.

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